España, a la cola de la OCDE en incentivos fiscales a los planes de pensiones

Los economistas y la industria financiera contradicen a la AIReF y al Gobierno y aseguran que los incentivos al ahorro privado finalista deben mantenerse

Los beneficios fiscales al ahorro a largo plazo de los planes de pensiones contribuyen a incrementar la inversión, la productividad y el nivel de vida de las sociedades, aseguran los expertos del Instituto de Estudios Económicos (IEE), por ello recomiendan “mantenerlos”.

Esta petición se produce tras la publicación, por parte de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), del estudio Spending Review de evaluación de beneficios y exenciones fiscales, en que asegura que la desgravación de 8.000 euros de la que se benefician las aportaciones a los planes de pensiones en el IRPF “no consigue el objetivo de incrementar el ahorro a largo plazo como complemento al sistema público de pensiones”, por lo que recomienda su “reformulación completa”.

"Esta no es una buena noticia para los que creemos en la necesidad de contar con una previsión social complementaria desarrollada y a la altura de la de países de nuestro entorno", dice Álvaro Granado, responsable del Área de Pensiones de KPMG.

La recomendación de la AIReF no tiene sentido ni para los expertos en pensiones ni para la industria financiera si se tiene en cuenta que España es el sexto país de la OCDE con menores incentivos tributarios a los planes de pensiones, solo por delante de Suecia, Nueva Zelanda, Chile, Grecia y Austria.

Los beneficios fiscales en nuestro país de los planes no llegan al 60% del promedio de la OCDE y la distancia se amplía respecto a países como Irlanda y Holanda donde son tres veces superiores a los de España.

Esta escasez de estímulos hace que los españoles ahorremos menos para la jubilación que los ciudadanos de países de nuestro entorno. Este ahorro supone un 10% del valor del PIB español, mientras en países con sistemas privados de pensiones fuertes, como Holanda, Suiza o Reino Unido, supera el 100% del PIB.

“Los países con los sistemas de pensiones más desarrollados  facilitan a sus partícipes un marco fiscal estable y con ventajas que varían entre el 20% y el 40% del valor presente de las aportaciones. Frente a ellos, los incentivos fiscales al ahorro en planes de pensiones en España apenas alcanza el 16% del valor presente de las aportaciones”, afirma Elisa Ricón, directora general de Inverco.

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Unos incentivos insuficientes que también reconoce la AIReF y señala en su informe que tienen “un escaso atractivo”. Lo achaca a que los rendimientos del plan de pensiones tributan en la base general que tiene un tipo máximo del 45%, en lugar de tributar en la base del ahorro al tipo máximo del 23%, como los fondos de inversión.

Incluso admite que estos beneficios fiscales pueden resultar negativos para un conjunto amplio de ahorradores debido la fiscalidad de las prestaciones en el momento del rescate del plan y al gasto en comisiones.

Por ello, según fuentes del IEE, los países con peor tratamiento fiscal del rescate, como España, han de cuidar los incentivos especialmente en las aportaciones a los planes.

Advierten de que “bajo un hipotético supuesto de desaparición de los incentivos a la aportación, manteniéndose el actual contexto de tributación de la prestación, estaríamos en un claro caso de doble imposición sobre el ahorro materializado en los planes de pensiones”.

Marco fiscal estable

Pero no solo una mejora de la fiscalidad incrementaría el ahorro en planes de pensiones, un marco fiscal estable también ayudaría.  

“Un marco fiscal adecuado de incentivos con vocación de permanencia a lo largo del tiempo, con mayor flexibilidad en la utilización de los instrumentos de previsión y siguiendo las principales pautas de los países de nuestro entorno ayudaría a incrementar la tasa de ahorro”, señalan desde el IEE.

Y es que el tratamiento fiscal de los planes de pensiones en España durante los últimos 20 años se ha caracterizado por continuos cambios que han implicado la reducción de incentivos.

“Un marco fiscal cambiante produce consecuencias negativas para cualquier decisión de ahorro”, asegura, Cristina Mayo, socia del  área fiscal de finReg360.

Recomendaciones: Para eliminar esta incertidumbre y potenciar en España el ahorro finalista, el IEE recomienda en su informe ‘Opinión sobre la realidad actual del marco fiscal de los planes de pensiones’:

  • Elevar significativamente los límites de las aportaciones realizadas a favor de los cónyuges sin rentas, tal y como aconseja el Pacto de Toledo.
  • Que las prestaciones de los planes de pensiones correspondientes al rendimiento financiero derivado de la gestión del plan tributen como parte de los rendimientos del ahorro generados a más de un año. Este tratamiento también debería aplicarse obligatoriamente a los rendimientos incluidos en los rescates en forma de renta vitalicia.
  • En los planes de pensiones de empleo habría que excluir del cómputo de las bases de cotización a la Seguridad Social las aportaciones a sistemas de previsión social y se debería reinstaurar la deducción fiscal en el Impuesto sobre Sociedades para las aportaciones al sistema..
  • Impulsar la seguridad jurídica, con un marco regulatorio estable, predecible y favorable de los instrumentos de previsión a largo plazo.

Impulsar los dos pilares

Los expertos de IEE consideran que los planes individuales y los planes de empleo son complementarios, por ello “el sistema debe simultanear los incentivos a ambos instrumentos”.

Los economistas cuestionan así al ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, que propuso, a principios de marzo, reducir los incentivos a los planes de pensiones individuales para derivarlos a los planes de empleo.

Una medida poco efectiva, en opinión de Gonzalo Núñez, profesor del Centro de Estudios Financieros y director del Departamento Laboral de Bardají-Honrado Abogados, para quien, “aunque es necesario potenciar los planes de empleo, ello debería ser compatible con el mantenimiento de los actuales incentivos a los planes privados, que es preciso que sigan existiendo como complemento a las pensiones públicas”.

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