Jubilación

Retrasar la edad de jubilación tiene sus ventajas

Los trabajadores que demoren su retiro verán incrementadas sus pensiones entre un 2% y un 4% por cada año que sigan en activo

Retrasar el ahorro es uno de los cinco errores que hay que evitar al planificar la jubilación
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Llegar a la jubilación es el sueño de muchos trabajadores, pero no de todos. Hay colectivos que prefieren permanecer en activo después de cumplir la edad legal de retiro debido a las ventajas que ello conlleva.

Entre ellas destaca un aumento de la pensión en el momento en que el trabajador opte por jubilarse. Esta bonificación ronda entre un 2% y un 4% por cada año que siga en activo.

Pero para disfrutar de este incentivo el trabajador debe acreditar un mínimo de 25 años cotizados y, a partir de ahí, se aplicarán las siguientes bonificaciones:

  • El 2% por cada año completo cotizado desde la fecha en que se cumplió la edad ordinaria de jubilación hasta la fecha del retiro, siempre que el interesado haya acreditado hasta 25 años cotizados al cumplir dicha edad.
  • El 2,75% cuando el trabajador haya acreditado entre 25 y 37 años cotizados.
  • El 4% cuando haya acreditado más de 37 años cotizados.

En el caso de trabajadores a los que sea aplicable la legislación anterior al 1 de enero de 2013, estos porcentajes serán del 2% de manera general y del 3% para los que hayan demostrado al menos 40 años de cotización al cumplir los 65 años.  

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Uno de los requisitos para disfrutar de estos incentivos es que la pensión pública incrementada no supere la pensión máxima establecida, que en 2020 es de 2.659,4 euros mensuales (37.231,7 euros al año).

Completar la carrera de cotización

Otro de los acicates para demorar el retiro es poder completar la carrera de cotización. Actualmente un jubilado alcanza como pensión de jubilación el 100% de la base reguladora cuando ha cotizado al menos 36 años.

Es decir, alcanzados estos niveles recibiría una pensión completa, algo que puede interesar a aquellos que se encuentren cerca de estos registros de cotización y que los pueden alcanzar prolongando unos años su actividad laboral.

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Se trata de incentivos “muy positivos” porque “continuar trabajando después de la edad de jubilación puede permitir a muchos trabajadores incrementar su periodo total de cotización y, por tanto, aumentar la cuantía de su futura pensión”, afirma Rafael Villanueva, manager retirement de Willis Towers Watson.

Mantener el poder adquisitivo

El trabajador que prolongue su etapa activa también ingresará más dinero que si opta por el retiro, ya que la pensión pública es menor que el último salario.

En España, la tasa de sustitución -porcentaje que supone la pensión de jubilación sobre el último sueldo percibido- ronda el 83% de media, 20 puntos porcentuales más que la media de los países de la OCDE.

Esto significa que durante el periodo en que el trabajador siga en activo sus ingresos serán casi un 20% mayores que los que recibiría por su pensión.

Estímulos insuficientes

No obstante, los incentivos que un trabajador en España recibe por demorar la jubilación no son suficientes, como lo demuestra que solo un 5% de los trabajadores se acogen a esta fórmula.

Así lo ha reconocido el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, al asegurar que “España es un país que bonifica muy poco la demora de la jubilación”.

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Para paliar este déficit su ministerio está analizando los actuales incentivos y los motivos por los que los trabajadores no se acogen a ellos. Este análisis servirá de base para diseñar nuevas fórmulas más eficaces, señaló el ministro.

Para mejorar estos incentivos Rafael Villanueva considera que se debería actuar en dos líneas: por un lado, “corregir las distorsiones que existen en las escasas bonificaciones aplicadas a la demora de la jubilación y que se implementen bonificaciones equitativas y transparentes para el trabajador” y, por otro lado, “flexibilizar y avanzar en fórmulas que permitan compatibilizar la pensión con el trabajo”.

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Por su parte, Isabel Casares, secretaria general de la Organización de Consultores de Pensiones (Ocopen), cree que “deberían implantarse mejoras que permitan a esos trabajadores obtener unas pensiones vitalicias mayores y más acordes al nivel adquisitivo necesario en el periodo de la jubilación”.

Y una medida en la que el Gobierno debería incidir, a su juicio, es en “la jubilación activa que permite obtener la mitad de la pensión en la edad ordinaria de jubilación, pero a la vez se puede seguir trabajando, tanto por cuenta propia como por cuenta jena, para obtener unos ingresos que complementen dicha pensión”.

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Otra buena medida en su opinión sería plantear “una jubilación retrasada con un aumento de los coeficientes del cálculo de la pensión futura y que sea optativa por cada trabajador”.

Ventajas para la Seguridad Social

Desde el Gobierno se esfuerzan por implantar nuevos incentivos porque prolongar el periodo activo no solo beneficia algunos colectivos de trabajadores, también favorece a la Seguridad Social.

Y más teniendo en cuenta que su déficit para el año que viene puede batir todos los récords, según recoge el Plan Presupuestario que el Gobierno envió el pasado jueves a Bruselas y que cifra este déficit en el 4,1% del PIB, frente al 1,4% que se espera para este año, una cifra equivalente a más de 45.300 millones de euros.

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Por ello, según Rafael Villanueva, “la jubilación demorada contribuirá al sostenimiento del sistema público de pensiones porque los trabajadores siguen cotizando a la Seguridad Social y no pasan a ser perceptores de las pensiones. Es decir, en estos casos la Seguridad Social mantiene los ingresos por cotización mientras demora los gastos en prestaciones”.

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