Didi se refugia en la bolsa de Hong Kong

La autoridades chinas obligan a Didi, la empresa de viajes compartidos, a cambiar la bolsa neoyorquina por la hongkonesapor la

China ha emprendido este año una cruzada contra sus empresas tecnológicas, a las que ha acusado de abusar de su posición de mercado o de recolectar datos de usuarios de manera ilegal.

Al margen de elucubrar si sus maniobras buscan "proteger a los usuarios" o tomar el control de estas grandes compañías, lo que sí es seguro es que las está devolviendo a casa, donde puede tenerlas vigiladas.

La campaña iniciada por los organismos reguladores chinos ha tenido diferentes víctimas, como el gigante del comercio electrónico Alibaba, al que impuso sanciones por valor de 2.500 millones de euros, o Ant Group, la fintech a la que impidió salir a bolsa.

También ha sido presa de las ansias reguladoras del Gobierno de Xi Jinping uno de los valores más grandes del índice Hang Seng, la multinacional Tencent, responsable de Wechat, que tuvo que paralizar el lanzamiento de nuevas apps para revisar su cumplimiento con las leyes de privacidad impuestas por el ejecutivo asiático.

Una empresa que a fecha de 31 de julio había recibido hasta ocho sanciones por parte del gobierno era Didi, el Uber chino que salió a bolsa en Nueva York el 30 de junio desafiando las indicaciones gubernamentales, y que ahora desanda ese camino para realizar una oferta de acciones alternativa en Hong Kong.

Un éxito que fue flor de un día

Los primeros días de cotización de Didi en Wall Street se saldaron con un gran éxito entre los inversores, pero su devenir en los parqués a partir de ese momento quedo inalterablemente ligado a su relación con el Gobierno chino.

La Administración del Ciberespacio China tardó menos de una semana desde el comienzo de la cotización de Didi en suprimir su aplicación de las tiendas móviles, e impidió que se registraran nuevos usuarios en la propia app.

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Desde entonces, sus acciones fueron cayendo paulatinamente desde los 14 dólares de su debut hasta los 7,56 dólares con los que comenzó la sesión de este viernes.

Entre medias de esa trayectoria descendente, los avisos de imposición de nuevas multas a la app de transporte de pasajeros siguieron llegando, añadiendo presión a una compañía que se ha visto abocada a anunciar que retirará su cotización en Wall Street para emitir nuevos títulos más cerca de casa.

La vuelta al redil de la empresa díscola

"Después de una minuciosa investigación, la compañía ha decidido que retirará su cotización de la bolsa neoyorquina y comenzará los preparativos para debutar en Hong Kong", aseguró la empresa en la plataforma de redes sociales china, Weibo.

Y al albor de esa noticia, los títulos de Didi siguieron cayendo en la apertura de sesión del viernes, perdiendo hasta un 17 por ciento para tocar los 6,9 dólares, lo que supone una pérdida del 54,17 por ciento de valoración en cinco meses desde que la compañía hiciera sonar la campana de su debut en Wall Street.

Hace menos de tres meses, fuentes conocedoras de la operación informaron a Bloomberg de que China planeaba hacerse control de Didi a través de una participación en la compañía de movilidad compartida. Ahora sin duda está ante su oportunidad, y sin duda ha aplicado una severa lección que marca el camino a seguir para otras empresas.

Weibo toma nota de Didi

La plataforma de redes sociales Weibo, una suerte de Twitter chino con una mayor dosis de censura, sin duda ha tomado nota de la experiencia vivida por Didi, y el mismo viernes anunció que saldría a bolsa en Hong Kong, pese a que sus valores llevan cotizando en Wall Street desde 2014.

En el comunicado remitido al HKEX, Weibo explicó que ofrecerá 11 millones de acciones con la intención recaudar alrededor de 385 millones de dólares, unos ingresos con que pretende utilizar para hacer crecer la base de usuarios y mejorar su ecosistema de contenidos, así como para mejorar la experiencia del usuario y las capacidades de monetización, e incluso a realizar adquisiciones.

Goldman Sachs, Nomura, Credit Suisse, o Deutsche Bank son algunas de las entidades que intervienen en la oferta de Weibo, que ha optado por no entrar en una guerra con el Gobierno chino, y buscará su financiación bajo la larga sombra que proyecta Pekín.

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