¿Qué fondos ganan con un petróleo a menos de 30 dólares?

Los fondos más ligados al consumo y los de bolsa europea más centrados en compañías dependientes de la mejora de la demanda interna son algunas opciones pero, si el entorno deriva en una insolvencia del sector energético que se extiende a otros, los expertos también hablan de fondos de deuda soberana de medio y largo plazo, productos flexibles y vehículos que invierten en oro como mejores refugios.

El petróleo no encuentra un punto de apoyo para el futuro tras las diferencias en las estimaciones del a AIE y la OPEP

Si cuando el barril de petróleo estaba a 120 dólares alguien hubiera sugerido que iba a desplomarse hasta el nivel actual, por debajo de los 30, pocos lo hubieran creído. Pero así son los mercados y hoy el oro negro, al contrario de lo que sucedió hace unos años, es fuente de deflación, lo que lo sitúa en el punto de mira de todas las políticas, especialmente las monetarias. 

Este entorno de petróleo barato perjudica a las economías exportadoras y a los fondos con exposición a las mismas, pero también hay beneficiados: los fondos más ligados al consumo y los de bolsa europea más centrados en compañías dependientes de la mejora de la demanda interna de la zona euro o fondos que invierten en economías importadoras de petróleo son algunas de las opciones más obvias. Pero, en el caso de que los bajos precios deriven en un escenario negativo de impagos y quiebras del sector energético que se extiendan a otras industrias, algunos expertos hablan de fondos de bonos soberanos de plazos y medios y largos, y aquellos que invierten en oro, como fondos ganadores. Los fondos flexibles donde el gestor sepa modular la exposición a varios tipos de activos, en función del escenario, también son una buena opción.

Oferta y demanda... las claves

Pero, ¿qué ha llevado al oro negro a esta situación? Los expertos señalan motivos tanto de oferta como de demanda. Por el lado de la primera, la desaceleración económica ha puesto de manifiesto los excesos cometidos, animados por los bancos centrales: «Se ha producido una mala asignación de capitales como consecuencia de la «adulteración» de los mercados financieros por las políticas súper expansivas de los principales bancos centrales, que llevó a pensar que la economía crecería mucho más de lo que al final está pasando. Se pensó que había que invertir en estructuras productivas que necesitarían más materias primas y además hubo dinero que entraba en posiciones largas del petróleo buscando rápidas rentabilidades», explica José María Luna, responsable del Departamento de Análisis y Estrategia de la EAFI Profim. Como esas expectativas de crecimiento económico no se han dado, se ha creado una capacidad productiva excedente y ahora, el «baño de realidad» económica actual ha hecho caer el precio de las materias primas en general. Pero además, la oferta crece con el fracking, lo que implica nuevos participantes que van a entrar en el negocio de exportar petróleo. Para expulsar a estos nuevos jugadores, una estrategia es no reducir la oferta de petróleo para permitir que el precio caiga, lo que algunos analistas han calificado como guerra energética. Y eso también está ocurriendo. 

Por el lado de la demanda, el miedo a la desaceleración mayor de la economía mundial por China, otros emergentes e incluso EE.UU. también pesa, dice Luna.

En este contexto, los expertos creen posible la continuación de la tendencia bajista en los precios: «A corto plazo seguiremos viendo algo más de corrección, hasta los 24-25 dólares el barril, aunque todo dependerá de las decisiones que se tomen en la próxima reunión de la OPEP, pues los países productores se están viendo muy penalizados a estos niveles de precios, con sus bolsas resentidas. El problema es que esta situación de insolvencia del sector se traslade a otros de la actividad productiva y, posteriormente, de consumo», comenta Antonio Castilla, socio director de Conecta Capital, convencido de que a medio plazo, eso sí, el crudo podría subir y estabilizarse en un precio de entre 35 y 50 dólares el barril en función de esas decisiones de los productores.

También Manuel Arroyo, director de estrategia para España y Portugal de JP Morgan AM, cree que sigue habiendo presiones a la baja para el precio, pues hay un exceso de oferta de un millón de barriles al día, teniendo en cuenta que Irán comenzará a exportar también: «A corto plazo el precio seguirá débil pero a medio y largo plazo debería rebotar, ante el menor crecimiento de la oferta si hay abandono de productores a los que no les sale rentable el negocio y por la mayor demanda», dice, aunque no rebotará demasiado, solo hasta el entorno de 30-40 dólares».

«El petróleo ha caído a niveles insoportables para muchas compañías del sector, especialmente en EE.UU., y para algún país productor (Venezuela); la posibilidad de caer por debajo de 30 dólares es ahora una realidad debido al exceso de oferta (probablemente puntual) y a la ineficiencia habitual en la creación de su precio», añade Guillermo Santos, fundador de iCapital EAFI.

¿Renta variable o deuda pública?

Pero, ni mucho menos todos pierden en este entorno. «Esta situación debería en principio beneficiar, sobre todo, a los fondos más ligados al consumo, como el Robeco Global Consumer Trends o el Pictet Digital Consumer -este último es un fondo más relacionado con los hábitos de consumo utilizando Internet o aplicaciones informáticas-, o fondos de bolsa europea más centrados en compañías dependientes de la mejora de la demanda interna de la zona euro», dice Luna; ya sean grandes o empresas de mediana y pequeña capitalización. 

También en Conecta Capital hablan de fondos de consumo y exposición a renta variable europea como grandes beneficiados, junto a fondos que invierten en economías importadoras de crudo, y ponen también como ejemplo el fondo de Robeco o el JM Global Brands. Fondos de pequeñas y medianas empresas son otra buena opción (como el Groupama Avenir Euro) o con exposición a mercados domésticos en Europa donde repunte el consumo, como el Gesconsult Leon Valores o el EDM Inversiones.

Pero los expertos también advierten de que la situación podría complicarse: a determinado precio de petróleo (bajo o muy bajo) hay riesgo de caídas en todos los mercados, excepto en la deuda europea de países «core» de más largo plazo ante el miedo deflacionista, dice Luna. «El precio del petróleo a la baja se ha correlacionado positivamente con el sentimiento bajista de las bolsas por los riesgos de tensiones sociales, geopolíticas en países exportadores, aumentos de defaults en el mercado de high yield estadounidense...», advierte.

«De confirmarse el riesgo de recesión, toda la renta variable caerá, siendo solo la más defensiva, como algunas utilities y farmacéuticas, la que podría salvarse en parte. La inversión más interesante en ese escenario estaría en bonos soberanos de plazos medios y largos y, de complicarse mucho la situación, en el oro. Los fondos flexibles donde el gestor sepa modular exposición a varios tipos de activos pueden salir beneficiados siempre que el timing de la cartera sea favorable», dice también Santos en la misma línea de la anterior advertencia. Como ejemplos de este tipo de fondos, destaca Schroder International Selection Fund Euro Government Bond, Pictet-Eur Government Bonds y Natixis Souverains Euro como fondos de deuda pública; Nordea-1 Stable Return Fund BP Eur como fondo flexible o Parvest Equity World Utilities Privilege-Capitalisation, como ejemplo de vehículo que invierte en bolsa de los sectores más defensivos.

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