La inflación extiende el miedo en el mercado de bonos

El incremento de las expectativas de inflación provoca la venta masiva de deuda

El mercado de renta fija vive una espectacular subida de las rentabilidades en los últimos días, que alcanzó su punto álgido el jueves.

Los bonos americanos a cinco años registraron la subida más fuerte de los últimos 19 años y el T-note a diez años superaron el nivel psicológico del 1,5%.

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También en Europa se documentó un fenómeno similar en los últimos días, con el bono español en niveles del 0,44% y el bund alemán en el -0,2%.

Este movimiento ha provocado una situación de miedo en los mercados, donde la continuada elevación de la rentabilidad de los bonos se vive con nerviosismo.

Descenso en los índices estadounidenses

Así, el Dow Jones descendió más de 500 puntos el jueves (se dejó el 1,75%), aunque llegó a perder en ciertos momentos más de 600 puntos, cerrando por debajo de los 31.500 puntos después de haber marcado nuevos máximos en la semana.

Por su parte, el S&P 500 retrocedió aún más.

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Se dejó el 2,45% (cerca de 100 puntos) y volvió a perder la cota de los 3.900 puntos, un punto psicológico para los operadores; mientras que el Nasdaq 100 fue el selectivo americano más damnificado al dejarse el 3,52% y perder más de 450 puntos (cede un 7% desde el día 12).

Los motivos detrás de lo sucedido

Pero, ¿por qué se han producido estas subidas tan aceleradas de la rentabilidad de los bonos y por qué preocupa tanto este fenómeno a los inversores de renta variable?

La clave de todo está en la inflación.

En concreto, los inversores esperan que las ingentes cantidades de liquidez inyectadas para reactivar las economías, unidas a las perspectivas de recuperación incipiente (debido a los avances en los programas de vacunación) van a suponer un acicate para la inflación.

"Uno de los elementos que alimenta las expectativas de inflación es el comportamiento de las materias primas. Con el inicio de la pandemia global en marzo de 2020, los precios de las materias primas (al igual que muchos otros sectores) se vieron fuertemente golpeados".

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"Desde los mínimos vistos en primavera, los principales índices de materias primas se han revalorizado considerablemente", explican los expertos de Portocolom AV.

Y la inflación, a su vez, es un fenómeno que afecta a cualquier inversión pero especialmente a la renta fija, puesto que impacta en la rentabilidad real que se percibe (que se corresponde con la rentabilidad nominal menos la inflación).

Es decir, en un bono con un cupón del 4% si la inflación se sitúa en el 1% la rentabilidad real será del 3%. Pero si la inflación sube al 2%, la rentabilidad se reducirá al 2%.

Las ventas de bonos se multiplican

Bajo esta lógica, los tenedores de bonos se han lanzado a vender títulos en los últimos días, provocando el alza de las rentabilidades exigidas por ellos.      

"Las expectativas de inflación se han convertido en el nuevo tema de debate en los mercados financieros. El aumento de estas está derivando en una subida de los rendimientos de los bonos", dicen los expertos de Portocolom AV.

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Y esto se ha producido pese al intento de la Reserva Federal estadounidense de reducir las preocupaciones sobre este tema, durante diferentes comparecencias de su presidente, esta misma semana.

La Fed lo tiene bajo control

En concreto, Jerome Powell y otros miembros del organismo han recalcado que la inflación está bajo control y no superará el 3% hasta el 2023, según sus estimaciones.

Pero, a pesar de ello, los inversores también comienzan a descontar que el banco central podría endurecer su política monetaria en 2022 si la recuperación de Estados Unidos es tan vigorosa como se espera en 2021 (PIMCO, por ejemplo, cree que el crecimiento del PIB superará el 7%).

Asimismo, preocupa el efecto que una subida de la renta fija puede tener en las compañías, especialmente en las más apalancadas, al endurecer las condiciones de financiación.

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Dispersión por sectores

Precisamente por eso, se está produciendo una importante dispersión sectorial en los mercados: la tecnología corrige con fuerza y los cíclicos aguantan mejor.

“La primera es más sensible a los tipos por su perfil de crecimiento y los segundos (bancos, petróleo, turismo…) se comportan mejor en términos relativos porque el mayor crecimiento les ayuda más de lo que les perjudica una subida de los tipos de interés. Los Estados Unidos se comportan peor que Europa por su mayor peso en tecnología y menor en bancos”, explica Ignacio Dolz de Espejo, director de soluciones de inversión de Mutuactivos.

En todo caso, expertos como Dolz restan importancia a lo sucedido.

El entorno sigue siendo positivo

“Son subidas de rentabilidad importantes y lógicas a medida que la economía y la inflación se van acercando a una situación algo más normal gracias a las vacunas y a la ayuda monetaria y fiscal. Creemos que el entorno sigue siendo positivo”, dice.

Un motivo que le lleva a pensarlo es la vigilancia de los bancos centrales. “Creemos que los tipos no deberían irse mucho más arriba de donde están y que, de hacerlo, provocarán la actuación de los bancos centrales, que no se pueden permitir un endurecimiento de las condiciones financieras. Tienen herramientas para controlar las curvas de tipos y las utilizarán”.

El jueves mismo, el BCE afirmó que está monitorizando atentamente la subida de los tipos reales y que utilizará el Plan de Compra de Activos de la Pandemia (PEPP) de manera flexible si es necesario (aumentando las compras de bonos).

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