El ‘annus horribilis’ de las sicavs

El patrimonio de las sociedades de inversión de capital variable cayó 919 millones de euros en 2020, cerraron 154 entidades y su continuidad peligra

El ataque a las sociedades de inversión de capital variable (sicavs) emprendido desde hace años por algunos partidos políticos, entre los que destaca Unidas Podemos, está dando sus frutos.

El patrimonio de las sicavs cayó el pasado ejercicio en 919 millones de euros, hasta terminar diciembre con 27.914 millones, muy lejos de sus máximos de 35.428 millones alcanzados en 2015.  

Esta caída estuvo propiciada por el cierre de 154 sociedades, hasta reducirse a  2.434, y por reembolsos netos de 1.237 millones de euros, según fuentes de Vdos.

No obstante, el desplome del capital gestionado se vio, en parte, contrarrestado por el rendimiento positivo de las carteras que alcanzó los 317 millones de euros.

La banca pierde

En este contexto, los bancos fueron los que sufrieron mayores reembolsos netos, con 795 millones. Al contrario que las sociedades cooperativas de crédito que solo tuvieron un descenso patrimonial del 0,94%.

A pesar de ello, la banca sigue liderando la cuota de mercado, con un 55,40%, y con Santander a la cabeza, que gestiona un patrimonio de 4.634 millones y un 16,60% del total.

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Por sicavs, destacó Torrenova de Inversiones, con 909 millones de patrimonio, y en términos de rentabilidad, MDEF Gestefin fue la gestora más rentable en 2020, con un avance de un 7,80%, seguida de Renta 4 Gestora, con un 7,77%.

¿En peligro de extinción?

Ante el desplome de sus números, hay analistas que vaticinan que las sicavs tienen los días contados en España.

Por el momento, su cifra desciende. Unas se han liquidado, otras han huído del país para refugiarse en Luxemburgo y muchas han sido absorbidas por otros vehículos de inversión, principalmente por fondos, o se han convertido en sociedades limitadas y anónimas. Desde 2015, cerca de mil sicavs han desaparecido en España, hasta quedarse en 2.434.

La culpable de este declive es la inseguridad jurídica generada por las continuas amenazas sobre nuevos cambios regulatorios. Una incertidumbre con la que hay que acabar, afirma Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco.

Más presión

El último ‘castigo’ que han recibido proviene de Hacienda tras su decisión de incluir en la ley antifraude que las sicavs solo podrán tributar al 1% cuando los cien socios que las componen hayan invertido en ellas al menos 2.500 euros. De no ser así tendrán que cotizar al 25% del tipo general del Impuesto sobre Sociedades.

Además, la encargada de comprobar que se cumple este nuevo requisito será Agencia Tributaria, hasta ahora estaban supervisadas por la CNMV.

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El Gobierno pretende con esta medida que las sicavs se conviertan en un “verdadero vehículo” de inversión colectiva y que sus inversores minoristas, conocidos como ‘mariachis’, adquieran más peso en estas sociedades.

Según fuentes de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, la mayor parte de estas sociedades tiene concentradas sus acciones en tan solo un accionista. En el 36% de las sicavs españolas un inversor tiene más del 90% de la sociedad y en el 69% un solo accionista controla más del 50% de las acciones.

Todas estas medidas hacen que los socios de las sicavs sigan huyendo hacia otros productos de inversión menos castigados o hacia otros países que no las penalicen, por lo que las previsiones para este año también son negativas.

A juicio de Javier Collado, profesor de Tributación y Asesoría Fiscal del Centro de Estudios Financieros (CEF), «mientras haya países con economías y gobiernos más estables que el nuestro y con menos inseguridad jurídica, va a continuar el goteo de liquidación de las sicavs”.

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