El BCE espera una inflación del 6,8% este año en la eurozona

El BCE empeora las previsiones de inflación y de crecimiento económico de la eurozona para este año

"La alta inflación es un reto importante" ha destacado la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, en la rueda de prensa posterior a la reunión el Consejo de Gobierno del organismo.

La banquera se ha referido en varias ocasiones a los precios, que en mayo marcaron el nivel más elevado en la eurozona al situarse en el 8,1 por ciento. "Las presiones inflacionistas se han ampliado”, ha señalado. Y es que Lagarde repetía como un mantra en la rueda de prensa que “los precios mundiales de la energía se mantendrán altos a corto plazo”.

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Durante la rueda de prensa Lagarde ha dicho que se daban todas las condiciones para acometer la subida de tipos: "Las subidas de precios se están generalizando en todos los sectores”, a ello hay que añadir que no se han solventado los cuellos de botella y que la subida de los salarios también amenaza con efectos de seguda ronda.

Todas estas subidas justifican en parte el movimiento anunciado por el BCE, que subirá tipos por primera vez en 11 años en julio. La subida, que será testimonial (25 puntos básicos), pero podría ampliarse a medio punto en septiembre.

Para ello, Lagarde ha puesto como condición que las proyecciones de inflación para 2024 que se comuniquen en septiembre arrojen un precios del 2,1 por ciento o por encima (que son dos décimas más que las anteriores estimaciones).

Y es que el organismo ha comunicado las nuevas estimaciones de inflación, que fijan que 2022 acabará con una tasa del 6,8 por ciento, para moderarse al 3,5 por ciento en 2023.

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La decisión de subir tipos en julio se ha tomado por unanimidad, ha señalado Lagarde.

Pone fin al programa de compras APP

El BCE también ha decidido poner fin al programa de compras APP, que se mantenía a razón de 20.000 millones de euros al mes, tras acabar con el PEPP en marzo de este año.

No obstante, Lagarde ha señalado en la rueda de prensa que no es un carpetazo definitivo.

Tenemos instrumentos existentes. Creo que los hemos descrito en el pasado, obviamente es la capacidad de reinversión que tenemos bajo el PEPP que es, les recuerdo, un paquete completo de reinversión que asciende a 1,7 billones de euros”, ha dicho Lagarde.

“Eso se reinvertirá con total flexibilidad si se justifica, a lo largo del tiempo, en todas las jurisdicciones, en todos los productos”.

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¿Qué tiene que pasar para revertirlo? Que se produzca una fragmentación entre las primas de riesgo de los países periféricos y el resto de países del norte de Europa.

Y es que Lagarde no quiere repetir el error que se dio al poco de llegar a su mandato, cuando dijo que el BCE no estaba para cerrar los spreads. Ahora, aunque no hay anuncio de herramienta concreta, Lagarde ha sido clara al declarar que actuaría en contra de ello.

De momento, se han empezado a notar los primeros efectos. Así, la diferencia entre la prima de riesgo italiana y el bund alemán se ha disparado al nivel más alto desde mayo de 2020.

Por su parte, el rendimiento del bono español a diez años también registra subidas del 5 por ciento hasta el 2,6 por ciento.

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Impacto de la guerra en el crecimiento

En las proyecciones dadas por el BCE también ha hecho mención al crecimiento de la eurozona. En ese sentido, Lagarde ha asegurado que la guerra en un riesgo para el crecimiento de la eurozona.

El BCE ha empeorado las expectativas para la economía de la eurozona desde el 3,7 por ciento hasta el 2,8 por ciento en 2022, mientras que para 2023 la economía crecerá un 2,1 por ciento desde el 2,8 por ciento. Solo mejora las estimaciones para 2024, desde el 1,6 por ciento hasta el 2,1 por ciento.

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