Fiebre por las materias primas agrícolas

La pandemia provoca un interés por parte de los inversores por otro tipo de materias primas como las agrícolas

El crudo ha sido protagonista por sus caídas de precios históricas y el metal amarillo por actuar como valor refugio y beneficiarse de la impresión de dinero por parte de los bancos centrales. Bank of America no descarta que pueda llegar a los 3.000 dólares la onza.  

Pero el mercado de materias primas es mucho más que estos dos activos. Tal y como explica la revista INVERSIÓN en su número de esta semana, ya disponible en Kiosco y Más, el mayor quiosco digital y Pressreader.

Hay un gran interés por parte de los inversores en las materias primas más allá del oro, ya que ofrecen cierta descorrelación de la cartera, confirma Javier Molina, portavoz de eToro en España: «Las agrícolas te permiten desligarte de la evolución de los metales y viceversa», explica. 

No obstante, durante las caídas de marzo, Molina reconoce que todas sufrieron un comportamiento anómalo por culpa de los inversores, que buscaron liquidez, «lo que provocó fuertes ventas en todos los activos».  

Desde Goldman Sachs creen que ya ha empezado un proceso de reequilibrio, que podría durar entre cuatro y ocho semanas: «Es tentador argumentar que lo peor ha quedado atrás para los productos básicos dado el histórico colapso de los precios del Texas, la recuperación en China y los estímulos sin precedentes en Occidente», aseveran. 

Zumo de naranja y pan casero durante el confinamiento

Las medidas de confinamiento dispararon, en un primer momento, los precios del futuro de café arábica para mayo un 20 por ciento por el temor de que la demanda se mantuviera y no poder satisfacerla.

Aunque también le ha golpeado la volatilidad, como recuerda Diego Morin, analista de IG, al registrar fuertes descensos. La principal causa hay que buscarla en el cierre de la economía, especialmente la china, así como la suspensión de la actividad de grandes cadenas relacionadas con su consumo, como es Starbucks. 

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Entre las materias primas que han ganado con la pandemia (y que han logrado resistir los vaivenes del mercado) destacan los futuros del zumo de naranja.

Los ciudadanos veían en él un mecanismo natural para luchar contra el virus reforzando el sistema inmunológico al ser una fuente de vitaminas. En marzo, sus futuros registraron un avance del 18 por ciento, la mayor revalorización mensual desde 2016. 

Otra curiosidad que ha traído la pandemia es la fiebre por hacer pan casero que ha influido también en la demanda (es casi imposible encontrar harina), con un aumento de la cotización del trigo, desde las caídas registradas a mediados de marzo.

No obstante, Morín advierte de que en las últimas semanas ha tenido un comportamiento muy volátil precisamente por el mismo problema que está afectando al petróleo: «La acumulación de stock por las caídas de las exportaciones», explica el experto de IG, que se ha unido a las restricciones rusas a las importaciones.

Con todo, desde los mínimos de marzo, cuando marcó los 499 dólares el bushel, ha recuperado hasta los 524 dólares para julio.   

Desde Bank of America recuerdan que «la demanda agrícola es generalmente mucho menos sensible a la actividad económica cíclica que el petróleo y los metales y, por lo tanto, se ve menos afectada durante las recesiones normales».  

El maíz y el azúcar

Pero el petróleo sí que ha golpeado con fuerza los precios del maíz y el azúcar, puesto que la caída de la demanda de combustible ha llevado a una gran disminución en el consumo de etanol a base de maíz y caña de azúcar.

Los precios del ganado también se han visto afectados negativamente por el bloqueo, principalmente debido a problemas de la cadena de suministro, como el cierre de mataderos o el funcionamiento a capacidad reducida. 

Entre los industriales, el paladio se prepara para volver a arrancar al mismo tiempo que lo haga la industria del automóvil, ya que se utiliza para fabricar los catalizadores que ayudan a disminuir las emisiones de CO2.

Esta materia prima industrial llegó a tocar los 2.866 dólares pero, con la paralización de las fábricas, sufrió fuertes caídas, «aunque ya ha recuperado la mitad» recalca Morín.

En ese sentido, la segunda fase de la pandemia, con la reapertura de la economía, permitirá a su cotización recuperarse. «Pero hasta septiembre no veremos niveles anteriores al Covid-19», apostilla Morín.  

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