Fondos y ETF

Los fondos de pensiones de empleo apuestan por los bonos investment grade y high yield

La crisis provocada por el coronavirus ha aumentado la asignación de renta fija en las carteras de los fondos de empleo, sin dejar de lado los activos refugio como bonos de Estados Unidos y Alemania, oro, dólar o yen

Trabajadores de la planta valenciana de Ford en Almussafes.
Trabajadores de la planta valenciana de Ford en Almussafes.

Las comisiones de control de los fondos de pensiones de empleo están revisando sus carteras de inversión para aprovechar las correcciones producidas por los efectos del coronavirus sobre los mercados y ven en la renta fija oportunidades de rentabilidad para el segundo trimestre del año, principalmente en los bonos investment grade y high yield.

Tanto interés por la renta fija es una novedad, ya que hasta ahora su volumen era muy reducido en estas carteras. “Han sido la pieza que faltaba por desarrollar en los fondos de pensiones de empleo”, aseguran fuentes de Mercer Investments.

Este cambio se ha producido en un momento crítico para muchas empresas que han visto reducidos sus beneficios, han parado su producción o han aplicado un ERTE, lo que ha supuesto una caída de ingresos tanto para las empresas como para los trabajadores.

Esto está provocando una reducción de las aportaciones a los planes de pensiones de empresa y pérdidas de rentabilidad de los fondos de pensiones de empleo.

Sus rentabilidades interanuales oscilan entre el -7% y el 8% y para incrementarlas los gestores están modificando sus políticas de inversión, aumentando el riesgo de determinados activos e introduciendo otros alternativos que eliminen la volatilidad.

Todo ello mediante carteras “bien diversificadas que incluyan activos refugio y que sobreponderen activos de mayor riesgo, a través de la renta fija en lugar de la renta variable, para poder aprovechar la ventana de oportunidad que ofrecen ahora unos tipos de interés más atractivos”, señalan desde Mercer Investments  .

Pero la asignación de activos de riesgo debe hacerse con “precaución”, apuntan los expertos, para quienes la actual relación entre riesgo y rentabilidad en la renta fija de crédito, tanto investment grade como high yield, es mejor que en la renta variable.

Una gran remontada

Los gestores de Mercer Investments basan esta recomendación en que los diferenciales de crédito de grado de inversión se han ampliado desde los 90 puntos básicos a principios de año hasta los 330 puntos básicos de ahora. Lo mismo ha sucedido con los diferenciales de global high yield, que han subido de 400 a más de 1.000 puntos básicos.

“Si bien existe el riesgo de una mayor volatilidad y posibles nuevas caídas en el corto plazo, creemos que, en ese horizonte temporal, presentan una oportunidad para asegurar rendimientos atractivos”, argumenta Xavier Bellavista, director en Mercer Investments, que sitúa ese horizonte temporal en el segundo trimestre del año.

Riesgos

No obstante, como todos los activos, los bonos investment grade y high yield tienen un riesgo: la quiebra de las empresas.

Los gestores aseguran que sin duda se van a producir impagos que pueden alcanzar niveles máximos como en 2008 y 2009, pero hay que tener en cuenta que actualmente el 50% del mercado de renta fija de crédito tiene la mínima calificación de riesgo, BBB, cuando en la crisis de 2008 esté porcentaje era del 26%.

Sin embargo, las inéditas medidas adoptadas en esta crisis por los bancos centrales y los gobiernos dotarán de mayor liquidez a las empresas. 

No renunciar a activos defensivos

La apuesta de los gestores fondos de pensiones de empleo por sobreponderar los activos de renta fija de crecimiento no implica renunciar a activos de defensivos, ya que en situaciones similares, como la última crisis financiera o la de las .com, el comportamiento de activos de renta fija como los bonos de deuda de EE.UU. y de Alemania, las materias primas como el oro y las divisas como el dólar y el yen sirvieron para amortiguar las caídas en bolsa y evitar mayores pérdidas.

Por ello, a pesar de sus costes implícitos, los expertos recomiendan incorporarlos a las carteras de inversión en una proporción adecuada a los costes que las gestoras estén dispuestas a asumir según sus expectativas de mercado.

En opinión de Jorge Bernaldo de Quirós, director de Inversiones en Mercados Cotizados de Mercer, “los activos refugio no son una alternativa a los derivados de cobertura, sino que ambos deben estar presentes en una cartera de inversión bien diversificada para poder hacer frente a la volatilidad que genere la crisis sanitaria en los mercados”.

 

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