Cómo impactan las criptomonedas en las carteras de los pequeños inversores

Las criptodivisas siguen generando debate entre la comunidad inversora por su alta volatilidad, pero pueden tener cabida de las carteras

Las criptomonedas siguen generando división entre la comunidad inversora, especialmente en periodos de alta volatilidad como el actual.

Tomando por referencia el bitcoin, la más negociada del mundo, la criptodivisa llegó a sus máximos históricos en noviembre, por encima de los 66.000 dólares, pero apenas un mes después cotiza por debajo de los 50.000.

Desde principios de noviembre, el rendimiento es plano (suma un ligero 0,6 por ciento); algo que se ha desvanecido con la llegada de diciembre: en la primera quincena, el retroceso del bitcoin es del 15 por ciento.

“Los activos digitales han proporcionado rendimientos extraordinarios en términos absolutos, pero cuando se ajusta por riesgo, la brecha de rendimiento con los activos tradicionales se reduce significativamente”, explican Carsten Menke y Sipho Arntzen, analistas de Julius Baer, en un informe reciente del banco suizo.

“En este contexto, vemos a las criptomonedas principalmente como un potenciador del rendimiento en una cartera”, detallan.

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La regla del 5%

A la hora de incluir criptoactivos, los expertos señalan que en un peso relativamente pequeño pueden generar ganancias.

“La adición de criptomonedas a una cartera más allá de un pequeño peso de menos del 5 por ciento provocó un aumento de los retornos realizados. En otras palabras, los riesgos y los retornos son dos caras de la misma moneda”, explican Menke y Arntzen.

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Los analistas detallan que, “para no dejarnos cegar por los rendimientos”, adoptaron un enfoque estructurado y analizaron cómo podría afectar la adición de criptomonedas a la cartera de un inversor minorista estándar.

Su informe se cimenta en tres factores que recomiendan tener en cuenta a la hora de tomar posiciones.

Riesgos, rentabilidad y diversificación

En primer lugar, los analistas reflejan los riesgos. “Debido a su naturaleza incipiente, las criptomonedas siguen siendo una clase de activos muy volátil”, destacan.

“Las caídas temporales del 50 por ciento o más son la norma más que la excepción, y en tiempos de riesgo en los mercados financieros, tienden a sufrir más que las acciones”, apuntan los analistas.

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En segundo lugar, otro aspecto a tener en cuenta es la propia rentabilidad, “retornos asombrosos a menudo superando a los de las clases de activos tradicionales sobre una base ajustada al riesgo”.

Sin olvidar el factor de la volatilidad, Menke y Arntzen consideran que las finanzas descentralizadas (DeFi, por su acrónimo en inglés) podrían ofrecer mucho más potencial a largo plazo.

Por último, los analistas indican los beneficios de apostar por la diversificación. “Brindan algunos beneficios, pero no en la medida en que muchos creen”, señalan.

“Las correlaciones suelen aumentar en épocas de reducción del riesgo, y aquí las criptomonedas sufren más que las acciones. Por tanto, se ubican detrás de los refugios seguros típicos como el dólar o los bonos del Tesoro de los EEUU”, explican, sobre la tesis que defienden muchos inversores en cuanto a que las criptomonedas actúan como refugio en contextos de incertidumbre como el actual. 

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Distintas voces de la industria de gestión de activos llegaron incluso a apuntar que las divisas digitales sustituirán al oro como cobertura frente a la alta inflación. Las últimas caídas, con los precios repuntando al 6,8 por ciento -en los EEUU- el pasado mes, alejan esta posibilidad.

La regulación, esa gran olvidada

Entretanto, la regulación de las criptomonedas aún está por llegar en la mayoría de territorios a nivel global.

China prohibió su uso, mientras que otros países como el caso de El Salvador han adoptado critpomonedas como el bitcoin como bandera de la recuperación económica.

Por ello, las miras se giran -con permiso de Europa- hacia los Estados Unidos. 

“Es poco probable que no favorezca a ninguno de los dos extremos”, explica Nathan Dean, analista de Bloomberg Intelligence.

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“Estados Unidos sigue estando limitado por la supervisión, pero el próximo informe de la Fed sobre un dólar digital podría sugerir los próximos pasos”, apunta.

A su juicio, el banco central prepara el lanzamiento de una moneda digital “que coincida con algunas ventajas tecnológicas” del bitcoin, sin que pueda “usarse fácilmente para facilitar transacciones criminales”.

“Los comentarios del presidente [de la Fed] Jerome Powell sugieren que solo progresaría como parte de una decisión de todo el Gobierno”, recuerda Dean.

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