Sánchez deshilacha un IBEX 35 en decadencia

El intervencionismo del Gobierno en las eléctricas da otro golpe en la línea de flotación del IBEX 35

Desde el comienzo de la legislatura, Pedro Sánchez ha tenido a varios sectores del IBEX 35 en el punto de mira. 

Su primer objetivo fue el sector bancario, al que quería aplicar un impuesto con el que pretendía recaudar 1.000 millones de euros para pagar las pensiones.  

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Dio marcha atrás en su implantación, pero lo cambió por la conocida como tasa Tobin, que impacta en todas las compañías del IBEX 35, con la excepción de Arcerlormittal, y en los inversores. 

También atacó la fiscalidad de las socimis y de las sicavs (en este último caso también se puede considerar otra ofensiva contra el IBEX, aunque de manera indirecta). 

Y ahora le ha tocado el turno a las eléctricas. Hasta aquí ha llegado el deshilachamiento de Sánchez con el IBEX. 

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Los índices reflejan la salud económica de un país 

Los principales índices bursátiles son el reflejo de la salud económica y empresarial de un país. La fortaleza la vemos en el S&P 500 o el Dow Jones, en los Estados Unidos, y en el DAX 30, en Alemania

En el IBEX, en cambio, vemos incertidumbre, desconfianza, inseguridad jurídica... todo lo que se ha generado desde el Gobierno. 

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El problema es que, desde el inicio de la legislatura, Sánchez ha ido por detrás de los acontecimientos. Sucedió con el coronavirus y con todos los frentes que se le han ido abriendo. 

La subida de la factura de la luz le ha superado por todas partes. Sánchez está desbordado por este tema y por el negro panorama electoral que tiene por delante, tal como señalan las encuestas. 

Improvisación con las eléctricas 

Por eso, la improvisación está marcando su actuación en la crisis eléctrica. 

La batalla del relato la ha perdido. No sabe cómo recuperar el terreno que ha dejado atrás y de ahí el nerviosismo por poner medidas en marcha cuanto antes, aunque no sean más que parches. 

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Siempre hay un enemigo al que culpar de sus males. Ahora son las eléctricas, como antes los bancos o los inversores de las sicavs. Y esas acusaciones provocan estampidas de los inversores. 

Lo hemos visto en esta última sesión, cómo la huida de las acciones eléctricas ha vuelto a borrar las subidas en el IBEX. 

Un sector sinónimo de seguridad para el inversor 

El sector eléctrico siempre ha sido sinónimo de seguridad en la bolsa española. Para los inversores conservadores, invertir en acciones eléctricas era como hacerlo en bonos. Por su dividendo y por la estabilidad que ofrecían. 

Ahora tienen por delante una incertidumbre regulatoria y los bandazos que vaya dando el Gobierno de Sánchez. Se abre una etapa de enfrentamientos con el sector

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Todos los ingredientes que habitualmente sirven para poner la cruz a una inversión se han concentrado en las eléctricas españolas. 

Más piedras para la cargada mochila del IBEX 35. 

Un índice en decadencia 

Más allá de las intervenciones de Sánchez, es justo reconocer que la decadencia del IBEX no es obra exclusiva del presidente del Gobierno. Viene de lejos. De una composición que nada tiene que ver con los tiempos que corren. 

El nuevo ecosistema que surgirá de la pandemia no está representado en el indicador español, que sigue anclado a la vieja economía y lejos de las tendencias actuales. 

Ahora que el DAX ha remodelado sus estructuras y ha dado entrada a diez nuevos componentes, los inversores se preguntan por qué la bolsa española no afronta una renovación similar. 

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La respuesta es que España carece de empresas de la envergadura de las que formarán parte del índice alemán.

La ausencia de inversiones en I+D impide que contemos con nuevas compañías, de los sectores de digitalización o de la salud, que se conviertan en la punta de lanza del IBEX. 

Contamos con algunos versos sueltos, como Cellnex e Inditex, pero poco más. El IBEX se deshilacha. 

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