Abengoa busca ‘in extremis’ un acuerdo con proveedores y bonistas

Abengoa pretende cerrar este martes el acuerdo definitivo para evitar la bancarrota y focaliza sus esfuerzos en convencer sobre la viabilidad de su deuda con los proveedores y bonistas

Abengoa busca ‘in extremis’ un acuerdo con proveedores y bonistas. La pata de la ayuda pública estaría cerrada con una inyección de 250 millones de euros con la ayuda de la banca, el ICO y la Junta de Andalucía, además de buscar avales de 300 millones a través de Cesce.

550 millones de euros que es la cantidad total que la compañía presidida por Gonzalo Urquijo solicitaba a la Moncloa, el ICO y la banca acreedora compuesta por sus principales accionistas en los inicios de las negociaciones a final de mayo.

El Banco Santander, principal accionista y tenedor de deuda, llevó la batuta de las negociaciones por parte de los bonistas e inversores para buscar un plan de viabilidad sobre la compañía. Con el tiempo se fueron sumando otras entidades como Bankia, BBVA o Caixabank.

Los fondos de inversión fueron más duros de roer y KKR, accionista de referencia y gran poseedor de la deuda, era el más reticente, aunque podría haber suavizado su postura y rebajar las exigencias sobre la deuda a cambio de una posición de peso en la nueva sociedad resultante, Abengoa Abeneweco 1.

Finanzas.com informó de que la compañía veía con buenos ojos entregar gran parte de la compañía a la entidad presidida por Ana Botín y a este fondo de inversión.

Pero fuentes conocedoras de la negociación precisaron que ninguno de los acreedores querría hacerse cargo de la situación pues podría llegar otras empresas con mayor viabilidad solicitando también su ayuda.

El foco se aleja de la Administración

Las mismas fuentes insisten en que la cuestión reside en las deudas acumuladas con los acreedores y los proveedores siendo ahí donde el equipo de Urquijo redobla sus esfuerzos negociadores.

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La intervención de la Junta de Andalucía, que podría aportar hasta 70 millones de euros, así como el apoyo de la Moncloa, fue fundamental para conseguir los cuatro aplazamientos en las negociaciones y centrar el foco en los 6.000 millones de euros de deuda del grupo y los 700 millones a proveedores.

Parte de la solución que propone la empresa sevillana es salvar la mitad de ambas partidas con la entrega a estos grupos de la nueva sociedad resultante de la tercera reestructuración en apenas cinco años, Abengoa Abenewco 1, de la cual la actual Abengoa sería accionista minoritario.

Abengoa es consciente de que nada sirve tener convencida a la Administración si el problema reside en la falta de liquidez con la que afrontar los pagos y en ello insiste en las comunicaciones que remite a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

“La restructuración de Abenewco 1 no sería suficiente, por si sola, para poder reequilibrar el patrimonio de Abengoa y se reitera una vez más que la firma del acuerdo es fundamental para resolver la delicada situación”, expuso la cotiza en su última comunicación remitida al supervisor.

Los arbitrajes siguen sobre la mesa

Como parte de compensación de deuda, con quitas que podrían llegar la 90% si aceptan los acreedores y proveedores, continúa sobre la mesa de negociación la entrega total del importe ganado en los arbitrajes internacionales que la compañía tiene abierta con España desde 2012 sobre la retribución a las energéticas y ascendería a más de 1.200 millones de euros.

En este sentido, los acreedores encuentran pegas a esta posibilidad pues existe la posibilidad de que la ingeniera no logre ganarlos y sin olvidar que es una problemática que continúa abierta más de ocho años después.

Con todo, se trataría de lograr un plan de viabilidad a largo plazo, un punto que chirriaba en las ayudas del Estado y la SEPI para la intervención en compañías al borde quiebra pues la idea del Gobierno es ayudar, hasta colocarse como accionista principal si es necesario, en un breve espacio de tiempo y por ello evitó tener la obligación de lanzar una opa si se superaba el rescate superaba el 30% del capital social.

Aunque los programas de 100.000 millones del ICO eran por motivo del Covid-19 y la situación de Abengoa es previa a la pandemia, habría logrado el apoyo al considerarla una empresa estratégica por su sector, infraestructuras, y por dar más de 2.500 puestos de trabajo en España -14.500 en todo el mundo-, la mayoría de ellos en Andalucía, lo que explica la fuerte intervención del ejecutivo regional.

A la espera de las cuentas trimestrales

La empresa sevillana encara su cuarta semana suspendida de cotización y no parece que la situación vaya a cambiar hasta conocerse una resolución clara a su situación de insolvencia.

Además, la CNMV también espera las cuentas correspondientes al primer trimestre de este curso. Según la última comunicación remitida estas serían presentadas este martes junto con la firma del acuerdo.

Respecto a las de 2019, donde la empresa reconoció el pasivo actual de 400 millones de euros, disparó su ebitda un 60% hasta los 300 millones de euros en 2019 y consiguió reducir las pérdidas hasta los 517 millones de euros, frente a los 1.500 del curso anterior, gracias a la entrada de grandes contratos desde 2017.

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