Un referéndum en Grecia: ¿El principio del fin?

Los ciudadanos griegos no fueron convocados a un referéndum cuando los responsables políticos de su país decidieron en su nombre hacer trampas y enviar a  Bruselas datos falsos para asegurar la adhesión de su país a la Unión Europea. Tampoco se les informó sobre el fraude continuo que cometieron durante años con el envío de datos falsos a la oficina estadística de la Unión. Aquel gobierno, como no podía ser de otra manera, pagó con la derrota en las urnas tanta desfatachez y lo cedió a los socialistas.

Ahora, el primer ministro griego, agobiado por una presión social que amenaza su continuidad en el gobierno, ha propuesto someter a referéndum la aceptación de las condiciones impuestas al país heleno para recibir el segundo rescate. Bajo la apariencia de someter a consulta pública en momentos tan difíciles tal decisión, Papandreu está tratando de quitarse de encima la creciente presión social con el riesgo seguro de perder unas elecciones,  aunque no fuera el culpable de la terrible pesada y grave herencia que recibió.

Papandreu sabe bien del riesgo que asume no sólo Grecia, sino toda Europa al proponer tal referéndum. En las actuales circunstancias, el voto en un referéndum de estas características se decidiría por muchas cuestiones y no todas ellas relacionadas con las ventajas o inconvenientes de aceptar el segundo rescate. Es más que probable que la ola de indignación que afecta afecta a varios países europeos e incluso a Estados Unidos encuentre en este referéndum su mejor forma de expresión. Todo lo que supone el segundo rescate pasará así a un segundo plano.

Pero el riesgo que se asumiría con tal referéndum es muy grave. Es grave porque supondría retrasar todavía más la solución de la crisis griega y porque un posible triunfo de quienes están en contra del segundo rescate pondría a Grecia a la altura de Islandia, pero con la gravedad de que comparte moneda con la mayoría de los países con los constituye la Unión Europea. ¿Qué hacer ante la circunstancia de que los ciudadanos de un país  se nieguen a aceptar las condiciones impuestas por la Unión Europea de la que forma parte a cambio de salir en su auxilio? Entre las muchas cosas que no estaban previstas, ésta es, sin duda, una de las que pueden producir peores consecuencias para la Unión Europea.

La reticencia alemana a auxiliar las economías europeas con dificultades podrían encontrar en este referéndum el argumento definitivo. Debemos empezar a barajar que si los gobiernos de los países en dificultades deciden someter a referéndum las condiciones impuestas por la UE, los ciudadanos alemanes pueden demandar también a su gobierno ser consultados antes de asumir cualquier compromiso de auxilio. ¡Tanta Europa construida a sin someter las decisiones a consulta de sus ciudadanos y ahora se recurre a ellos para que certifiquen, tal vez, su defunción!,

En portada

Noticias de 

Si esta noticia ha sido útil para ti,
apúntate a nuestros boletines

También en nuestro canal de Whatsapp