¿Quién quiere mandar a Bruselas a Luis de Guindos?

No es una casualidad la aparición de una noticia en un medio de comunicación según la cual Luis de Guindos[…]

No es una casualidad la aparición de una noticia en un medio de comunicación según la cual Luis de Guindos podría ser el próximo sustituto del presidente del Eurogrupo en sustitución de Jean Claude Junckers, cuyo mandato concluye este verano.

La noticia, desmentida de forma inmediata desde Bruselas, ha puesto en evidencia que existen algunos intereses para buscarle un honorable destino a De Guindos lejos de Madrid y, especialmente del Consejo de Ministros. ¿Quién quiere que se marche? De Guindos no tiene grandes y profundos enemigos, pero desde que llegara al Gobierno se ha granjeado una cierta enemistad con unos pocos que, sin duda, celebrarían su marcha.

En el Partido Popular no se oculta la mala relación existente entre Cristóbal Montoro y Luis de Guindos. Era casi inevitable una relación difícil entre ambos desde el mismo día de su nombramiento. Mariano Rajoy tenía adquirido el compromiso desde hace unos años con De Guindos de hacerle ministro de Economía, pero existía también el compromiso moral de darle una cartera de peso a Montoro en el ámbito económico. Consciente de la posible confrontación entre ambos, el presidente de Gobierno no nombró a ninguno de ellos vicepresidente y dijo reservarse para sí la mayor responsabilidad de las decisiones económicas, como si ejerciera de vicepresidente. Pero, Rajoy no está cumpliendo, y el ámbito ministerial económico se ha convertido en una continua disputa entre De Guindos y Montoro que ya no se oculta a nadie y menos a los miembros del partido en el Gobierno.

Un responsable del PP, muy ligado a asuntos económicos, manifestaba recientemente que a Montoro no le gusta, por ejemplo, que el ministro de Economía vaya por el mundo vendiendo la economía española (ahora está en China) y arrogándose una representatividad de la que carece. Lo cierto es que en las ruedas de prensa que protagonizan ambos queda patente su falta de sintonía, aunque siempre parece llevarlo mejor el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas que el de Economía y Competitividad.

Pero no es sólo Montoro. También en el sector financiero, donde De Guindos debería tener sus mejores amigos, se encuentran ahora quienes celebrarían su marcha a Bruselas. A una parte del sector financiero, que no son los grandes grupos, consideran que el ministro está forzando de manera excesiva la reforma. Pensaron que la llegada de De Guindos quitaría protagonismo a Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, lo que ha resultado cierto, pero nunca pensaron que sus intereses se verían todavía en mayor peligro.

No es verdad, como se ha tratado de justificar la aparición de la noticia, que De Guindos dé síntomas de cansancio y quiera buscar un destino más tranquilo y menos conflictivo. No es verdad. Tal afirmación sólo forma parte del argumentario de quienes, de verdad, celebrarían verlo lejos de Madrid.

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