Jubilación

Cómo gestionar su plan de pensiones tras el coronavirus para una mayor rentabilidad

El desplome de la economía, la escalada de la deuda o el incremento del paro plantean múltiples incertidumbres. Gestionar correctamente los planes de pensiones es vital para no perder rentabilidad

Cómo gestionar su plan de pensiones tras el coronavirus para una mayor rentabililidad   copia

La pandemia del coronavirus trajo una nueva normalidad en la vida cotidiana, pero también en los hábitos de ahorro. Las múltiples incertidumbres con las que se presenta el futuro obligan a extremar las precauciones. Y esta necesidad es todavía más acuciante con los planes de pensiones.

La sostenibilidad de las pensiones españolas de jubilación ya estaba cuestionada antes del coronavirus. Y ahora lo sigue estando con mucho más motivo.

El desplome de la economía, el fuerte incremento del paro o la deuda estratosférica, que rondará el 123% del PIB (según las previsiones de AIReF) en el escenario de rebrote al que parece dirigirse España con paso firme, son algunas de las variables más inquietantes.

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Con mucha probabilidad habrá que apretarse el cinturón y es muy factible que Bruselas trate de imponer sus directrices. “Una de las medidas que nos van a hacer tomar es el reajuste de las pensiones”, dice Miguel Ángel Bernal, profesor de la Fundación Estudios Financieros.

Por eso mismo, los partícipes en planes de pensiones tienen que estar más atentos que nunca y deben tener en cuenta una serie de claves a la hora de gestionar sus productos.

1.- Volatilidad en aumento

La crisis desatada por el virus ha venido acompañada de fuerte inestabilidad y movimientos de montaña rusa en las bolsas. Y eso siempre implica más riesgo.

Para mitigar este riesgo, la correcta gestión de un plan de pensiones implica repasar a conciencia el horizonte de inversión.

“Es más recomendable que nunca revisar la evolución del plan de pensiones que se tenga contratado y comprobar si sigue siendo adecuado a nuestro perfil de riesgo”, explican en fuentes de Bankinter.

2.- Vigilar las aportaciones

Suele ser habitual entre los ahorradores en planes de pensiones ingresar dinero a final de año. Pero dado el actual contexto de incertidumbre, puede que esta no sea la mejora idea.

Así, puede ser más interesante retomar las aportaciones periódicas, aprovechando especialmente los momentos de corrección en el mercado. Y de hecho, es algo que los inversores ya están haciendo.

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“En los momentos de alta volatilidad que ha habido, nos hemos dado cuenta de que ha habido mucho más interés en hacer aportaciones a los planes de pensiones”, dice Felipe Moreno, director de desarrollo de Finizens.

Lo interesante de esta estrategia es que supone “invertir en distintos momentos temporales”, aclaran en Bankinter. Entrando de forma recurrente en los mercados, se suaviza el impacto de invertir en el momento menos adecuado.

En realidad, "si se hacen aportaciones cada mes se diversifica el riesgo de tipos de interés, es decir, se van comprando activos a diferentes precios", añade Carlos Herrera, miembro del comité de servicios de EFPA y socio de GLOBALBROK. A final de año, habría que hacer una aportación extraordinaria para optimizar la factura fiscal, recuerda este experto

3.- Atentos a la fiscalidad

Las ventajas fiscales son la piedra angular de la inversión en planes de pensiones. Pero los partícipes tienen que hilar muy fino y hacer números porque no siempre podría haber ahorro fiscal a la vista.

En la situación actual,” la gente debe plantearse si han tenido un año bueno para hacer aportaciones a planes de pensiones, y si han tenido rentas suficientes para afrontarlas”, apunta Paula Satrústegui, gestora de Abante.

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El caso extremo sería alguien a quien se le acabó la prestación por desempleo el año pasado y este ejercicio no tuvo ningún ingreso. En este supuesto, la aportación a un plan de pensiones no tiene ningún sentido, ya que Hacienda no va a devolver nada. Y encima tendrá que aportar cuando rescate.

Por eso, nunca está de más recordar que las aportaciones tienen un límite financiero de 8.000 euros, y luego está el límite fiscal, que es la máxima deducción que permite Hacienda.

4.- Los planes siguen siendo productos ilíquidos

Los planes de pensiones son los productos que más ahorro fiscal proporcionan. A cambio, son productos que prácticamente no tienen liquidez. Las contingencias  de rescate son jubilación, fallecimiento, dependencia e invalidez, más paro de larga duración o enfermedad grave.

Por eso mismo, los expertos consultados consideran que en el actual contexto de pandemia, hay que destinar a estos productos el dinero que no se vaya a necesitar.

De nada sirve aportar más buscando ahorro fiscal, si luego hay algún imprevisto y no se pueden disponer de los fondos.

5.- Los traspasos, una alternativa

Acostumbrarse a la volatilidad de las bolsas es parte de la nueva normalidad a la que se enfrentan los inversores. Pero hay partícipes muy conservadores que no soportan este mayor riesgo.

Por eso, una alternativa eficiente son los traspasos entre distintos planes, por ejemplo, desde uno de renta variable a otro de renta fija. Lo interesante es que esta operación no tiene comisiones.

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Pero de nuevo hay que actuar con mucha reflexión, para no pasarse de frenada. “Mucha gente piensa que es mejor ser conservador, pero quien tenga muchos años por delante, puede asumir algo más de riesgo”, recuerda Satrústegui. Intentar superar a la inflación y conseguir algo más es el objetivo de los partícipes, porque si no estarán perdiendo poder adquisitivo.

En el fondo, como recalcan en Bankinter, “es muy importante fijarse en las rentabilidades logradas por los planes de pensiones a largo plazo y no sólo en las rentabilidades del último año. Se trata de productos a muy largo plazo.

6.- Las comisiones lo pueden cambiar todo

Vigilar las comisiones es una recomendación general que siempre resulta útil, y más ahora en medio de una pandemia.

“Tienen un impacto muy fuerte y se pueden llevar por delante la rentabilidad de los planes de pensiones”, apunta Moreno.

Actualmente, la comisión máxima es el 1,25% si solo cobra sobre patrimonio. Y en los casos en que se cobra gestión, es del 1,2% sobre patrimonio y el 9% sobre resultados.

Si el plan de pensiones es bueno y genera rentabilidad, son cifras asumibles. El problema es que no lo sea. A largo plazo, la merma en la rentabilidad puede ser muy importante.

7.- No hay posibilidad de embargo

Los participes que por culpa de la pandemia arrastren deudas, bien con Hacienda o con cualquier otra entidad, pueden estar tranquilos con sus ahorros para la jubilación. Mientras el dinero esté invertido en un plan de pensiones, no se puede embargar.

8.- Supuesto excepcional de liquidez

Finalmente, entre las medidas aprobadas para hacer frente a la pandemia, está el supuesto excepcional para el rescate de planes de pensiones para colectivos afectados, según lo recoge el Real Decreto-ley 11/2020.

Así, podrán rescatar su plan de pensiones los trabajadores en paro como consecuencia de un ERTE, además de los empresarios cuya actividad de cara al públco se haya visto interrumpida. También se extiende a los autónomos que hayan cesado su actividad o cuyos ingresos hubieran caído un 75%. 

  

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