La OCDE constata la recuperación de Brasil, amenazada por situación política

La OCDE constata la recuperación económica en Brasil, que comenzó por la agricultura y deberá generalizarse en el futuro, aunque alerta de que la confianza seguirá siendo sensible a la situación política, con las elecciones previstas el año que viene.

Con un crecimiento del 0,7 % este año (igual al que la OCDE adelantó en junio) y del 1,9 % en 2018 (tres décimas más del pronosticado hace seis meses), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se hace eco hoy en su informe semestral de Perspectivas de la mejoría prevista en Brasil.

"Tras ocho trimestres de caídas consecutivas, el crecimiento finalmente ha vuelto", proclama el organismo, que indica que ya no es sólo la agricultura la que tira del PIB brasileño, sino que se ha extendido al conjunto de los sectores del país, y que aún lo hará más en el futuro.

El entorno parece propicio gracias a una tasa de inflación por debajo del objetivo del banco central, lo que ha repercutido en una mayor renta real para los hogares.

Esto también ha permitido unos tipos de interés históricamente bajos, favoreciendo de esa manera la recuperación de la inversión, aunque los créditos a empresas continúan cayendo.

La OCDE destaca también que los bancos brasileños están "bien capitalizados" y se prevé que aguanten bien los riesgos derivados de una mayor deuda corporativa.

"La profunda y prolongada recesión ha sido una prueba de resistencia en el mundo real significativa para los bancos, y no ha expuesto debilidades en las instituciones financieras", subraya el estudio.

Los indicadores iluminan una recuperación que el "club de los países desarrollados" ve como gradual y amenazada principalmente por la incertidumbre política.

La confianza empresarial crece, como también lo hacen las ventas minoristas, el poder adquisitivo y el crédito doméstico, al tiempo que bajan el desempleo (en un punto porcentual desde su pico del 14 % este año) y la inflación (del 11 % a menos del 3 %).

Para la OCDE, la política fiscal del Gobierno brasileño, acosado por los escándalos de corrupción, ha acompañado la recuperación, aunque deberá enfrentar el aumento de la deuda pública hasta el 74 % del PIB y del déficit público a más del 9 %.

Sitúa la reforma de las pensiones como el elemento fundamental para garantizar la estabilidad de las cuentas públicas, aunque considera que también se necesitarán "otros ajustes", como una mejor selección de beneficiarios de las ayudas sociales a la población pobre y vulnerable.

En este escenario, la OCDE dibuja el "fracaso en implementar las reformas necesarias" como el mayor peligro para la economía brasileña, que liga a las elecciones previstas para octubre de 2018.

De acuerdo con estas proyecciones, la recuperación podría ganar nuevos bríos a dos años vista, pues se adelanta un crecimiento del 2,3 % en 2019.

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