Francia prende la mecha que incendia al mercado de bonos europeo

El temor al presupuesto de Francia, que se negocia hoy, dispara las rentabilidades de los bonos y contagia a la renta variable europea

Francia se ha convertido este jueves en el epicentro de un terremoto que está sacudiendo los mercados europeos de renta fija y renta variable.

La presentación de los presupuestos para 2027 ha disparado las dudas sobre unas cuentas públicas cada vez más difíciles de cuadrar, especialmente con el petróleo rozando los 100 dólares, las expectativas de inflación al alza y las rentabilidades de la deuda repuntando en todo el mundo.

El resultado es una tormenta que ya ha saltado desde la renta fija hasta las bolsas. El CAC francés ha llegado a caer un 1,6%, mientras el DAX alemán pierde un 1% y el IBEX 35 se deja alrededor del 1,2%, aunque las caídas han rondado el 2% poco después de la apertura.

Tormenta en el mercado de bonos

Con ser caídas importantes, lo más preocupante está sucediendo en el mercado de bonos. La rentabilidad del bono francés a diez años se dispara hasta el 4,92%, tras sumar cerca de 7 puntos básicos en la sesión y 124 puntos básicos durante los últimos tres meses.

El movimiento ha dejado a Francia pagando más que Italia y Grecia para financiarse a diez años, algo impensable hace unos años.

Tampoco se libra del castigo el bono español a diez años, cuya rentabilidad se dispara cerca de cinco puntos y alcanza el 4,18%, ni el bono italiano, que llega al 4,68%, tras subir la rentabilidad más de siete puntos.

El contagio a Europa es evidente, por la propia situación de Francia, y porque el movimiento llega en un momento en el que las rentabilidades de la deuda estadounidense están en máximos de varios años, con el crudo rozando los 100 dólares y las expectativas de inflación al alza.

Francia, ante el examen del presupuesto

La derivada que explica el miedo del mercado son los presupuestos franceses, que el mercado lleva meses esperando con una gran preocupación.

El Gobierno de Sébastien Lecornu presenta este jueves su presupuesto para 2027 con el objetivo de reducir el déficit desde el 5,4% del PIB previsto para este año hasta el 5% el próximo ejercicio.

Para lograrlo, el Ejecutivo plantea un ajuste de unos 54.000 millones de euros, que afectará a partidas especialmente sensibles como las pensiones, los salarios de los funcionarios o las bajas laborales y que incluye también la extensión parcial del impuesto extraordinario sobre las grandes empresas.

El problema es que Lecornu gobierna sin mayoría parlamentaria y debe conseguir los apoyos necesarios para sacar adelante los presupuestos, justo antes de que Francia encare en 2027 las elecciones presidenciales. De hecho, sus dos predecesores ya tuvieron que abandonar el ejecutivo precisamente por desavenencias con el presupuesto.

La cuestión que más preocupa es que si no hay presupuestos, tampoco habrá ajuste en el gasto. En este escenario, los analistas calculan que el déficit público podría dispararse hasta el entorno del 6,5%, con la deuda pública escalando hasta el 119% del PIB. Y esto lo que están descontando los bonos.

Una patata caliente de 340.000 millones de euros

La situación todavía es más delicada teniendo en cuenta que Francia planea colocar deuda en el mercado el año que viene por unos 340.000 millones de euros.

El Tesoro francés calcula que las necesidades totales de financiación rondan los 339.700 millones de euros, por lo que el país necesita, y por los vencimientos que comienzan a expirar de los bonos emitidos para financiar la pandemia y la crisis energética.

El problema no es únicamente cuánto debe emitir Francia, sino a qué precio tendrá que hacerlo.

Una parte importante de aquellos bonos fue colocada cuando los tipos de interés estaban cerca de cero. Sustituirlos ahora por deuda financiada con rentabilidades cercanas al 5% supone una carga extra muy importante para el presupuesto galo.

El petróleo mete más presión

Por si fuera poco, la subida de los precios del petróleo ha creado un preocupante círculo vicioso que incrementa la presión sobre Francia.

Si el petróleo sube, aumentan los temores inflacionistas; los inversores descuentan tipos de interés elevados durante más tiempo y venden bonos, provocando nuevas subidas de sus rentabilidades.

Pero algunos estrategas plantean ahora un mecanismo todavía más incómodo. Skylar Montgomery Koning, columnista de Bloomberg Markets Live, recoge una tesis de su compañero Frank Monkam según la cual los propios problemas del mercado de bonos podrían estar contribuyendo a impulsar el petróleo.

La idea es que, ante las pérdidas provocadas por la subida de las rentabilidades y el mayor riesgo de duración, algunos inversores aumentan su exposición a activos que funcionan como cobertura frente a la inflación, entre ellos las materias primas. Así, esto puede empujar al alza sobre los precios del petróleo, todo un círculo vicioso.

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