La actividad económica lusa cae y la confianza de las empresas sigue estable

El indicador de la actividad económica de Portugal, que sirve para anticipar la evolución del PIB, cayó por tercer mes consecutivo, mientras que el indicador que mide el optimismo de los empresarios continuó estable.

Así se desprende de los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística de Portugal (INE), que indican que el nivel de confianza de los consumidores se situó en 2,8 puntos en enero, una décima por debajo del último dato de 2017.

El tercer descenso seguido llega tras permanecer por encima de los tres puntos durante siete meses en lo que fueron las mejores cifras conseguidas desde mayo de 2001.

Por su parte, el indicador de clima económico, que mide la confianza de los empresarios y del que ya está disponible el resultado de febrero, se mantuvo en ese mes en los 1,9 puntos en los que permanece desde diciembre, cuando experimentó una ligera caída de dos décimas.

Por sectores, la confianza empresarial aumentó en la construcción y disminuyó en el comercio, la industria y los servicios.

El Producto Interior Bruto (PIB) luso avanzó un 2,7 % en 2017, la mejor marca desde 2000, y en el último trimestre del año tuvo una variación del 2,4 %, una décima menos que el anterior.

Después de tres años consecutivos de recesión entre 2011 y 2013 -coincidiendo con la crisis y la petición de rescate financiero-, la economía portuguesa creció un 0,9 % en 2014 y un 1,6 % en 2015 y para este año el Gobierno prevé un incremento del 2,2 %.

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