Las aseguradoras reclaman una regulación adecuada a su negocio a largo plazo

Las aseguradoras han reclamado que la regulación sea adecuada a su modelo de negocio a largo plazo y han destacado su papel como inversor institucional y elemento estabilizador de la economía española, como tenedores de deuda del Estado, según la Fundación de Estudios Financieros (FEF).

En un informe presentado hoy, la FEF ha incidido en que la actividad inversora a largo plazo de las compañías de seguros requiere un trato regulatorio "diferenciado" y existe "temor" a que no lo tenga, y han recordado, asimismo, la importancia de las aseguradoras en España por su porcentaje de inversión en bonos.

En concreto, el 75,5 % de la inversión de estas compañías está centrada en este tipo de activos (frente al 43 % de media en la UE) y, de acuerdo con el estudio, "seguirá siendo el más utilizado", aunque se apunta a que debe ceder terreno a la renta variable, que actualmente solo suma el 4,8 % del total.

Además, detalla que las aseguradoras casi han triplicado su exposición a los bonos públicos desde 2011, de 51.0000 millones de euros a 138.000 millones, debido a su "atractiva" rentabilidad, la confianza en el Estado y por estar, bajo el régimen de Solvencia II, exenta de carga de capital.

Por ello, el sector ha demandado "mayor reconocimiento" como elemento estabilizador en la dinámica económica española, también por su importancia a la hora de financiar a las empresas.

De igual forma, el estudio asegura que las compañías han superado "satisfactoriamente" los niveles de estrés en un escenario "adverso" de bajos tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) desde la crisis.

A este respecto, la FEF ha destacado que existen factores que lastran la vuelta a la normalización de la política monetaria del BCE como el alto nivel de desempleo, el alto nivel de endeudamiento público y privado, y la demografía adversa.

Entre los retos que afrontan las aseguradoras, el informe ha señalado los retos financieros, por los bajos tipos; los demográficos, por el envejecimiento de la población con el aumento de la longevidad; y los tecnológicos, ante la digitalización de las empresas.

Por último, se ha recalcado la "contribución" del sector a la economía, por su contribución al sistema impositivo y la generación de empleo (con 50.000 trabajadores), mientras que su volumen total de inversión ha crecido durante la crisis un 30 % el último lustro, hasta los 286.000 millones de euros de 2016, con atención al cambio climático a través de la inversión socialmente responsable.

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