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Iberdrola echa el resto por la perla australiana

Iberdrola, consciente de la importancia de tener un socio local, aligera los requisitos para que salga adelante la opa por Infigen

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán

Iberdrola no se va a dejar comer la tostada en Australia, uno de los mercados con más potencial del mundo en energías renovables. Sabe por su experiencia en los Estados Unidos lo que cuesta crecer sin ir de la mano de un socio local y echará el resto para que triunfe su OPA sobre la australiana Infigen.

Este lunes elevó en un 3,5% la oferta por la compañía, desde 0,86 dólares australianos (0,527 euros) a 0,89 dólares (0,545 euros) por acción. Ello sucedió luego de que el grupo filipino Ayala igualara la oferta inicial de la eléctrica española.

Dejó claro Iberdrola que iba en serio cuando ya mejoró la oferta de Ayala a mediados de junio, ofreciendo un 7,5% más. Y no ha tenido inconveniente en entrar de lleno en la guerra de opas, consciente de lo que se juega en territorio australiano.

Es más, el grupo vasco acaba de comunicar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores que “renuncia a todas las condiciones inicialmente impuestas en la oferta, salvo la adquisición de una participación superior al 50% de Infigen y la necesidad de que el regulador australiano para compañías extranjeras conceda el visto bueno a la oferta.

Aligerar los requisitos

De este modo, al aligerar los requisitos para que la opa llegue a buen puerto y mejorar el precio, Iberdrola lanza un órdago en toda regla al grupo filipino, un señal nítida  de que no está aquí para hacer experimentos con gaseosa.

Está en juego una de las mayores compañías renovables de Australia con una capacidad instalada de 670 megavatios (MW) y proyectos en cartera por más de 1 gigavatio (GW).

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De hecho, el trabajo de despachos ha sido intenso, hasta el punto de que el consejo de Infigen ha recomendado por unanimidad aceptar la oferta de la eléctrica española.

Socio local

La apuesta desplegada por Iberdrola se justifica por el hecho de que ir de la mano de un socio local es muy importante. Esta lección ya la aprendió en los Estados Unidos, donde tuvo que comprar UIL Holding para fusionarla con su división estadounidense, una unión de la que nació Avangrid.

Y aún así, al grupo le ha costado más de cinco años crecer y convertirse en un jugador importante en los Estados Unidos. Por eso, siempre es mejor arrancar desde el principio con el socio local, lo que incrementa exponencialmente las posibilidades de expansión.

Lo que está haciendo Iberdrola es poner un pie en Australia para ganar ‘expertise’, aprovechando un modelo de gestión que ya existe. Antes de lanzarse a por Infigen, la eléctrica tenía solo 317 megavatios y en hibridación. Es lo mismo que tuvo que hacer en los Estados Unidos, comprar para crecer y disputarse los grandes proyectos.

De esta forma, accederían para empezar a 670 megavatios de eólica terrestre, con lo que ya estarían operando directamente. Mucho mejor que hacer la guerra por su cuenta y ponerse en manos de los reguladores.

Un mercado por explotar

El interés por Australia justifica entrar de lleno en la guerra de opas. Es una geografía donde la transición energética es muy incipiente. Cuenta con amplia extensión, núcleos población agrupados y es muy plana, como México, lo que es muy positivo para la logística.

Lo principal es el decalaje que lleva en la transición energética, ya que en 2019 el 79% de la energía era de origen fósil y un 70% de carbón. Es el futuro, y solo el 24% del mix de generación es renovable, con lo que hay mucho por crecer.

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Lo más importante de todos estos esfuerzos son las inmejorables condiciones de recurso eólico y solar que tiene el país.

Empezando por los factores de carga, que es la producción que se puede sacar del gigavatio instalado. En solar fotovoltaica en Australia es un 24% y en España un 21%. Y en eólica terrestre es un 35%, por poner un ejemplo.

De esta forma, lo que está pagando Iberdrola es el ‘pipeline’, el acceso a una cartera de proyectos renovables en torno a un gigavatio, cuya mitad se encuentra en alto grado de avance. Y la llave para abrir el cofre pasa por hacerse con Infigen.

La experiencia de Vineyard

Bien saben en Iberdrola hasta qué punto merece la pena aprender la experiencia estadounidense. Y la prueba son los obstáculos que ha encontrado en el proyecto Vineyard, que ya está muy cerca de la aprobación definitiva por parte de los reguladores de los Estados Unidos.

La lectura positiva es que una vez que haya claridad en este aspecto, puede servir de precedente para que salgan adelante otros proyectos.

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La estrategia de Iberdrola pasa por convertir en una compañía grande en eólica offshore. Por eso, necesita mucha más experiencia mayor escala, balance y músculo financiero. Y Australia se lo puede dar.    

De hecho, el país tiene un plan para ser 100% renovable en 2030 y con objetivos que podrían suponer una instalación de cuatro gigavatios anuales.

El crecimiento potencial es muy fuerte, también en offshore; y es que energía marina no existe pero se habla de que podría haber un potencial de 2 gigavatios, cuando a nivel global solo hay instalados seis gigavatios.

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