Los pequeños inversores reactivan su interés por la vivienda

La inversión en vivienda se sitúa en niveles prepandemia y su rentabilidad multiplica por 15 la de los bonos del Estado a 10 años

Los inversores han vuelto al sector inmobiliario para obtener rentabilidades que otros activos no les dan. Así, el 23 por ciento de las compraventas de viviendas de segunda mano realizadas en 2021 estaban destinadas a la inversión, lo que supone 4 puntos porcentuales más en que 2020, y se sitúan en niveles de los años anteriores a la pandemia.

Las ciudades preferidas por los inversores para adquirir inmuebles destinados a la inversión son Valencia, Zaragoza, Madrid y Barcelona, según recoge el XXXIV Informe sobre el mercado de la vivienda, elaborado por la Universitat Pompeu Fabra y el Grupo Tecnocasa.

El estudio destaca un aumento del interés de los pequeños inversores por invertir en vivienda. Estos optan, en su mayoría, por pisos de entre 40 y 60 metros cuadros a reformar, con más de 60 años de antigüedad, por los que obtienen una rebaja sobre el precio inicial de más del 12 por ciento.

"Gran parte de las compraventas hechas como inversiones son compras rápidas. Operaciones en las que todo el proceso no se alarga más de 60 días y la mayoría de ellas se paga al contado", señala Lázaro Cubero, director de análisis del Grupo Tecnocasa.

El perfil estos inversores es el de personas con edades comprendidas entre 45 y 54 años, que trabajan como autónomos y cuentan con estudios universitarios.

Cae la rentabilidad, pero multiplica la de otros activos

El incremento de la inversión en vivienda coincide con la bajada de la rentabilidad bruta de la compra de una vivienda para ponerla en el mercado del alquiler, que en el último año se ha reducido un 6,9 por ciento.

No obstante, esta sigue siendo superior a la de otros activos. Multiplica por 15, en el peor de los casos, las tasas que ofrecen los Bonos del Estado a 10 años, situadas en un 0,3 por ciento, según recoge un estudio de idealista.com.

Este informe, que relaciona los precios de venta y alquiler de distintos productos inmobiliarios para calcular su rentabilidad bruta, establece que las oficinas son la inversión inmobiliaria más rentable.

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Comprar una oficina en España para alquilarla ofrece una rentabilidad bruta del 11,2 por ciento, frente al 10,8 por ciento que daba hace 12 meses. Los locales ofrecen un rendimiento del 9,4 por ciento (9,3 por ciento hace un año) y en el caso de los garajes se sitúa en el 6 por ciento, inferior al 6,9 por ciento de diciembre de 2020.

Las capitales más rentables

Entre las capitales españolas, Lleida es donde resulta más rentable comprar para alquilar, con un 8,8 por ciento. Le siguen Murcia (8,1%), Huelva (7,9%), Santa Cruz de Tenerife (7,5%) y Almería (6,9%).

Mientras que los retornos más bajos son los que obtienen los propietarios de viviendas en alquiler en San Sebastián (3,7%), Palma (4,5%), A Coruña (4,6%), Ourense, Madrid y Barcelona (4,7% en los tres casos). Se trata de ciudades en que el precio de la vivienda es más elevado.

Suben los precios en enero

Por lo que respecta al precio medio de la vivienda de segunda mano, en enero alcanzó los 1.883 euros por metro cuadrado, lo que supuso una subida del 0,26 por ciento frente al mes de diciembre, y un 3,3 por ciento respecto a enero de 2021.

Según Ferran Font, director de Estudios de pisos.com, “la vivienda afronta un nuevo ejercicio en el que el precio continuará su trayectoria ascendente”.

Considera que la segunda mano evolucionará de forma sostenida, creciendo con moderación. No obstante, “si la obra nueva tarda en resolver la crisis de suministros y el coste de los materiales y la mano de obra crece por encima de lo asumible, el encarecimiento de las promociones acabará trasladándose a la vivienda usada y complicando el acceso a ella”.

Consolidación tras los récords

El director de estudios estima que el mercado residencial va a consolidarse a lo largo de 2022 y 2023, después de cerrar un año el que se han roto récords de transacciones e hipotecas.

Matiza que ahora "toca estabilizar la vuelta a la normalidad inmobiliaria, que deberá acompañarse de un escenario financiero prudente, pero flexible para dar cabida a un espectro más amplio de compradores”.

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