España triplica el coste de la deuda a corto con ruptura de récord incluida

El Tesoro coloca 4.814M€ en una subasta de letras a 6 y 12 meses durante la que el coste de algunas referencias se triplicó hasta rozar niveles de 2015

El Tesoro Público adjudicó el martes 4.814 millones de euros en una subasta de letras a seis meses y a un año en la que tuvo que triplicar los intereses de las primeras para convencer a los inversores, y aumentar en un 13 por ciento el de las segundas.

España asignó 814,6 millones de euros a un interés del 0,465 por ciento en la puja de letras a seis meses, cuando en la anterior subasta de estos instrumentos, realizada el 5 de julio, colocó 1.149 millones de euros a un interés del 0,134 por ciento.

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El contexto de subidas de tipos de interés por parte de los bancos centrales, que obliga al Tesoro a subir su remuneración, además, elevó el atractivo de las emisiones de deuda a corto plazo entre los inversores.

En contraste con los 3.184 millones de euros solicitados en la anterior subasta, las letras a seis meses suscitaron peticiones por valor de 3.694,6 millones de euros en esta subasta del 9 de agosto.

Las arcas españolas, asimismo, lograron recaudar 4.000 millones de euros gracias a unas letras a 12 meses que, esta vez, pagaron un interés del 0,781 por ciento, lo que implica una subida de cerca de 8 puntos respecto al 0,702 por ciento pagado en la subasta del 5 julio.

El nominal solicitado para estas letras a 12 meses fue de 6.284,08 millones de euros, que en este caso sí es inferior a los 7.770,9 millones de euros solicitados en la licitación del mes pasado.

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Subida gradual que lleva al Tesoro a niveles de 2014

El Tesoro estableció para esta subasta un objetivo de emisión de letras comprendido entre los 4.500 y los 5.500 millones de euros, rango que llegó a alcanzar gracias al aumento en el tipo de interés marginal pagado a los compradores.

La subida de los intereses pagados en los instrumentos de deuda en España, aunque significativa en esta última subasta, está siendo gradual desde inicios del año.

Si las letras a seis meses se vendieron al 0,134 por ciento en julio, en junio lo hicieron al -0,055 por ciento. Un rendimiento negativo que venían ofreciendo desde 2015, pero que quedó atrás en los dos últimos meses.

Consultando los datos históricos ofrecidos por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, se puede observar que la última vez que las letras a seis meses pagaron un interés positivo fue septiembre de 2015, cuando ofrecieron una pequeña prima del 0,02 por ciento, antes de encadenar 81 meses con valores negativos.

Para encontrar un tipo de interés marginal a la altura del 0,465 por ciento pagado en la última subasta, de hecho, hay que remontarse a enero de 2014.

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Entonces, las letras a seis meses ofrecieron un interés del 0,525 por ciento que al mes posterior se redujo hasta el 0,390 por ciento.

Las letras a 12 meses, mientras tanto, trazaron un recorrido muy similar.

En enero de 2014 pagaron un interés marginal del 0,740 por ciento, y desde ahí fueron reduciendo sus primas hasta entrar en terreno negativo en noviembre de 2015. Desde ese momento y hasta el pasado mayo, los intereses de estos instrumentos se mantuvieron en números rojos.

La herramienta de desfragmentación del BCE se antoja vital

Ante la clara subida en el coste de emisión de deuda en España, que también puede apreciarse en las emisiones de obligaciones a 10 años, la herramienta de desfragmentación de la deuda europea que propuso el Banco Central Europeo se antoja como vital para evitar la repetición del aumento en las primas de riesgo de los países periféricos de la Unión Europea.

El BCE, no obstante, mantiene en secreto qué nivel de prima de riesgo le hará actuar a favor de España, e incluso llegó a afirmar por boca de su vicepresidente, Luis de Guindos que "los niveles que vimos hace 10 años desde luego que no lo eran".

A pesar de este secretismo sobre su ámbito de actuación, el BCE sí mantuvo su compromiso de proteger a España, Italia y Grecia para contener sus primas de riesgo, adquirido antes de anunciar su primera subida de tipos desde 2011.

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De acuerdo a cálculos realizados por el Financial Times, el BCE inyectó recientemente 17.000 millones de euros en los mercados italiano, español y griego, mientras que redujo su cartera de deuda alemana, holandesa y francesa en 18.000 millones de euros.

Las letras del Tesoro, de momento, se disparan, acusando más los efectos de la inflación que los tipos de interés.

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