El doble error en el ahorro para la jubilación

La táctica del Gobierno de incentivar los planes de pensiones de empleo en detrimento de los individuales decepciona a los expertos

Una de cal y otra de arena. Así se puede describir la decisión del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, de penalizar fiscalmente las aportaciones a los planes de pensiones individuales y premiar las realizadas a los planes de empresa con el objetivo de incrementar el ahorro en ellos.

Escrivá redujo en 2021 de 8.000 a 2.000 euros el límite de las aportaciones a los planes individuales con derecho a desgravación en el IRPF, lo que supuso una merma del 75 por ciento. ¿La razón?, que los considera caros y poco eficientes.

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Pero no se quedó ahí. Los Presupuestos Generales del Estado recogen para este año otra rebaja de estos límites de 2.000 a 1.500 euros o el 30 por ciento de los rendimientos netos de trabajo y actividades económicas. Una nueva disminución del 25 por ciento, con lo que en dos años los límites se han reducido en 6.500 euros.

Enrique Devesa, profesor de la Universidad de Valencia e investigador del IVIE, considera que estas medidas suponen beneficiar al segundo pilar –planes de empleo- en detrimento del tercero –planes del sistema individual-.

A su juicio, “se podría haber flexibilizado el sistema de tal manera que cada uno pudiera seguir eligiendo el pilar al que quiere destinar sus aportaciones. No veo muy clara la justificación de que en los planes individuales se pagan más comisiones que en los de empleo, porque, al final, la variable relevante es la rentabilidad real".

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Aportaciones de hasta 10.000 euros

El ministro pretende compensar los recortes en los planes individuales incrementando los beneficios fiscales a los planes de empresa.

Por ello, a partir de este año, los partícipes de un plan de pensiones de empleo verán incrementado su límite adicional complementario hasta 8.500 euros, lo que permitiría llegar a realizar aportaciones de hasta 10.000 euros anuales -1.500 del límite conjunto más otros 8.500 euros del límite adicional-.

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Si el plan es contributivo y hacen aportaciones tanto la empresa como el empleado, este puede aportar, además de los 1.500 euros, la misma cantidad que aporte la empresa. Es decir, en el mejor de los casos podrá aportar el empleado 5.750 euros (1.500 euros más el 50 por ciento de los 8.500 euros restantes).

Si el plan de empleo no es contributivo (solo aporta la empresa), se aplicaría el límite de 1.500 euros.

Ampliar los límites

Ante esta nueva fiscalidad aprobada por el Gobierno, Isabel Casares, secretaria general de la Organización de Consultores de Pensiones (Ocopen), dice que "el incremento de límites en los planes de empleo es algo que se venía pidiendo desde hace tiempo y será muy positivo para el mantenimiento y la creación de nuevos planes a través de los convenios colectivos de empresa".

No obstante, reconoce que no es suficiente: "Los límites deberían elevarse a corto o medio plazo porque todo lo que conlleva límites a la capacidad de ahorro en los sistemas de previsión social, tanto por aportaciones por parte de la empresa como por parte de los trabajadores, supone un freno importante al ahorro finalista. Es necesario que se sigan realizando mejoras".

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Tope de 5.750 euros para los autónomos

También para este año están previstas nuevas medidas que afectarán al ahorro finalista de los trabajadores autónomos.

Así, el borrador del Anteproyecto de Ley de regulación para el impulso de los planes de pensiones de empleo, por el que se regularán los Fondos de Pensiones de Empleo de Promoción Pública y los Planes de Empleo Simplificados (PPES), y cuya aprobación se prevé para el segundo trimestre de 2022, establece un nuevo límite de aportación y deducción para trabajadores autónomos por sus contribuciones a los nuevos PPES, que será de 4.250 euros.

Si se suma este nuevo límite de 4.250 euros a los 1.500 euros del límite para las aportaciones a planes individuales, los autónomos podrían aportar 5.750 euros anuales a sus planes y deducirse la menor de las siguientes cantidades: 5.750 euros anuales o el 30 por ciento de sus rendimientos netos de trabajo y actividades económicas.

El límite de 4.250 euros se aplicaría también a las aportaciones propias que el empresario individual realice a planes de pensiones de empleo de los que sea a la vez promotor y participe.

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Medidas necesarias

Las nuevas medidas incluidas en el borrador de Anteproyecto de Ley “son mejoras necesarias después de haber eliminado la posibilidad de mantener las aportaciones en el pilar individual, especialmente para el colectivo de autónomos”, señala Miguel Ángel Menéndez, director del área de Wealth de Mercer España

A su juicio, la más interesante desde el punto de vista empresarial y que podría ayudar a incentivar los planes de empleo es la de excluir del cómputo de la base de cotización una cuantía limitada de las contribuciones empresariales satisfechas a los planes de pensiones de empresa.

“Este incentivo solo se aplicaría a aquellos cuya base de cotización estuviera por debajo de la base máxima de cotización, si bien este colectivo podría ampliarse significativamente si el destope de bases previsto para los próximos años se lleva a cabo. También habrá que esperar a la definición de una cuantía limitada para conocer exactamente el importe excluido del cómputo”, argumenta Menéndez.

A modo de ejemplo, una empresa con 1.000 trabajadores y un salario medio de 23.000 euros, aportando un 1 por ciento al plan de pensiones, se ahorraría el 28,3 por ciento de la aportación, 62.260 euros si la realizara al plan de pensiones en lugar de abonarlo en salario. Es decir, casi un tercio del total de aportación. “En términos globales podría ser un buen incentivo”, reconoce el experto de Mercer.

Potenciar los dos pilares

Los beneficios fiscales a los planes de empresa en detrimento de los incentivos a los individuales no es una buena táctica a juicio de los expertos. “No compensa de ninguna manera. Es un doble error”, en opinión de Menéndez.

Primero porque desincentiva el ahorro en planes de pensiones individuales y, segundo, por haber reducido sus beneficios fiscales antes de la creación del nuevo macro fondo de pensiones de empleo que está diseñando el Gobierno. Los países con sistemas de pensiones robustos tienen distintos pilares de ahorro complementarios entre sí”, reconoce el experto.

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