¿Cuánto estaría dispuesto a pagar por un profesional que evalúe sus necesidades de inversión y le elabore una estrategia y ofrezca alternativas para su ahorro a largo plazo? Por desgracia para la industria, la respuesta es poco o, incluso, nada.
Ya no basta con diversificar únicamente entre acciones o bonos. La industria se ha puesto las pilas para adecuar su oferta a un mercado cada vez más complejo, dando una vuelta de tuerca más al concepto de «flexibilidad». Estas son sus propuestas.