Buffett calienta las acciones de Amazon

A los buenos resultados y a las buenas perspectivas del gigante del comercio electrónico (y también de la nube) se ha sumado la apuesta del brazo inversor del millonario americano, Berkshire Hathaway.

Amazon ha encontrado en el multimillonario Warren Buffett a su mejor cómplice en los últimos días. Él personalmente ha afirmado que no tiene participación en la compañía y se ha declarado «idiota» por ello (y por todo el dinero que ha perdido), ya que ha confesado que desde hace tiempo es admirador de Jeff Bezos y del modelo de negocio de Amazon («sí, he sido fan, y he sido un idiota por no comprar», dijo Buffett, literalmente, en una entrevista que concedió a la CNBC). 

En cambio, la sociedad que preside, Berkshire Hathaway, ha estado comprando acciones del gigante del comercio electrónico en los últimos tiempos. Como Buffett y su sociedad son faros en los mercados, porque actúan como referencia para muchos inversores, se puede pensar que las acciones deberían seguir subiendo, animadas por el dinero que hace seguidismo de las apuestas del oráculo de Omaha. 

Y, efectivamente, Flavio Muñoz, de Andrómeda Capital Value, comenta que puede ser un catalizador para la acción. No sería con la primera compañía que sucede. En el gráfico adjunto ya vemos que la entrada del instrumento inversor de Buffett contribuyó a hinchar la cotización de Apple. Bien es verdad que correlación no implica causalidad, porque los fundamentales de la compañía de la manzana también han venido acompañando en los últimos años. Y, en el caso de la de Bezos, también. Por lo que con o sin Buffett, es posible que ambas compañías, por sus propios méritos, puedan brillar en bolsa (o haberlo hecho). De hecho, las acciones de Amazon han subido todos estos años, y más que las de Apple, pese a la «idiotez» de Buffett. 

En lo que Amazon se refiere, sus números avalan, en principio, la bondad de la inversión: en el primer trimestre obtuvo un beneficio récord de 3.600 millones de dólares, más del doble del que obtuvo en el mismo periodo de 2018 (1.600 millones). Ya son seis trimestres seguidos que la compañía marca los 1.000 millones de beneficio. Y ello se debe no sólo a que la compañía ha conseguido revolucionar el comercio electrónico, sino también a que es líder en la nube a nivel global. En ese negocio, que aglutina en el Amazon Web Services, ha logrado incrementar sus ventas un 41 por ciento en el primer trimestre en términos interanuales, hasta los 7.700 millones de euros. 

Tras presentar sus resultados, sus acciones subieron un 2,54 por ciento en bolsa, mientras que el día en que se conoció la entrada del brazo inversor de Buffett se anotó un 3,24 por ciento. A primera vista, parece que el segundo tiene más poder de mover las acciones que la cuenta de resultados. Y quizás ello obedece a que, pese a las multimillonarias cifras de Amazon, su ritmo de crecimiento se modera: su cifra de negocio avanzó a su ritmo más lento en cuatro años (a una velocidad del 17 por ciento, hasta los 59.700 millones de dólares), y también ese 41 por ciento de avance de sus servicios web se ha ralentizado. Quizás porque Microsoft está poco a poco acortando distancias con Amazon en este negocio.

Los analistas no parecen muy preocupados por esta ralentización: de los 51 analistas que siguen al valor, 48 tienen recomendación de compra, dos de mantener y sólo uno de venta, y le dan un potencial medio hasta su precio objetivo superior al 14 por ciento.

Los riesgos del gigante

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Pero Celso Otero, de Renta 4, introduce dos potenciales cuestiones de preocupación: por un lado, precisamente, que el consenso esté extremadamente optimista con el valor, en un momento en que cotiza cerca de máximos históricos, y que a veces pueda sufrir variaciones muy bruscas, como el pasado año cuando, en la gran corrección que sufrió, entre máximos y mínimos, se movió alrededor de un 35 por ciento. Por otro, también aconseja vigilar los márgenes en un momento en el que la compañía está invirtiendo para acelerar los plazos de reparto. En Estados Unidos, por ejemplo, acaba de anunciar la entrega en un día de los paquetes a sus suscriptores prime. Ello implica que tendrá que ir aplicando medidas para incrementar los precios. Otero cree que dada su posición de dominio, no tendría que serle difícil. Morgan Stanley, en su análisis sobre las entregas de Amazon en un día afirma que el gigante del comercio electrónico se está convirtiendo también en un gigante de la logística y, por tanto, también en rival de las tradicionales compañías de transporte.

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