Los estímulos del BCE peligrarán con la inflación al 2,7%

El banco central permitirá una subida de los precios hasta el 2,7%. Si supera este nivel activará el tapering

Las nuevas previsiones macroeconómicas que revise el Banco Central Europeo (BCE) este jueves experimentarán una nueva mejora. Pero también se revisarán al alza las estimaciones de inflación para 2021 y 2022.

El organismo máximo responsable de la política macroeconómica tiene la difícil tarea de fijar un umbral máximo de inflación que sea tolerable para los ‘halcones’ del Consejo de Gobierno, así como definir las herramientas que tiene a su disposición para controlar este repunte de los precios. 

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Y todo ello con una subida que le llevó hasta el 2% en mayo, alcanzando el umbral máximo establecido por el BCE.

El BCE podría tolerar una inflación del 2,7%

La clave, en este caso, es saber qué nivel de inflación estaría dispuesto a tolerar el BCE. En ese sentido, Miguel Ángel Bernal, profesor de la Fundación de Estudios Financieros, cree que “podría estar el umbral en el 2,5% o 2,7%” más allá lo ve difícil por la presión de “países como Alemania y los llamados frugales”.

La clave, señala Bernal, es conocer si el BCE no cambiará de opinión sobre la naturaleza de esta escalada de los precios, que, en un principio, es coyuntural como consecuencia de la subida de la energía (carburantes y electricidad).

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Además, como recuerda Bernal esta inflación elevada no afecta la subyacente, que se encuentra en todos los países que componen la eurozona por debajo del 1% (0,9% la de la eurozona).

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En cualquier caso, explican los expertos de Wisdom Tree, las lecturas de inflación están permeadas de numerosas irregularidades transitorias en estos meses, lo que indica que la guía de política del BCE prácticamente pasará de largo sobre estos números. 

Otros indicadores de la economía real, en cambio, pasarán bajo la lupa del BCE. Las ventas minoristas de Alemania en abril, por ejemplo, cayeron un 5,5% en relación al mes anterior, dando cuenta de la sensibilidad de los consumidores a las medidas restrictivas por la pandemia. 

El papel del consumo en la inflación 

El cuello de botella generado por el repunte del consumo en el suministro de los bienes también es otra explicación a la inflación. Alvargonzález recuerda que la salida de la crisis provocada por el coronavirus es similar a la que se produce tras una guerra, con un repunte importante del consumo “mientras que la oferta todavía no está al mismo nivel para satisfacerlo”.

Aquí también influye que la pandemia todavía azota a países productores como los que se encuentran en América Latina. 

Gilles Möec, Economista jefe de AXA Investment Managers, señala que, “si bien en los Estados Unidos los consumidores definitivamente están mostrando signos de una aguda ansiedad inflacionariahay pocas señales de que esté sucediendo lo mismo en la zona euro.” 

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Además, el experto advierte que "deberíamos prepararnos para un repunte espectacular del gasto". Y es que, tal y como explica, “el repunte económico provocado por la reapertura europea podría ser espectacular dada la fuerte confianza de los consumidores y el elevado exceso de ahorro acumulado". Por ello, señala que "prevemos cifras extraordinarias, siempre y cuando, por supuesto, no haya nuevas malas noticias sobre la pandemia”, apunta el experto.

“Si estamos en lo cierto y la eurozona realmente atraviesa varios meses de una demanda de consumo muy fuerte, este escenario podría jugar a favor de “los halcones”, incluso si dicho repunte no fuera suficientemente ilustrativo como para saber hacia dónde se dirige la economía el próximo año”, advierte Moëc.

Pero en ese sentido, Alvargonzález es más optimista porque cree que estos flujos de oferta y demanda se irán regulando a medida que la vacunación avance. 

Las armas del BCE para controlar la inflación

La única manera que tiene el BCE de hacer frente a esta escalada de la inflación es “recoger velas” señala Víctor Alvargonzález. Esto significa reducir el volumen de compras de bonos, el tapering.

Pero asusta más al mercado que una vez reducido el volumen de compras el siguiente paso del BCE sería vender los que tienen en su posesión, “con las consecuencias que tiene” advierte Alvargonzález. Esto tumbaría el precio de los bonos y, por tanto, subiría su rentabilidad.

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Bernal cree que otra opción, tras reducir las compras, sería acortar el calendario del programa de compras pandémico (PEPP), que actualmente está establecido su final en marzo de 2022.

El alza de los tipos de interés, que actualmente están en el 0% desde marzo de 2016, para controlar la subida de los precios sería la opción menos deseable, explica Bernal, “ya que para los países con deudas sobre el PIB elevadas como son Francia, España e Italia sería muy doloroso”, ya que les costaría más financiarse en los mercados y subirían las primas de riesgo.

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