La regulación de la industria de las criptomonedas aclara su adopción por inversores institucionales, y provoca que instituciones como Moody's vean con mejores ojos sus posibles beneficios
Robinhood descarta venderse, a pesar de su fuerte declive del último año, y del presunto interés de Sam Bankman-Fried en hacerse con su cartera de clientes