Los bonos ante 2026: normalización, oportunidades y prudencia estratégica
Las perspectivas para la renta fija en 2026 apuntan a un escenario exigente pero lleno de matices donde la gestión activa puede marcar la diferencia, según los expertos de las gestoras
El mercado de renta fija y los bonos se adentra en 2026 en un entorno marcado por la normalización monetaria, la incertidumbre macroeconómica y una creciente necesidad de generar rentas estables.
Tras años dominados por políticas ultraexpansivas y luego restrictivas para atajar las fuertes tensiones inflacionistas, los inversores se enfrentan ahora a un escenario más complejo, pero también fértil en oportunidades, siempre que se adopte un enfoque selectivo y flexible.
Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad, considera que 2026 comenzará “de manera un poco más normalizada” que ejercicios anteriores.
Para Del Pozo, este será un año complejo para la renta fija, pero precisamente por ello cargado de oportunidades.
Señala que el elevado endeudamiento público, tanto en Europa como en Estados Unidos, y el aumento previsto del gasto público en la eurozona configuran un entorno exigente, especialmente para la deuda soberana.
Protagonismo para los tramos largos de la curva
Aun así, Del Pozo espera algo más de crecimiento y de rentabilidad a lo largo de toda la curva europea, con especial protagonismo de los tramos largos.
En su opinión, este proceso de normalización vendrá acompañado de mayores rendimientos, lo que refuerza el atractivo de la renta fija como activo con “mayor visibilidad” de cara al inicio de 2026.
Eso sí, recomienda empezar el año con prudencia y mantener un nivel razonable de liquidez para aprovechar oportunidades que puedan surgir en momentos de volatilidad.
Desde una óptica global, Álvaro Peró, director de inversiones de renta fija de Capital Group, pone el foco en los profundos cambios macroeconómicos y geopolíticos que están redefiniendo el entorno de inversión.
Cuidado con los diferenciales de crédito en mínimos históricos
Peró recuerda que pilares históricos como la globalización, el libre comercio o la independencia de los bancos centrales están siendo cuestionados, mientras los diferenciales de crédito se sitúan en mínimos históricos.
En este contexto, destaca que lo esencial para el inversor a largo plazo es permanecer en el mercado, sin intentar anticipar sus movimientos.
Peró identifica una convergencia cíclica del crecimiento entre Estados Unidos y el resto del mundo, con una moderación del crecimiento estadounidense y un mayor potencial cíclico en Europa, impulsado por el gasto fiscal, especialmente en Alemania.
También señala el papel de China, Japón y los mercados emergentes como motores adicionales del crecimiento global.
En este entorno incierto, Capital Group defiende una postura conservadora en renta fija, basada en tres pilares: capturar rentabilidades atractivas mediante el carry, gestionar cuidadosamente el riesgo a la baja y diversificar más allá de los bonos del Tesoro estadounidense.
Las perspectivas para el crédito
Desde la perspectiva del crédito europeo, Boutaina Deixonne, responsable de crédito europeo investment grade y high yield en AXA IM, subraya que la demanda sigue siendo sólida.
Según explica, “las entradas en crédito europeo han sido abundantes, ya que la búsqueda de renta no muestra señales de disminuir”, una tendencia que, en su opinión, podría prolongarse bien entrado 2026.
Este contexto se ve reforzado por el menor atractivo esperado de los instrumentos de efectivo y del mercado monetario, lo que impulsa a los inversores a asegurar niveles de ingresos más atractivos en los mercados de deuda.
A nivel fundamental, Deixonne considera que la renta fija europea ofrece “niveles de renta decentes”, lo que refuerza su atractivo estructural.
No obstante, los riesgos no han desaparecido.
Deixonne advierte de que los principales obstáculos están relacionados con un posible deterioro del crecimiento del PIB y sus implicaciones para la política monetaria.
En este contexto, defiende que los inversores deberán adoptar estrategias flexibles y sin restricciones, capaces de gestionar tanto el riesgo de crédito como el de duración.
En cuanto a oportunidades sectoriales, destaca áreas defensivas como utilities y telecomunicaciones, así como el sector inmobiliario, que presenta perspectivas de crecimiento de rentas por encima de la inflación.
También considera atractivo el sector financiero, donde los bancos europeos muestran balances sólidos, elevados niveles de capitalización y una rentabilidad respaldada por las comisiones.
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