Los valores europeos que se la juegan con la IA
ASML, Infineon, Schneider Electric, Siemens, ABB y SAP afrontan una nueva prueba después del fuerte castigo sufrido por las apuestas ligadas a la inteligencia artificial, mientras BofA mantiene la cautela sobre los semiconductores.
El rally de la inteligencia artificial vuelve a levantar cabeza después de varias semanas de fuertes ventas, pero todavía es pronto para saber si el mercado ha dejado definitivamente atrás el susto.
Tras un primer semestre marcado por la euforia, las compañías europeas más vinculadas al despliegue de la IA sufrieron en julio una violenta corrección que ha puesto a prueba algunas de las operaciones más rentables del año.
Bank of America considera que el retroceso ha eliminado una parte importante de los excesos acumulados, aunque todavía no da por terminado el ajuste. El banco estadounidense mantiene una visión moderadamente bajista sobre las estrategias de momentum (las que apuestan por los valores que mejor se han comportado) y conserva su estrategia de infraponderar los fabricantes de semiconductores.
La cuestión es especialmente relevante para valores como ASML, ASM International, Infineon o STMicroelectronics, pero también para los fabricantes de equipos eléctricos, los proveedores de centros de datos, las compañías de software y otros beneficiarios indirectos del enorme gasto tecnológico.
El rebote tecnológico de las últimas sesiones, apoyado por unos resultados empresariales más favorables, abre ahora una pregunta decisiva para los inversores: ¿ha terminado la corrección o solo se trata de una pausa dentro de un ajuste más profundo?
Los semiconductores, en el centro de la tormenta
Los fabricantes de chips y de maquinaria para semiconductores son las compañías europeas que más se juegan en esta nueva fase del mercado. ASML, ASM International, BE Semiconductor, Infineon y STMicroelectronics han sido algunos de los grandes vehículos utilizados por los inversores para participar en el boom de la inteligencia artificial.
ASML ocupa una posición especialmente relevante por su dominio de las máquinas de litografía avanzada necesarias para fabricar los chips más sofisticados. ASM International está expuesta a distintas etapas del proceso de producción, mientras que BE Semiconductor participa en el negocio del ensamblaje y empaquetado. Infineon y STMicroelectronics cuentan con actividades más diversificadas, aunque también están condicionadas por el ciclo tecnológico.
BofA reconoce que las cotizaciones del sector se habían alejado demasiado de la evolución de las expectativas de inversión en IA. Sin embargo, considera que la reciente corrección ha vuelto a alinear parcialmente ambos factores, lo que indicaría que buena parte de la espuma existente a comienzos del verano ya ha desaparecido.
Eso no significa que el banco haya cambiado de opinión. BofA sigue infraponderando los semiconductores porque mantiene dudas sobre la monetización de la inteligencia artificial y sobre el aumento del coste de financiación de las grandes compañías tecnológicas. No obstante, espera que cualquier caída adicional sea más limitada tras la magnitud del ajuste ya sufrido.
Schneider Electric, Siemens y ABB: la segunda línea de la IA
El despliegue de la inteligencia artificial no depende únicamente de los fabricantes de chips. Los centros de datos necesitan enormes cantidades de electricidad, sistemas de refrigeración, cableado, automatización y equipos para gestionar el consumo energético.
Este segundo escalón del rally incluye nombres como Schneider Electric, Siemens, ABB, Legrand o Prysmian. Sus negocios se han beneficiado de la necesidad de ampliar y modernizar las infraestructuras eléctricas que sostienen el crecimiento de los centros de datos.
Estas compañías ofrecen una exposición más indirecta y diversificada que la de los semiconductores, pero tampoco son inmunes a una desaceleración de las inversiones. Una revisión a la baja de los presupuestos de las grandes tecnológicas podría afectar a las expectativas de crecimiento incorporadas en sus valoraciones.
El gráfico sectorial de BofA muestra que los semiconductores, el hardware tecnológico, los bienes de equipo y la minería figuran entre las áreas europeas más correlacionadas con el ciclo de inversión en inteligencia artificial y entre las que peor se han comportado desde finales de junio.
El banco ha aprovechado la corrección para suavizar su cautela en algunos de estos sectores. Ha elevado minería y materiales de construcción desde infraponderar hasta neutral, aunque sigue viendo más riesgos en semiconductores.
SAP y el desafío de cobrar por la IA
El otro gran frente se encuentra en el software. Compañías como SAP, Dassault Systèmes, Capgemini o Sage están integrando funciones de inteligencia artificial en sus productos, con la esperanza de aumentar los ingresos y reforzar la fidelidad de sus clientes.
Sin embargo, aquí aparece uno de los principales problemas señalados por Bank of America: la disposición real de las empresas y consumidores a pagar por estas herramientas.
Según el informe, algunas compañías han empezado a controlar el uso de servicios de IA después de comprobar el aumento de sus facturas bajo los nuevos modelos de cobro por utilización. Otras han optado por modelos más baratos, lo que introduce dudas sobre la fortaleza de la demanda y sobre el poder de fijación de precios de los principales proveedores.
La competencia también se está intensificando. La proliferación de modelos abiertos, muchos de ellos desarrollados en China y con capacidades próximas a las soluciones más avanzadas, amenaza con reducir los precios y estrechar los márgenes.
Para las compañías de software europeas, por tanto, ya no basta con incorporar la etiqueta de inteligencia artificial. El mercado exigirá pruebas de que estas herramientas generan nuevos ingresos, mejoran los márgenes o reducen costes de forma significativa.
BofA no da por terminada la corrección
Bank of America admite que existen argumentos para pensar que lo peor del ajuste ya ha pasado. Las previsiones de inversión de las grandes tecnológicas continúan revisándose al alza y las valoraciones de los semiconductores se han acercado de nuevo a la evolución esperada del gasto.
Además, una eventual relajación de las rentabilidades de los bonos aliviaría la presión sobre las compañías de crecimiento. Este tipo de empresas resulta especialmente sensible a las subidas de los tipos reales, porque una parte importante de su valoración depende de beneficios que se esperan obtener a largo plazo.
Sin embargo, el banco considera que todavía quedan demasiadas incógnitas. La monetización de la inteligencia artificial sigue sin estar asegurada, los clientes buscan soluciones más baratas y el coste financiero de mantener el ritmo de inversión está aumentando.
Por eso, BofA mantiene una posición moderadamente bajista sobre el momentum y continúa infraponderando los semiconductores. El banco cree que el potencial de caída se ha reducido después del castigo de julio, pero no descarta nuevos episodios de volatilidad.
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