La economía africana muestra signos de desaceleración, alerta Banco Mundial

La actividad económica en el África subsahariana sufrió una importante desaceleración en 2015, con un crecimiento medio del PIB del 3 por ciento en lugar del 4,5 por ciento que se registró en 2014, la tasa de crecimiento más baja desde 2009, informó hoy el Banco Mundial.

"Las previsiones de crecimiento para 2016 siguen siendo moderadas en el 3,3 por ciento, muy por debajo del fuerte impulso que la región registró 2003-2008 con una tasa del 6,8 por ciento", apuntó el Banco Mundial.

Estos son los resultados dados a conocer en una rueda de prensa por videoconferencia ofrecida desde Washington por altos cargos de la institución financiera, incluyendo a la economista jefe del Banco Mundial para África y autora del informe que analiza las perspectivas económicas de África subsahariana, Punan Chuhan-Pole.

El organismo vaticina un crecimiento económico en 2017 y 2018 del 4,5 por ciento, explicando este bajo rendimiento por la caída de los precios de los materiales primas, especialmente del petróleo.

Los precios del petróleo cayeron de un 67 por ciento entre junio de 2014 y diciembre el año 2015, recordó el Banco Mundial.

La atonía de la economía mundial, en particular hacia los mercados emergentes es otro motivo del bajo rendimiento, comenta el informe.

En algunos países, factores internos como la escasez de electricidad, la sequía, la incertidumbre política y las amenazas a la seguridad han agravado el impacto negativo de los precios de las materias primas, apunta el informe.

En cambio, países importadores de petróleo como Kenia, Ruanda, Tanzania y Costa de Marfil se han beneficiado de un entorno económico favorable gracias al bajo coste del crudo y a una mayor inversión.

La mala situación internacional seguirá dañando la economía de la región, dado que muchos países carecen de la posibilidad política para absorber estos choques, se lamenta la institución financiera.

El Banco Mundial recomienda a los gobiernos que redoblen los esfuerzos para movilizar más recursos internos y apliquen las reformas necesarias para liberar el potencial de crecimiento en África y proporcionar electricidad al alcance de la población.

Los gobernantes deben abordar los problemas estructurales responsables de la mala distribución de la tierra, la urbanización fragmentada y baja productividad, recomienda el Banco Mundial.

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