Los gestores temen una crisis de liquidez en renta fija

Los gestores cubren sus posiciones en bonos ante el riesgo de que el mercado de renta fija se quede seco. Hay poco que ganar y mucho que perder

El giro más agresivo de la Fed provocó el desplome de los bonos en los Estados Unidos y disparó las rentabilidades de la deuda hasta el 2,4 por ciento.

La sensación en el mercado es que el banco central estadounidense no se dejará nada en el tintero para contener la subida de la inflación, lo que podría frenar la recuperación de la economía e incrementar el riesgo de recesión y estanflación.

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El desplome del mercado de bonos ha obligado a los gestores a recalibrar sus apuestas. Es cierto que se gana algo más con el cupón, pero esto no compensa la fuerte caída del precio, que finalmente acaba lastrando las valoraciones de los fondos.

Los bonos corporativos son particularmente vulnerables a las crecientes amenazas de estanflación, ya que la desaceleración del crecimiento económico también aumenta los riesgos crediticios. Es el riesgo de default, que se incrementa en entornos recesivos.

Además, en los momentos más duros del coronavirus ya se vio cómo el mercado de bonos corporativos se quedó prácticamente sin liquidez. Para los gestores de fondos mixtos y de renta fija, y para sus clientes finales, el hecho de no poder vender cuando las bolsas se hunden es un pecado capital que raras veces se perdona.

Por eso, los gestores están cubriendo sus posiciones en crédito corporativo y apostando por plazos de muy corta duración, según las fuentes consultadas por finanzas.com.

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Deuda corporativa de muy corto plazo

Los expertos reconocen que este es uno de los momentos más complicados para gestionar carteras de renta fija.

“Lo más defensivo y donde menos dinero se puede perder es la deuda corporativa a corto plazo”, dijo a finanzas.com Alfonso Escárate, experto en gestión de family office.

La prudencia “tiene que ser muy elevada, ya que al añadir plazos más largos también sumas más incertidumbres”, observa este experto.

El problema no es la guerra de Ucrania, sino sus efectos colaterales en forma de inflación disparada. Es una situación que recuerda a la caída de Lehman Brothers, pero con algunos matices.

La quiebra del gigante estadounidense provocó la desconfianza general en el mercado de deuda. Cualquier gestor que tuviera en sus manos un bono triple A podía dudar abiertamente de su calidad. Pero aquí lo que tenemos es un ajuste por inflación, insisten las fuentes consultadas.

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Cuando los bancos centrales se preparan para subir los tipos de interés y dejar de comprar bonos, a Víctor Alvargonzález, director de estrategia de la firma de asesoramiento independiente Nextep Finance, le cuesta ver oportunidades en renta fija.

Fondos monetarios como alternativa

Incluso en los plazos cortos, si el mercado interpreta que un banco central va demasiado rápido en la normalización monetaria, los tipos a corto también podrían verse afectados. Por eso hay que extremar las precauciones.

“El único sitio donde se gana dinero es en los fondos monetarios de muy corto plazo”, dijo Alvargonzález a finanzas.com.

Según se van renovando los vencimientos devengan más cupón y no se ven afectados por las caídas de los precios. Al ser de muy corto plazo no hay mucha sensibilidad a las subidas de los tipos.

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Apostar en plazos cortos por deuda corporativa es una opción, pero con todas las cautelas. “Si conoces bien la empresa, piensas que no dará problemas y pagará el cupón es una alternativa”, explican desde una gestora con sede en Madrid.

El riesgo es que el mercado de crédito se quede seco, como ya pasó en la pandemia.

Hay gestores que se están cubriendo y prefieren asumir riesgos en renta variable. “Esto es lo que justifica que la gente salga de renta fija y vaya a renta variable, sobre todo al mercado americano, donde tienes una defensa que es la divisa”, dijo Escárate.

El problema, como observan los expertos consultados, es que “el riesgo de la renta fija es claramente asimétrico, hay poco que ganar y mucho que perder”.

La alternativa (con matices) del high yield

Con todo, hay expertos que en estas circunstancias siguen viendo brotes verdes para la renta fija. Pero hay que buscar en la deuda de alto rendimiento.

“En high yield, si no creemos que vaya a haber una recesión potente y pensamos que la guerra se resolverá relativamente pronto, los diferenciales de crédito son lo suficientemente atractivos como para tomar posiciones”, explicó Félix López, gestor de ATL Capita”l.

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“Ahora mismo, la rentabilidad de una cartera de bonos high yield está entre el 6 y el 7 por ciento, que no está nada mal, ya hace dos o tres meses esta cifra estaba en el 4 por ciento”, añadió López.

“En los mercados donde sí podría haber tipos más altos en los próximos meses, en la parte media larga de la curva americana, entre el bono de cinco y el de diez años, con tipos del 2,4 por ciento aproximadamente, hay niveles relativamente atractivos”, expuso este experto.

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