La visita de Jinping promete animar las inversiones de China en Portugal

La visita a Portugal del presidente de China, Xi Jinping, a partir de este martes promete reforzar las inversiones del país asiático en suelo luso, donde ya cuenta con posiciones importantes en sectores estratégicos como la energía, la banca, los seguros o la aviación.

Además de la firma de casi una veintena de acuerdos en materias como la agroindustria o el comercio, los lusos esperan que la visita de Jinping anime las inversiones de empresas chinas en Portugal, especialmente en áreas como las infraestructuras.

"Portugal tiene un crítico déficit de infraestructuras. No tenemos trenes de alta velocidad, necesitamos un aeropuerto internacional y mejorar nuestros puertos de aguas profundas. China podría contribuir a ello", señaló hoy a EFE el secretario general de la Cámara de Comercio e Industria Luso-China, Sérgio Martins Alves.

Las infraestructuras portuarias ya han captado la atención china, pues, según avanzó en un reciente encuentro con corresponsales extranjeros el primer ministro luso, António Costa, durante la visita se firmará un memorando para integrar el puerto portugués de Sines en la llamada nueva Ruta de la Seda.

Sines, a unos 160 kilómetros al sur de Lisboa, cuenta con "una localización óptima para acoger y servir a las rutas transatlánticas, a las mediterráneas y a las rutas del Cabo", consideró Costa, lo que ha llevado a incluir este puerto en el megaproyecto.

Gigantes chinos abrieron el camino de las inversiones en Portugal hace siete años, cuando aprovecharon la oportunidad de negocio que supuso la crisis para entrar con pie firme en la economía lusa.

En un Portugal endeudado e inmerso en un programa de privatizaciones acordado con la troika, la estatal China Three Gorges se convirtió en el principal accionista de Energías de Portugal (EDP), el mayor grupo energético del país.

Y no se quiere quedar ahí: este año, con una posición del 23 % -otro 5 % está en manos de CNIC, también del Estado chino-, China Three Gorges lanzó una opa sobre el 100 % del capital de EDP, todavía pendiente y de la que se esperan novedades en el arranque de 2019.

En el sector energético, también aprovechó la ola de las privatizaciones la estatal State Grid, que se hizo en 2012 con el 25 % de Redes Energéticas Nacionales.

Otro de los gigantes asiáticos que pusieron el ojo en Portugal fue el grupo Fosun, atraído por el sector financiero, donde es dueño de la aseguradora Fidelidade y el principal accionista (27 %) de uno de los mayores bancos privados del país, el Banco Comercial Portugués (BCP).

Haitong invirtió 379 millones para hacerse con el antiguo Banco Espírito Santo de Inversiones (BESI), reconvertido en el Haitong Bank, y el grupo HNA controla indirectamente cerca del 5 % de la aerolínea TAP.

Según Martins Alves, "el valor estratégico de las empresas portuguesas es su 'know-how' y su posicionamiento internacional", especialmente como puerta de acceso a los países lusófonos, como demuestran el crecimiento de China Three Gorges en Brasil o la presencia de State Grid en Mozambique.

Más allá de las grandes empresas, la presencia de ciudadanos chinos es cada vez mayor en el país luso, donde son recibidos en el aeropuerto con carteles en su propio idioma que les invitan a invertir en el inmobiliario luso.

Muchos de ellos han aprovechado los llamados visados "Gold" para comprar casa en Portugal y recorrer los 10.000 kilómetros que separan Pekín de Lisboa, unidas por vuelos directos desde 2017.

Este programa ofrece un permiso de residencia en Portugal -y con ello, acceso al espacio comunitario europeo- a cambio de, entre otras opciones, adquirir inmuebles a partir de 500.000 euros, y China ha sido el principal beneficiario desde que fue lanzado en 2012, ya que acumula el 60 % de los visados concedidos.

Este instrumento "generó cierto efecto multiplicador en términos de inversiones en otras áreas", explicó Martins Alves, y algunos de los ciudadanos atraídos por el inmobiliario decidieron hacer negocio en otros sectores.

En medio de este dinamismo económico, la visita de Xi Jinping, que estará en Portugal el 4 y 5 de diciembre, se produce además en un momento con cierto carácter simbólico, a tres meses del 40 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

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