Toshiba aspira obtener un beneficio neto de 318 millones de euros en 2016

El fabricante de electrónica nipón Toshiba anunció hoy que aspira a volver al positivo y obtener un beneficio neto de 40.000 millones de yenes (318 millones de euros/ 358 millones de dólares) en el ejercicio fiscal de 2016 que comienza en abril.

El dato contrasta con la pérdida de 710.000 millones de yenes (5.600 millones de euros/ 6.400 millones de dólares) que la compañía prevé registrar en el año fiscal de 2015, que en Japón finaliza el próximo 31 de marzo.

El conglomerado, que se encuentra inmerso en un proceso de reestructuración tras el escándalo contable en el que se ha visto envuelta recientemente, reveló hoy su plan de negocio para el ejercicio de 2016, en el que se centrará en el sector energético, el de infraestructura social y el negocio de chips de memoria, recogió la agencia Kyodo.

Toshiba se ha fijado además un objetivo de ventas de 4,9 billones de yenes (39.000 millones de euros/ 44.000 millones de dólares), y alcanzar un beneficio neto de 100.000 millones de yenes (796 millones de euros/ 897 millones de dólares) en 2018.

"Nos convertiremos en una compañía que puede crecer de forma continua", dijo el presidente de la compañía, Masashi Muromachi, durante la rueda de prensa celebrada para anunciar la planificación, aunque reconoció que será difícil volver a ganarse la confianza del público tras el escándalo.

Una de las áreas por las que ha apostado para sanear sus cuentas es el de chips de memoria, como constató su decisión anunciada el jueves de invertir 360.000 millones de yenes (2.860 millones de euros/ 3.230 millones de dólares) hasta 2018 en una planta nipona destinada a la producción de memorias flash de última generación.

El mismo día, el conglomerado anunció la firma de un memorando de entendimiento para la venta de la mayoría de sus participaciones en Toshiba Lifestyle Products & Services, su línea blanca de electrodomésticos, a la china Midea como parte de su estrategia para mejorar su situación financiera.

En febrero del año pasado se destapó que la empresa cometió un grave fraude contable por el que sobrestimó entre 2007 y 2014 sus ingresos por ventas en unos 230.600 millones de yenes (unos 1.833 millones de euros), según los últimos cálculos.

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