El sorpaso de China a EEUU será en 2033 (palabra de Japón)

China se convertirá en la primera potencia económica mundial en 2033, según los pronósticos de Japón

La sombra de China se proyecta sobre todo el mapa mundial, pero de acuerdo al Centro Económico de Investigación de Japón (JCER por sus siglas en inglés), la economía del país asiático dirigido por Xi Jinping no superará a la de los Estados Unidos hasta 2033.

El JCER ha publicado un análisis a medio plazo del crecimiento a futuro de 15 países asiáticos, a los que compara con Estados Unidos, Australia y Canadá, y en el mismo estima que el gigante chino será la primera potencia del mundo durante la próxima década.

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El sorpaso de China a los Estados Unidos se retrasa cuatro años respecto a las anteriores previsiones del JCER, que había fijado 2029 como año clave en el cambio de liderazgo global, y los motivos que cita para este retraso en su crecimiento varían entre la represión sobre las industrias tecnológicas, o el peso de la deuda en el sector inmobiliario.

Una pelea de gallos con el mundo como testigo

Pese a los intentos de tregua entre ambos países que han tratado de firmar Xi Jinping y Joe Biden, la escalada de tensión entre los Estados Unidos y China ha sido evidente en las últimas semanas.

Desde gestos de presión simbólicos como la decisión estadounidense de no enviar delegados a los juegos olímpicos de invierno de Beijing, hasta declaraciones agresivas por parte de emisarios chinos contra el gobierno americano, ambas naciones están midiendo sus fuerzas.

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El JCER define este conflicto como "una batalla por el primer puesto", y señala que el énfasis en la seguridad ha crecido, comenzando a tener una influencia primordial sobre la economía "por primera vez desde el final de la Guerra Fría".

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Sobre cómo consigan separar ambas naciones sus relaciones comerciales de sus posiciones políticas dependerá gran parte del desarrollo del ciclo económico en los próximos años, indica el JCER, apuntando que "la línea dura" de China con otros países continuará hasta que el gobierno asiático se percate del significativo obstáculo que supone esta postura para sus objetivos.

"El ritmo de crecimiento económico de China disminuirá en el futuro, y pese a que el nacionalismo autootorgado por el país limita sus opciones, todavía puede haber un cambio de postura", señala el JCER.

El centro de investigación económica japonés destaca también que un papel fundamental en esta carrera hacia la primera posición lo jugarán las tecnologías emergentes como la biotecnología, la inteligencia artificial, o la robótica.

La posible corrección de China

El futuro económico de China tendrá mucho que ver con la organización interna del país que estructure el Partido Comunista Chino que dirige Xi Jinping. Y en este sentido, desde Standard & Poor's consideran que es probable que las reformas emprendidas por el presidente asiático continúen, "pero teniendo en cuenta la estabilidad".

"Creemos que el gobierno chino gobierno continuará las reformas en 2022 bajo la idea de una prosperidad común", apunta la agencia de calificación crediticia.

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"El objetivo es reducir las diferencias de riqueza en medio de la creciente desigualdad de ingresos, poniendo el foco en el deseo del gobierno chino de lograr la estabilidad social y política", explica S&P, añadiendo que pese a que "abordar estas cuestiones puede ralentizar crecimiento económico, dicho crecimiento debería ser más sostenible".

Descarbonización y el desplome inmobiliario

Las principales medidas que destaca S&P en su pronóstico de la hoja de ruta china se centrarán en la limitación de "actividades especulativas y en control de entidades que el gobierno percibe que están abusando de su poder en el mercado".

Esta postura resulta en un arma de doble filo para las empresas chinas, ya que ha llevado al gobierno a imponer sus normas a gigantes como Didi o Ant, con los consecuentes resultados como la paralización de la salida a bolsa de Ant, o la vuelta a Hong Kong de Didi.

Otras medidas que S&P prevé para China se centrarán en un reajuste económico que incluye el plan de lograr la neutralidad de carbono en 2060, y medidas de regulación ante empresas altamente endeudadas para restringir su capacidad de préstamo y que no ocurran nuevos casos como el de Evergrande.

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"En conjunto, estas medidas llevan al país hacia una mayor disciplina financiera y a un reequilibrio económico para canalizar el crédito hacia sectores favorecidos por la política (como la fabricación de alta tecnología), una transición energética (energías renovables) y el apoyo a la seguridad nacional (defensa)", asegura el informe de Standard & Poor's.

De esta manera, concluye, "se destinará menos crédito a las actividades especulativas", lo que debería contribuir a "un desapalancamiento del sector empresarial chino, que tiene la mayor carga de deuda entre las grandes economías".

En este escenario, S&P cree que hay una gran probabilidad de pérdidas para inversores y trastornos para los negocios, pero también múltiples oportunidades para que se abran paso nuevas industrias. De estos puntos dependerá el cumplimiento de pronósticos en la carrera de China hacia el dominio económico global.

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