La parte española de Siemens Gamesa estalla contra la propiedad alemana

Malestar interno en Siemens Gamesa: "Buscaron una empresa de la que querían aprender, la compran y la transforman en lo que hacen ellos"

Los problemas de Siemens Gamesa no están en España, hay que buscarlos en Alemania. Así se expresan fuentes cercanas a la compañía eólica al ser preguntadas sobre las dificultades financieras a las que hace frente Siemens Gamesa desde el último año. Éstas han provocado que, en cuestión de 12 meses, se recortara la cotización de sus acciones desde los 39,35 euros hasta los cerca de 20 euros (tras una subida del 12 por ciento desde los 18 euros protagonizada este lunes).

Christian Bruch, CEO de Siemens Energy, la matriz de Siemens Gamesa con sede en Alemania, aseguraba el pasado jueves, durante la junta de accionistas de su empresa, que el nombramiento de Jochen Eickholt como CEO de la compañía española, el tercero en cuatro años, "logrará implementar un cambio de rumbo adoptando un enfoque disciplinado y contundente". 

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Sin embargo, las fuentes cercanas a Siemens Gamesa consultadas por finanzas.com no lo ven tan claro.

"Hasta ahora les ha valido el discurso de que ellos son muy buenos, que es que a los españoles les cuesta entrar en vereda. Pero cuando llevas tres consejeros delegados alemanes, es imposible justificar que esto es por culpa de otros", cuenta una de las fuentes. Tanto Siemens Energy como Siemens Gamesa declinaron contribuir con la elaboración de esta información.

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Siemens Gamesa copa las preocupaciones en Alemania

"El último profit warning emitido por Siemens Gamesa es un revés y una decepción para todos los accionistas. El entorno de mercado en el negocio onshore es y seguirá siendo difícil, pero también debemos reconocer que los problemas internos perjudican los beneficios".

Bruch reconocía de esta manera que, al margen de las justificaciones apoyadas en factores como los problemas globales de la cadena de suministro, el mal desempeño de Siemens Gamesa también es un reflejo del problema de estructura interno que vive la empresa.

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Siemens Energy es la matriz de Siemens Gamesa desde que el grupo industrial alemán, Siemens y la empresa española de energía eólica, Gamesa, hicieran efectiva su fusión en abril de 2017, creando una nueva compañía independiente que se erigía como "líder global en la industria eólica" gracias a su presencia en más de 90 países.

La empresa vivió años de bonanza económica desde ese momento hasta el 2020, registrando ganancias anuales entre los 70 y los 140 millones de euros de 2017 a 2019.

Desde 2020, y especialmente en 2021, el desempeño de Siemens Gamesa ha registrado un cúmulo de decepciones, provocando tanto una rebaja en su cotización de alrededor del 50 por ciento en un año como el aumento de los llamamientos a una opa de exclusión por parte de Siemens Energy.

La "alemanización" de la empresa, en cuestión

De esas reclamaciones se desprende la idea de que un control más férreo por parte de la matriz alemana puede poner en vereda a la cotizada del IBEX 35, una idea replicada por Bruch en su defensa de Eickholt.

La "alemanización" de la empresa para aliviarle de todos sus males, en cambio, se ha puesto en duda anteriormente por distintas voces del mercado, que han criticado las tres correcciones de resultados hechas por Siemens Gamesa en el último año como un síntoma de la falta de una estrategia clara dentro de la compañía. 

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La cuestión, además, se agrava por el hecho de que este proceso de viraje del modelo de la antigua Gamesa hacia uno más parecido a la estructura general del grupo Siemens, lleva tiempo produciéndose.

Más Siemens y menos Gamesa

"No han sabido entender el sector, la industria eólica es muy de batalla, de ajustar costes, apretar a proveedores... Y están afrontando los problemas con una metodología de trabajo muy alemana, de sobrecostes, con lentitud, mucha burocracia. Así es imposible", cuenta una de las fuentes consultadas.

Dicha fuente asegura que, lejos de querer hacer una crítica generalizada al modelo español o alemán, el conflicto proviene de una falta de entendimiento de un sector eólico que requiere desde decisiones rápidas hasta una estructura de costes mínima. 

Y lo que ocurrió durante el proceso de integración entre Gamesa y Siemens fue precisamente todo lo contrario, indica esta fuente próxima a la operación. 

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"El racional de la operación era muy claro, el equipo directivo de Gamesa era bueno y tendría independencia para gestionar la empresa, pero comenzaron a surgir dudas inmediatamente. Ellos en teoría traían a 10.000 trabajadores y en la fusión aparecen 26.000 porque fueron metiendo gente", explica. 

Un cambio de piezas paulatino

De esta manera, una fusión que en su momento fue claramente beneficiosa para los accionistas de Gamesa pasó a convertirse en un movimiento no tan positivo a nivel estructural, llevándose por delante a directivos españoles como Ignacio Martín.

Martín, exconsejero delegado de Siemens Gamesa, cedió su puesto a Marcus Tacke, antes de que este fuera sustituido por Andreas Nauen, que ahora ha sido remplazado por Jochem Eickholt.

"Buscaron hace casi ya siete años una empresa que era lean, que estaba bien gestionada, y de la que querían aprender, y resulta que la compran y la transforman en lo que hacen ellos", relata una fuente próxima a la empresa.

Desde la salida de Martín, relata esta fuente, "fueron llegando más y más alemanes". Coincidiendo en el tiempo con estos vaivenes, se va deteriorando el desempeño de la compañía con sede en Zamudio hasta la situación negativa en la que se encuentra hoy en día.

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Ante este panorama, la salida más factible que contempla esta fuente cercana a la empresa es la de una opa "que también es complicada de gestionar".

El precio justo de una opa

En un informe de Deutsche Bank valorando las opciones de que se produzca una opa de exclusión sobre Siemens Gamesa, un analista del banco germano fijaba el precio de esta operación en torno a los 21 euros por acción, precio que suponía una prima en torno al 30 por ciento respecto a la cotización de la empresa en ese momento.

Esta cifra, de acuerdo a una de las fuentes, puede ser ajustada dado que, de lanzar una opa con una prima del 10 por ciento, Siemens "podría enfrentarse a demandas de minoritarios en Siemens Gamesa". Lanzando la opa en torno al 50 por ciento, mientras tanto, tendría que afrontar el enfado de los accionistas de Siemens Energy.

A pesar de estas dificultades, los tambores de opa se han redoblado en las últimas semanas, y al contrario que hace un año, Siemens no ha salido al paso para desmentir la información de que hubiera dado el mandato a Morgan Stanley y Deutsche Bank para trabajar en la operación.

Durante la sesión del pasado jueves, marcada por el desplome de las bolsas tras la invasión de Ucrania, Siemens Gamesa subió un 10 por ciento empujada por los vientos favorables hacia las compañías renovables.

Esta tendencia se ha mantenido durante estos últimos cinco días, en los que la cotización ha subido un 30 por ciento.

En la conferencia realizada también el jueves, Siemens contestó a los accionistas de forma privada, finalizando la retransmisión en directo que había hecho de forma pública para la parte guionizada de la conferencia.

Si de estas cuestiones salió una resolución en firme por cómo modificar la trayectoria de la empresa española, el tiempo, y la burocracia del grupo Siemens, dirán.

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