A sicav muerta, fondo puesto

Los fondos de inversión serán el principal destino del capital de las sicavs que se liquiden este año al perder sus incentivos fiscales

La cuenta atrás ha comenzado y los socios de sicavs ultiman qué hacer con sus sociedades de inversión de capital variable tras la entrada en vigor el 1 de enero de la ley de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal, que endurece los requisitos para que estos vehículos de inversión tributen al 1 por ciento en el impuesto de sociedades.   

A partir de este año solo podrán acogerse al incentivo fiscal del 1 por ciento las sicavs que tengan como mínimo cien socios con una inversión de al menos 2.500 euros cada uno, que se eleva a 12.500 en las sociedades por compartimentos.

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Hecho que hasta ahora no se producía, ya que el 80 por ciento las sicavs españolas estaban controladas por un socio mayoritario, una familia o una empresa y el resto, hasta completar los 100 socios exigidos, eran ‘mariachis’, inversores de paja a los que no se les requería una inversión mínima.

Adiós al 80 por ciento de las sicavs

Los expertos calculan que la nueva normativa acabará con cerca del 80 por ciento de las 2.300 sicavs abiertas hoy en España, que gestionaban a cierre de noviembre un patrimonio de 28.767 millones de euros.

«La inmensa mayoría de las sicavs cerrará, ya que ahora solo hay 30 que tienen más de 500 accionistas, que son de naturaleza traspasable y de vocación abierta. El resto tiene un accionista principal por lo que están abocadas a disolverse y a liquidarse», vaticina Enrique Cabanas, director de la red de agentes de Tressis.

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La nueva norma obliga a que antes de febrero los consejos de administración de las sicavs informen a la CNMV sobre qué van a hacer con ellas.

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Aquellos que deseen conservarlas y cumplan con los requisitos establecidos pueden hacerlo manteniendo el régimen fiscal especial del 1 por ciento y los que no los cumplan también las pueden mantener operativas, eso sí, multiplicando por 25 su factura fiscal, como corresponde a las sociedades anónimas.

Para Luis Sánchez de Lamadrid, director general de Pictet WM, «las sicavs siguen teniendo sentido para los inversores a los que les gusta sentarse en el consejo con delegación y prefieren una gestión más profesional».

Disolver y liquidar

Otra de las opciones que tienen los socios y la «más empleada», en opinión de Félix López Esteban, socio de ATL Capital y profesor del CEF, es liquidarlas y disolverlas, «sobre todo aquellas con un patrimonio inferior a 10 millones de euros».

También pueden transformarlas en sociedades anónimas, en sociedades limitadas o en sociedades de inversión libre, «dependerá de la casuística de cada sicav. Estas alternativas podrían tener su utilidad en el caso de que los accionistas sean personas jurídicas o cuando el coste fiscal sea bajo, pero no creemos que sea lo más utilizado», señala el socio de ATL. A estas posibilidades se suman las fusiones con otras sicavs o con fondos de inversión.

Para las grandes sociedades, la salida más clara es cerrarlas en España y abrirlas en otro país como Luxemburgo, donde la fiscalidad es similar a la que había en España y los requisitos exigidos a los socios son más laxos.

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Luis Sánchez de Lamadrid cree que «cuando el volumen de la sociedad oscila entre los 25 y 30 millones, puede tener sentido por costes traspasarla a un vehículo luxemburgués, con mayor seguridad jurídica y los mismos beneficios fiscales».

Fondos de inversión, los preferidos

Los que opten por disolverlas y liquidarlas tienen este año para hacerlo y beneficiarse de un régimen transitorio de neutralidad fiscal respecto a las ganancias de las sicavs que se pongan de manifiesto al liquidarlas, siempre que se reinvierta todo el importe de las plusvalías en una institución de inversión colectiva española.

Todos los trámites para la cancelación registral de la sociedad deberán realizarse antes del 30 de junio de 2023 y los socios tendrán de plazo hasta el 31 de julio del mismo año para reinvertir el capital.

Gran parte de este capital se dirigirá a fondos de inversión, que, según los expertos, serán los más beneficiados con el cierre de las sicavs. Con ello, los socios evitarán tributar por las plusvalías obtenidas con las sicavs y podrán traspasar el capital de un fondo a otro sin pasar por el peaje fiscal hasta el momento del reembolso.

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Así ha ocurrido desde hace dos años, en los que el dinero de las sicavs españolas que se han liquidado ha ido principalmente a carteras de fondos, «sobre todo en el caso de las sociedades de menor volumen de patrimonio», apunta Sánchez de Lamadrid.

Una buena alternativa

Se trata de una buena opción, a juicio de Enrique Cabanas, ya que «en España hay registrados más de 7.000 fondos, lo que supone un abanico enorme de posibilidades para canalizar las inversiones».

Mar Barrero, directora de análisis en Arquia Profim Banca Privada, cree que traspasar el capital de las sicavs a fondos es conveniente para los socios, ya que son productos «muy completos» que permiten tener exposición a una gran variedad de tipos de activos, como bolsa, deuda, divisas o materias primas, y a distintos mercados, sectores y estilos de inversión.

«La gran diversificación que permiten los fondos asegura un mayor control de los riesgos y permite ajustar la estrategia al entorno de mercado que impere en cada momento», indica la experta.

Otro aspecto que empuja a los socios de sicavs a optar por los fondos es que muchas de ellas ya invierten parte o la totalidad de su capital en ellos, por lo que «este producto no es un desconocido para los accionistas de las sicavs», señala Barrero.

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En qué fondos invertir

Una vez que los socios se decanten por los fondos tienen que discernir en qué categorías invertir. Es importante que las carteras cuenten con fondos de renta variable, que cubran diferentes mercados y sectores, y con fondos de bajo riesgo.

Paula Mercado, directora de análisis de Vdos, indica que la elección dependerá del perfil de riesgo de los partícipes, del horizonte de inversión y del objetivo de inversión.

Estima que los más conservadores podrían optar por un fondo que invierta en activos monetarios o en renta fi ja a corto plazo de emisores soberanos. Los que consideren que pueden tolerar un nivel de riesgo más elevado pueden decantarse por un fondo mixto conservador, que incluya hasta un 35 por ciento de renta variable en su cartera.

Aumentar el riesgo

Subiendo un grado más en la escala de riesgo, una alternativa sería un mixto moderado, con una exposición a renta variable de entre 35 y 65 por ciento, o fondos de renta fi ja de emisores corporativos con calificación de grado de inversión.

Cree que para los que toleran mejor el riesgo y tienen un objetivo de rentabilidad más ambicioso, los mixtos agresivos ofrecen una exposición a renta variable de más del 65 por ciento o pueden invertir en un fondo de renta variable.

«En estos momentos, con los tipos de interés en niveles muy reducidos, pero con tendencia al alza nos centraríamos en fondos de renta fi ja corporativa de corto plazo y fondos de retorno absoluto de baja volatilidad», apunta Mar Barrero. Entre ellos destaca: CS Renta Fija 0-5, Evli Short Corporate Bond, Sextant Bond Picking, Carmignac PF Credit, Dunas Valor Prudente o Pictet Atlas.

¿Jaque mate?

Tras la entrada en vigor de la nueva normativa, los expertos cuestionan el futuro de las sicavs en España y reconocen que gran parte de ellas desaparecerán, sobre todo las que tienen un patrimonio de entre 3 y 10 millones de euros, augura Sánchez de Lamadrid.

Reconoce que «es una pena que se ponga en peligro un vehículo de inversión que permite gestionar patrimonios de manera ágil, eficiente y ordenada y que ayuda a generar negocio y riqueza en España» 

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