La inflación española en el 5 % presiona al BCE: la bolsa y los bonos, en riesgo
El mercado anticipa al menos una subida de tipos antes de final de año, que afectará negativamente a las acciones de compañías de crecimiento y las endeudadas. También perjudicará al precio de los bonos, pero subirá la rentabilidad
La inflación española aceleró en septiembre hasta situarse en el 4,9 %, el nivel más alto desde febrero de 2023, elevando la presión sobre el Banco Central Europeo para volver a elevar los tipos de interés después de los incrementos adoptados en junio y septiembre pasado.
Este 4,9 % es tres décimas superior a lo esperado y se sitúa seis décimas por encima de los niveles de agosto. Pero, sobre todo, supera con creces el objetivo del BCE, alrededor del 2 %, cargando las tintas sobre el regulador para que endurezca la política monetaria de nuevo.
El mercado, de hecho, ya lo da por descontado. Estima actualmente entre tres y cuatro subidas de los tipos oficiales en los próximos doce meses hasta situarlos en niveles del 3,25 % o el 3,5 %, explican los analistas de Renta 4.
Un 93 % de probabilidad a una subida de tipos en diciembre
En cuanto al calendario, los inversores dan un 28 % de probabilidades a una subida de tipos en la reunión del 29 octubre y un 93 % a un incremento en el encuentro del 17 de diciembre.
En realidad, el mercado lleva tiempo anticipando este ciclo de endurecimiento de la política monetaria. Al mismo tiempo, la economía española solo es una de las 21 piezas que marcan la dirección del BCE, enfocado al conjunto de la eurozona.
Si bien, lo cierto es que el IPC español apuntala las probabilidades de una subida, que tendrá efectos más bien indeseados sobre los mercados.
Tensión en el mercado de renta variable
En lo que respecta a la bolsa, el impacto se producirá probablemente a través de distintas vías. Por un lado, las subidas de tipos provocarán una salida de flujos del mercado de acciones, en dirección a la renta fija (que elevará sus TIRes).
Al mismo tiempo, incidirán negativamente en la valoración de los activos al reducir el valor presente de los beneficios futuros.
Así lo explica Javier Cabrera, analista de XTB: “Sobre el papel, la renta variable se debería ver afectada negativamente por la subida de tipos. En primer lugar, porque supone unos mayores costes de financiación para las compañías y eso se traduce en unos mayores costes de intereses en su cuenta de resultados y, por tanto, en una reducción del beneficio. Por otro lado, la tasa de descuento que se aplica a los flujos de caja de las compañías también será mayor, impulsada por esas subidas de tipos en los mercados de renta fija”.
Sube la rentabilidad de la deuda, baja su precio
En el caso de la deuda, el efecto es algo contraintuitivo. Las subidas de tipos elevan la rentabilidad de los bonos, pero bajan el precio de los títulos en circulación. Es decir, es bueno para el que compre activos en el momento actual, pero malo para el que ya los tenga en cartera porque se depreciarán.
No obstante, Cabrera explica que la situación actual es aprovechable desde el punto de vista inversor.
Por la parte de la deuda, una manera de hacerlo puede ser a través de estrategias de bonos a vencimiento (para evitar sufrir esa depreciación en caso de que sigan subiendo los tipos).
“En cuanto a la renta fija, pensamos que si bien es probable que los rendimientos de los bonos sigan incrementándose en los próximos meses, ya están en niveles bastante atractivos para los inversores que piensen llevar esos bonos a vencimiento. Hablamos, por una parte, de la deuda a corto plazo porque se beneficia directamente de esas subidas de tipos y, también incluso, de la parte media de la curva porque está ofreciendo un rendimiento bastante atractivo y tiene un menor riesgo de precio por las subidas de tipos”, explica Cabrera, en declaraciones a finanzas.com.
Sobre esto, Sofía Antón, de Aurigabonos, defiende escalonar las compras de bonos para ir beneficiándose de la hipotética subida de las TIRes.
No todas las compañías van a acusar las subidas de tipos
En lo que respecta a la renta variable, los analistas creen que hay que diferenciar entre las compañías más afectadas y las que menos.
En ese sentido, los sectores más perjudicados serán los más expuestos al ciclo económico y que tienen un elevado endeudamiento.
"Aquellas compañías que necesiten financiar su operativa diaria con emisiones de deuda o financiación bancaria es probable que se vean perjudicadas porque aumentarán considerablemente sus costes financieros y, si a esto le sumamos que la economía puede ralentizarse por un menor ritmo del consumo, tendremos como resultado un menor crecimiento del beneficio o incluso caídas. Hablamos de la industria, el turismo (IAG, debido a que el combustible copa alrededor del 20 % de sus costes operativos) o las empresas con un alto apalancamiento, como Solaria”, apunta Cabrera.
En contraste con esta situación, hay sectores que sí que pueden funcionar bien, como el energético, impulsado por unos altos costes de la energía, que se reflejarán en el crecimiento de los ingresos.
“Aquí hablamos de Repsol, cuyo margen de refino se ve recompensado por su nula dependencia de Oriente Medio y las alzas del crudo”, dice Cabrera.
“Por otro lado, el sector asegurador se puede ver beneficiado del empinamiento de la curva de tipos porque será capaz de reinvertir sus flujos de caja, que vienen a través de las primas, a unos mayores tipos de interés. Es el caso de Mapfre, que se vio también muy favorecida en el negocio de vida-ahorro en la anterior fase de subida de tipos y probablemente también salga como ganadora en esta nueva fase”, añade este experto.
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