La advertencia de Deutsche Bank para quien siga apostándolo todo a la IA

El banco alemán recomienda adoptar una posición neutral en semiconductores después del desplome de julio y señala al software como la mejor cobertura para la IA

Los mercados han visto las orejas al lobo de la inteligencia artificial (IA) tras un mes de julio especialmente volátil, que deja más dudas que certezas, especialmente para los fabricantes de semiconductores, los más tocados en el parqué.

Los analistas consultados por finanzas.com ya han empezado a ver grietas en la inteligencia artificial, además de un importante grupo de valores que literalmente se está jugando la segunda mitad del año.

Apostarlo todo a la IA para construir las carteras ya es una estrategia de alto riesgo, una estrategia sobre la que los analistas de Deutsche Bank han puesto blanco sobre negro, tras advertir que ha llegado el momento de gestionar con mayor cautela la exposición al sector tecnológico.

En un reciente informe de estrategia, el banco alemán reconoce que la escasez de semiconductores es real y difícilmente desaparecerá a corto plazo. Sin embargo, advierte de que las perspectivas a largo plazo son mucho menos claras, especialmente después de las fuertes revalorizaciones acumuladas por el sector durante la primera mitad del año.

La lectura de Deutsche Bank es que, salvo que el inversor tenga una convicción muy fuerte sobre la evolución de la industria, la estrategia más inteligente pasa ahora por mantener una posición neutral en los fabricantes de chips.

El cambio de tono llega después de que los semiconductores europeos sufriesen una caída del 17% en julio. Las nuevas previsiones de inversión de las grandes tecnológicas estadounidenses podrían ayudar a estabilizar al sector, pero su dirección dependerá de qué parte de la historia decida escuchar el mercado, la fortaleza de la demanda o las dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento a largo plazo.

Los chips, motor de las subidas y de las caídas

Durante la primera mitad del año, los semiconductores fueron uno de los principales motores de los índices bursátiles, especialmente en Estados Unidos.

Sin embargo, en cuanto los inversores empezaron a cuestionar las elevadas valoraciones y pusieron en duda razonable la posibilidad de las compañías de monetizar las ingentes inversiones en inteligencia artificial, el sector se dio la vuelta y aumentó su caída.

Desde este punto de vista, los expertos del banco alemán apuntan que los semiconductores han sido a la vez el mayor catalizador de impulso para el mercado y su mayor fuente de volatilidad.

Es decir, la misma exposición que permitió aprovechar el entusiasmo por la IA ha elevado considerablemente el riesgo de las carteras.

El mensaje no supone que la entidad espere un hundimiento de la inteligencia artificial ni el final del ciclo de inversión en centros de datos. La demanda continúa siendo sólida y la oferta de determinados componentes sigue limitada.

Cautela tras el fuerte rally de los valores IA

El problema es que, después del fuerte rally, el mercado exige cada vez más pruebas de que el crecimiento y los beneficios justificarán las valoraciones alcanzadas. Por eso, el banco recomienda no concentrar toda la exposición tecnológica en una sola parte de la cadena de valor de la IA.

Además, como observan los expertos de eToro, “la venta forzada parece estar disminuyendo, pero eso no significa necesariamente que las empresas que lideraron el sector vayan a recuperar sus máximos de inmediato”.

La cuestión es que la confianza de los inversores suele recuperarse más lentamente que el desmantelamiento de las posiciones, especialmente después de periodos de alto apalancamiento.

El software como escudo ante la volatilidad

Ante este escenario, la alternativa que plantea Deutsche Bank no consiste en abandonar los semiconductores, sino en acompañarlos con empresas de software. El banco considera que este sector funciona como un elemento diversificador y como una cobertura frente a las fuertes oscilaciones de los fabricantes de chips.

Los cálculos de la entidad muestran que una cartera compuesta a partes iguales por software y semiconductores obtuvo desde marzo una rentabilidad total del 32%, frente al 42% de una inversión formada exclusivamente por compañías de chips.

A primera vista, la cartera pura de semiconductores fue más rentable. Sin embargo, también registró una volatilidad anualizada del 38%, muy superior al 22% de la combinación entre ambos sectores.

Como resultado, la cartera equilibrada logró una ratio de Sharpe (que mide el rendimiento ajustado al riesgo y es mejor cuanto más alta) de 4,7, frente al 3,8 de la exposición exclusiva a semiconductores.

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