Jubilación

Miremos al Reino Unido para solucionar en España los planes de pensiones de empleo

En España 1 de cada 10 trabajadores está acogido a este sistema de previsión social. La propuesta para revitalizarlos es convertirlos en "semiobligatorios"

En España hay dos millones de partícipes de planes de empleo

Los planes de pensiones de empleo no cuajan en España y las cifras lo demuestran: solo 2 millones de trabajadores de los casi 20 millones de ocupados es partícipe de uno y acumulan un patrimonio de 35.710 millones de euros, muy inferior a los 79.850 millones que tienen los planes de pensiones individuales.

“Esto no significa que los planes de empleo hayan fracasado en España”, asegura Ángel Martínez-Aldama, presidente de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva (Inverco).

Achaca su escasa aceptación a los anteriores gobiernos que “han ido reduciendo los incentivos fiscales a las empresas que ofrecían a sus empleados un plan de pensiones. En vez de darles estímulos les han recortado incentivos”. Por ello considera esencial “un mejor tratamiento fiscal para ellos”.

Otra de las trabas que lastra su desarrollo es la escasa voluntariedad para implantarlos tanto por parte de la administración como de la empresa privada. Además, desde la crisis, sus aportaciones han ido disminuyendo año a año. En el 2019 mermaron un 2% hasta situarse en 1.240 millones.

Y aunque todos reconocen que el ahorro complementario para la jubilación debería apoyarse en los planes de empleo, conocidos también como segundo pilar de previsión social, (el primero son las pensiones públicas y el segundo los planes de ahorro individuales), ni desde la administración, ni desde la empresa toman medidas para impulsarlos.

Un modelo de éxito

Una forma de hacerlo sería implantar un modelo semiobligatorio de planes de empleo como han hecho en el Reino Unido, apunta Martínez-Aldama.

Se trata de un sistema privado con aportaciones obligatorias por parte de los empresarios y de los trabajadores que está impulsando el ahorro de los británicos destinado a la jubilación, especialmente de aquellos con menor poder adquisitivo.

El sistema se implantó en el 2012 y consiste en que los empresarios tienen que inscribir a sus trabajadores a un plan de previsión complementario de las prestaciones públicas y deben hacer aportaciones mínimas siempre que el trabajador también ingrese el porcentaje que le corresponde.

La aportación mínima obligatoria es de un 8% del salario, del que el 3% corre a cargo de la empresa, el 4% por ciento del empleado y el 1% restante del Estado a través de la deducción fiscal de estas aportaciones.

El trabajador puede salirse del plan de empleo porque es voluntario, pero esto solo ha ocurrido en el 9% de los casos. El presidente de Inverco no es el único que demanda la implantación de este modelo en España.

También Pilar González de Frutos, presidenta de la patronal del seguro Unespa, ha solicitado al Gobierno Sánchez un sistema semiobligatorio porque, ante el reto de la longevidad al que nos enfrentamos en España, sería un complemento a la pensión pública, ya que “cada vez es más probable que sobrevivamos a nuestros ahorros”.

1.284 planes de empleo

Por el momento, en España hay solo 1.284 planes de pensiones de empleo y el mayor es el de los funcionarios del Estado con 523.800 partícipes, que se reparten un patrimonio cercano a los 650 millones de euros y en el 2019 obtuvo una rentabilidad del 7,83%, cuando la media se situó en el 8,74%.

Dentro de la empresa privada, es el sector bancario es el que cuenta con más planes de empleo. El plan de Caixabank es el más grande por número de partícipes, con 47.152; seguido por el de BBVA, con 37.262; y por el del Santander, con 29.629.

Rentabilidad aceptable

Su rentabilidad puede ser uno de sus atractivos para atraer y conservar participes, ya que en los últimos 20 años ha sido del 2,73%, mayor que la de los fondos de inversión en el mismo periodo que alcanzó el 1,5%, y que la de los planes de pensiones individuales, que fue del 1,75%.

Otra de sus ventajas respecto a los fondos de inversión y a los planes individuales son sus menores comisiones, lo que revierte en su rentabilidad.

En lo que todos coinciden es que los planes de empleo siguen siendo una asignatura pendiente en España.

Según José Antonio Herce, director asociado de Afi, necesitan una reforma integral con la que se recupere el tiempo perdido y encamine nuestro sistema de previsión social complementaria de empleo hacia un sistema mixto propio del siglo XXI, en el que los planes de empleo semiobligatorios tienen cabida.

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