La presión de la inflación llega a su recta final

Las economías mundiales registraron en mayo una subida de los precios que alcanzó máximos en más de una década. El riesgo, sin embargo, se desvanecerá en los próximos trimestres

Las principales economías globales registraron en mayo fuertes subidas en los datos de inflación. La presión de los precios, sin embargo, llega a su recta final, por lo que se despejan aún más los riesgos a largo plazo.

El dato más llamativo se registró en los Estados Unidos, donde el índice de precios al consumo (IPC) llegó a situarse en el 5 por ciento el mes pasado.

Un cúmulo de circunstancias son las responsables de la fuerte subida. “La reapertura de la economía, las secuelas de la pandemia y los cuellos de botella de la oferta están distorsionando los precios al alza”, explica David Kohl, economista jefe de Julius Baer.

EEUU: tasa distorsionada

En comparación con abril, cuando la inflación registró la mayor subida desde 2009, de ocho décimas respecto al mes anterior, el incremento se ralentizó en mayo hasta sumar seis décimas, según los datos publicados por el Departamento de Trabajo estadounidense.

Es aquí donde llegan los primeros indicios para el optimismo. “Los precios mostraron un patrón ligeramente diferente, mayor que las expectativas del consenso pero una desaceleración respecto al mes anterior”, apunta Kohl.

También contribuyeron al aumento la “fuerte demanda” tras los estímulos fiscales de la Administración Biden -el paquete de mayor volumen desde la Segunda Guerra Mundial- así como “el robusto mercado inmobiliario”, explica el analista de Julius Baer.

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“La tasa está muy distorsionada por los efectos base”, apuntan, por su parte, en Renta 4, que añaden que estos efectos irán desapareciendo a medida que avance el año. Esto posibilitará “una sustancial moderación del IPC”, según el equipo del banco.

Euorpa frente a la mayor inflación en 3 años

Si bien en los Estados Unidos el dato de inflación fue el más alto en más de una década, la tasa de mayo de la eurozona fue el dato más alto en los últimos tres años.

El IPC de la zona euro se incrementó en cuatro décimas hasta llegar al 2 por ciento, según los datos facilitados por Eurostat, la oficina de estadística comunitaria.

En la mayor economía europea, Alemania, el Bundesbank apuntó esta semana que la inflación repuntará este año hasta el 2,6 por ciento para ralentizarse en ocho décimas en 2022.

Un indicador de que las perspectivas también comienzan a relajarse en Europa, pero los analistas apelan a la actuación del Banco Central Europeo (BCE).

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“Creemos que el BCE debe abordar la ambigüedad de su definición de estabilidad de precios para dejar claro que es adecuadamente simétrica”, señala Apolline Menut, economista para la zona euro de AXA Investment Manager.

“Así se permitiría una cierta superación del nivel esperado de inflación, necesario para volver a anclar las expectativas de inflación a largo plazo en el 2 por ciento”, detalla la analista.

Caídas en los próximos años

“Se espera que la inflación se mantenga por debajo de estos niveles durante los próximos tres años”, indica, por su parte, Edoardo Fusco, estratega en eToro.

“La inflación en la eurozona no debería ser un problema durante bastante tiempo”, apunta.

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Fue la propia presidenta del BCE, Christine Lagarde, quien aseguró esta semana que la presión inflacionista se reducirá a partir del próximo año.

“La economía europea se reabre”, dijo Lagarde, aunque no restó importancia a los riesgos que aún persisten para la zona euro.

Descartó, asimismo, una subida de los tipos de interés por parte del BCE, asegurando que se podrían “endurecer” las condiciones de financiación.

“De momento, y hasta la reunión de la Fed de la próxima semana, podemos definir a Lagarde como la más ‘dovish’ entre los banqueros centrales”, añade Edoardo Fusco.

China: motivos para alejar los temores

Las señales para el optimismo también llegan desde la otra gran potencia económica mundial.

El IPC de China creció hasta el 1,3 por ciento en mayo, lo que arroja un avance del 0,9 por ciento frente a abril. Sin embargo, el dato estuvo, en contraposición con las tasas de los Estados Unidos o Europa, por debajo de las expectativas del mercado, que apuntaban a un IPC del 1,6 por ciento.

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La rápida reapertura económica del gigante asiático, el país que mejor ha superado la pandemia pese a convertirse en el epicentro el año pasado, está detrás de que el golpe que supone el repunte de la inflación haya sido más suave de lo esperado.

“Indudablemente va a registrarse un fuerte repunte de la inflación cuando las economías reabran”, explican Ariel Bezalel y Harry Richards, gestores de renta fija de Jupiter AM.

“Estas presiones se desvanecerán al cabo de uno o dos trimestres como máximo”, anticipan los analistas.

Por ello, descartan que la preocupación por la inflación vaya a aumentar. “No es aconsejable apostar ciegamente por el retorno de la inflación”, señalan los expertos.

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