El BCE advierte de los peligros de quedarse al margen de las divisas digitales

Para el organismo supervisor quedarse al margen tendrá serias consecuencias en la estabilidad financiera

Los sistemas financieros y la autonomía monetaria podrían estar en peligro en aquellos países que se sumen a la revolución de las divisas digitales con el lanzamiento en versión digital de sus monedas.

Esta es la conclusión del Banco Central Europeo (BCE) en un informe que acaba de publicar. 

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Para hacer tal afirmación, el organismo señala que los consumidores y las empresas que no dispongan de su propia moneda digital podrían terminar dependiendo de un pequeño número de proveedores de servicios de pago dominantes, incluidos los gigantes tecnológicos. 

Como consecuencia, podría afectar la capacidad del banco central en cuestión para cumplir con su mandato y actuar como prestamista de última instancia, explica el BCE.

“La emisión de una moneda digital del banco central ayudaría a mantener la autonomía de los sistemas de pago nacionales y el uso internacional de una moneda en un mundo digital ”, según el informe.

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Los grandes bancos centrales están diseñando sus propias divisas digitales

Los bancos centrales de todo el mundo están diseñando sus versiones digitales de sus monedas de referencia para mantenerse al día con los avances tecnológicos y espoleados por el bitcoin.

El BCE es una de las instituciones que lideran la iniciativa.

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Fabio Panetta, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, declaró que durante los próximos meses la institución comunitaria decidirá los detalles de la introducción del euro digital, una situación que, de producirse, como muy pronto sería en el año 2026.

Panetta Indica que en el seno del BCE se plantean un horizonte de cinco años como el mínimo necesario para dotar a la Unión Europea de una versión virtual de su moneda única. 

El propósito de este euro digital sería estimular la innovación, promover la competencia, y fortalecer la autonomía y la resiliencia financiera de la Unión Europea. Una cuestión que tampoco se pierde de vista es la de que el mercado europeo de pagos minoristas quede a merced de agentes no europeos, que quedarían fuera del alcance del escrutinio y la supervisión de las autoridades comunitarias.

Por su parte, la presidenta del organismo, Christine Lagarde, señala que esta iniciativa también podría impulsar alcance internacional del euro si se diseña con un enfoque de seguridad, bajos costos de transacción y compatibilidad con otros servicios.

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“Fomentar el papel internacional del euro no es la principal motivación para emitir un euro digital ”. "Sin embargo, si el uso de un euro digital permitiera los pagos transfronterizos  tendría implicaciones para el papel internacional del euro", concluye. 

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