El cierre de Wall Street en rojo tras los avances provocado por los buenos datos de peticiones de subsidios de desempleo y de vivienda, ya pronosticaba una apertura complicada para Europa. Pero el remate ha sido esta madrugada cuando se ha anulado la votación que abría el principio de acuerdo entre republicanos y demócratas para subir el techo de deuda, los mercados nocturnos se lo han tomada muy mal y los hueco que podemos encontrar en las aperturas van a volver a ser considerables.
El Dow Jones dio muestras en la jornada de ayer de debilidad técnica y que afronta una serie de sesiones que pueden ser claves para los próximos movimientos en el corto plazo. A pesar de las operaciones corporativas (Microsoft-Skype) resultados y planes (Disney) se acabaron imponer las ventas por los peores datos macroeconómicos (déficit comercial) previstos. Ello ha provocado que el Dow tuviera una corrección que se llevó prácticamente por delante lo avanzado las últimas tres sesiones. Si bien por el momento no ha marcado nuevos mínimos y no ha buscado apoyo en las zonas clave de soporte de corto plazo.
La volatilidad vivida durante la pasada semana es una constante en los mercados de "commodities". Los inversores que se acercan a estos activos ya sea a través de los ETF's o los CFD's, ya no digamos a través de los futuros de forma directa, tienen que ser muy conscientes de esta situación. Son activos en los que intervienen muchas variables en el análisis de la propia oferta y demanda de los mismos, pero además su popularización ha provocado un alto elemento especulativo con el que tienen que convivir.
Sesión de bajo volumen y tensa espera que acabó de forma positiva para
las bolsas, que sin embargo muestran distintos estadios técnicos entre
Estados Unidos y Europa. Probablemente la cercanía y la desconfianza por
situaciones anteriormente vividas provocan más cautela en Europa que en
Estados Unidos. Además, si tomamos como factor de equilibrio la
evolución de la correlación de la divisa americana con el euro, nos
inclinamos aún más por la cautela.
Los dimes y diretes que se traen entre manos una vez más las autoridades políticas y monetarias de la eurozona siguen generando desconfianza en los mercados respecto la situación griega. El mercado descuenta que va ser necesaria una reestructuración y probablemente el primer paño caliente va a ser un ajuste a la baja en el tipo de interés del rescate a devolver y una dilación temporal en los plazos. Pero la bajada de rating de nuevo por S&P de BB- a B de la deuda griega y apuntando una posible quita del 50% acabó ayer de presionar a la baja a las bolsas europeas.
Sigue el juego político en torno a la elevación del techo de deuda en EE.UU., los titulares aparecen apocalípticos pero realmente nadie parece descontar que no se vaya a llegar al acuerdo.