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Olvídese de Brasil hasta dentro de 10 años

Brasil debe superar los riesgos actuales, tanto los ocasionados por el Covid-19 como los que ya arrastraba, para que no deriven en problemas estructurales que dañen su economía a largo plazo

Brasil debe superar los riesgos actuales, tanto los derivados del Covid-19 como los que ya arrastraba, para que no deriven en problemas estructurales que dañen su economía a largo plazo./ EFE

La crisis del Covid-19 no se lo pone nada fácil a los mercados emergentes que, aunque están aumentando el flujo de inversiones netas, no verán la rentabilidad hasta al menos dentro de diez años.

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En el caso de Brasil, la economía más potente de Sudamérica, el objetivo es claro: superar los riesgos actuales -tanto los derivados de la pandemia como los que ya arrastraba- para que no deriven en problemas estructurales a largo plazo que impidan que los inversores obtengan beneficios.

El país que preside Jair Bolsonaro es uno de los más golpeados por el coronavirus. El número de víctimas mortales superó este fin de semana las 100.000 y, en el ámbito económico, tuvo que enfrentarse a la salida de flujos de inversión y al desplome en los precios del petróleo como país exportador.

Pero además de la crisis sanitaria, los analistas consultados por Finanzas.com coinciden en la necesidad de que ponga solución a una serie de riesgos que, hoy por hoy, pueden frenar las inversiones:

Riesgos y debilidades

  • La deuda superará este año el 100% del PIB

En el ámbito económico, Jorge González, director de análisis de Tressis, señala el endeudamiento como el principal riesgo que debe enfrentar el país.  "La deuda de Brasil va a superar este año el 100% del PIB, mientras que el año pasado se cerró con un 69,5%", explica.

  • Altos niveles de déficit público

González añade que actualmente los niveles de déficit público son muy altos – del 6,5%–, aunque espera que de cara al año que viene puedan estar controlados.

"De ser así, se evitaría un desajuste financiero y no veríamos mayor riesgo estructural a largo plazo como ha habido en otras economías emergentes", explica.

  • Enormes desigualdades sociales

La modernización de su economía es el principal objetivo, pero ésta debe producirse junto a una reforma social y política para que sea sólida.

"El riesgo a largo plazo es que el país no sea capaz de modernizar su economía y de hacer más igualitaria la sociedad para que así se creen clases medias y ese crecimiento vaya acompañado de una estabilidad política", señala Víctor Alvargonzález, fundador de Nextep Finance.

 "El crecimiento económico por si mismo no es suficiente si existen grandes desigualdades que derivan en una revolución", añade.

  • Problemas de gobernanza

Para ello, es necesario llevar a cabo reformas estructurales también a nivel gobierno. “Todos los emergentes presentan problemas de gobernanza a nivel de cuentas públicas”, comenta Oscar de Diego, director de Inversiones de Ibercaja Gestión.

"La dependencia de la financiación externa hace que cuando se debilita el real (moneda brasileña) las empresas y el gobierno tengan problemas para refinanciar esa deuda", indica.

No obstante, esta semana Brasil dio el primer paso para superar este problema poniendo en marcha una reforma fiscal que supone la unificación de impuestos.

Soluciones: reforma fiscal

El Ejecutivo brasileño comienza su larga lista de tareas por una reforma tributaria, necesaria para impulsar el crecimiento potencial. En opinión de los analistas de Bank of America, David Becker y Ana Madeira, "la situación fiscal de Brasil es frágil, pero el margen para racionalizar el sistema es amplio".

  • El ministro de Economía, Paulo Guedes, presentó al Congreso la primera parte de la propuesta de reforma tributaria del gobierno que consiste en fusionar los impuestos indirectos en un único impuesto federal al valor agregado (IVA).  
  • Según los estrategas de la entidad americana, “el ineficiente sistema fiscal obstaculiza gravemente el entorno empresarial, la productividad y la competitividad de Brasil.
  • El objetivo principal es simplificar el sistema tributario para agilizar el proceso de cálculo de los impuestos adeudados y reducir las distorsiones económicas provocadas por el sistema tributario actual.

Fortalezas

  • Brasil es exportador de petróleo.

Aunque la pandemia provocó la cotización negativa en esta materia prima, el mercado del crudo se va recuperando. “A poco que se recupere la demanda global del petróleo Brasil saldrá beneficiado”, afirma González.

  • Devaluación de la moneda.

Esta semana han bajado los tipos de interés al 2%, lo que beneficia a los inversores.

“En estos momentos para un inversor europeo que invierte en euros y que se plantea apostar por Brasil puede ser un buen momento porque la divisa, ha caído un 50% respecto al euro desde 2017”, asegura González. “Es un buen momento de entrada para, de cara a los próximos 10-20 años se convierta en una buena inversión”, agrega.

No obstante, De Diego apunta que “si la evolución de la pandemia es favorable, el real debería verse menos afectado que en otras situaciones”.

  • Edad media joven

La edad media de la población brasileña no es elevada, por lo que no tiene que preocuparse por las pensiones. “Todavía se sigue incorporando población en edad de trabajar y eso cuenta a favor del crecimiento de Brasil en el futuro”, indica González.

Entonces, ¿es recomendable invertir?

Los analistas coinciden en que, para aquellos que sean pacientes, es el momento de invertir.

  • "En el corto plazo no tiene sentido invertir porque no hay un atractivo especial, pero para quien invierte a largo plazo ahora es el momento. Si lo miras 10 años vista sin duda es buena oportunidad", asegura Alvargonzález.
  • "Yo lo haría en renta fija más que en variable o en activos reales allí, como puede ser el sector inmobiliario", apunta González.

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En este sentido, Alejandro Arévalo, gestor de fondos de renta fija de los mercados emergentes de Júpiter AM, explica que, de cara al futuro, se identificarán muchos títulos públicos y corporativos que "soportarán la crisis del Covid-19 y prosperarán a largo plazo".

Para De Diego, Brasil es siempre una opción a largo plazo por ser el país con mayor potencial de crecimiento de Latinoamérica por sus fortalezas estructurales de crecimiento, de posesión de materias primas y por su industria.

"Pero es verdad que cuenta con varios riesgos", reconoce. "Veremos si avanza en la que es la reforma fiscal y en la gobernanza del país, que es lo que más le perjudica", concluye.

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