Los bonos de calidad ofrecen valor en un entorno de mercado favorable
Tras un arranque de año marcado por la fortaleza de los mercados y la moderación de las rentabilidades de la[…]
Tras un arranque de año marcado por la fortaleza de los mercados y la moderación de las rentabilidades de la deuda, los bonos de alta calidad vuelven a ganar atractivo como una de las piezas clave en la construcción de carteras.
Así lo defiende UBS en un análisis dirigido por su CIO, Mark Haefele, quien considera que el actual entorno macro y financiero ofrece una combinación poco habitual de rentabilidad inicial atractiva, potencial de apreciación y diversificación.
La clave está en la evolución reciente de los tipos de interés. En los últimos días, las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense han vuelto a descender, con el bono a diez años situándose en torno al 4,2%, después de que los últimos datos de empleo apuntasen a una desaceleración gradual del mercado laboral.
Para UBS, estas señales refuerzan el escenario de nuevos recortes de tipos por parte de la Reserva Federal a lo largo de este trimestre, un movimiento que históricamente ha favorecido el comportamiento de la renta fija de mayor calidad.
Rentabilidad razonable y menor volatilidad
En este contexto, el banco suizo espera que los bonos de calidad y duración media puedan ofrecer rentabilidades de un dígito medio a lo largo del año, combinando ingresos recurrentes por cupón con una posible revalorización del precio si los tipos continúan bajando.
Aunque el comportamiento de los bonos gubernamentales ha sido irregular en las últimas semanas, lastrado por las dudas sobre la inflación y la sostenibilidad de la deuda pública, UBS subraya que los niveles actuales de rentabilidad inicial suponen un colchón atractivo frente a episodios de volatilidad.
Además, la entidad recuerda que los bonos de alta calidad siguen desempeñando un papel esencial como elemento diversificador dentro de las carteras, especialmente en un momento en el que los mercados de renta variable acumulan importantes subidas y las valoraciones son más exigentes.
El mercado absorbe sin problemas la avalancha de emisiones
Uno de los puntos que más llama la atención en el análisis de UBS es la fortaleza técnica del mercado de crédito, pese al fuerte volumen de emisiones registrado a comienzos de año. Según datos de Bloomberg citados en el informe, la emisión global de bonos ha superado los 245.000 millones de dólares en apenas una semana, con un protagonismo destacado del crédito con grado de inversión.
Solo en Estados Unidos, las empresas con calificación “investment grade” han colocado cerca de 90.000 millones de dólares, el mayor volumen semanal desde mayo de 2020. Lejos de generar tensiones, estas emisiones han sido bien recibidas por los inversores, con libros de órdenes que en muchos casos han multiplicado varias veces el tamaño de las colocaciones, una señal clara de que el apetito por la renta fija sigue siendo elevado.
Para UBS, este comportamiento confirma que los spreads de crédito ajustados no son tanto una señal de complacencia como el reflejo de la búsqueda de rentas estables en un entorno donde las oportunidades no abundan.
Diversificación, la gran aliada del inversor
Pese al atractivo de los bonos de calidad, UBS insiste en la importancia de mantener un enfoque diversificado en la generación de ingresos. Junto a la deuda pública y el crédito corporativo de alta calidad, la entidad considera razonable complementar las carteras con segmentos selectivos de high yield y deuda emergente, siempre con un control riguroso del riesgo.
Asimismo, el banco ve valor en combinar la renta fija con estrategias de dividendo en bolsa, inversiones estructuradas orientadas a generar rentas y, de forma más selectiva, exposición a crédito privado. Todo ello con el objetivo de construir carteras capaces de sostener ingresos recurrentes incluso en un escenario de tipos a la baja.
Un pilar estable en un año exigente
De esta forma, UBS cree que, aunque la normalización monetaria puede reducir gradualmente las oportunidades de rentabilidad, los bonos de calidad seguirán siendo un pilar fundamental para los inversores en 2026.
Su capacidad para generar ingresos, amortiguar la volatilidad y aportar equilibrio a las carteras los convierte en una alternativa especialmente interesante en un momento en el que los mercados siguen mostrando un tono constructivo, pero no exento de riesgos.
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