Las tecnológicas mantendrán la optimización fiscal a pesar del G-7 (y de lo que digan)

Facebook y Google alaban la propuesta del G-7 de crear el impuesto global del 15%, pero el mercado sabe que seguirán optimizando su fiscalidad

Faceebok ha pedido desde hace tiempo una reforma en las reglas fiscales globales y celebra el paso importante del G-7”, señaló en Twitter Nick Clegg, jefe de asuntos globales de Faceebok, y calificó de “importante progreso” y de “certeza para las empresas” la posibilidad de un impuesto de sociedades global para las grandes empresas al 15%. 

“Es un primer paso significativo que fortalece la confianza pública en el sistema fiscal global. Facebook pagaría más impuestos en diferentes lugares”, concluyó Clegg. Unas palabras que se suman a las de Google, que también aplaudió la iniciativa. 

Pero una cosa es lo que dicen públicamente y otra cómo actuarán a partir de hora.

"Las tecnológicas han optimizado su fiscalidad con la ley en la mano y su objetivo es seguir haciéndolo”, señala Celso Otero, gestor de Renta 4, y sentencia que el impuesto global “no cambiará la película de estas empresas”. 

“Nos puede parecer justo o no, pero en un mundo globalizado tienen el derecho de seguir buscando mayor rentabilidad para su negocio en aquellos países que se lo permitan conforme a la ley”, explica el estratega de IG Markets, Sergio Ávila. 

El ejemplo de Warren Buffett 

Por ello, el mercado tiene claro que estas declaraciones de apoyo de las tecnológicas a la subida de impuestos no va a impedir que en paralelo sigan buscando una mayor comodidad fiscal

“Nunca se entiende que a una empresa le guste que le suban los impuestos, menos a una gran multinacional y menos todavía a una gran tecnológica. Entiendo que se unan al mensaje por las tensiones recientes, pero si te suben impuestos se reducen tus márgenes”, explica Ávila. 

“Puedes estar a favor, y luego actuar diferente. No es algo extraño, ni mucho menos algo novedoso. El mejor ejemplo es el de Warren Buffett que siempre se muestra a favor de subidas de impuestos, pero luego con sus movimientos en el mercado busca beneficiarse de todo lo contrario”, comenta Otero. 

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Los damnificados alzan la voz 

El objetivo del G-7 formado por los Estados Unidos, Alemania, el Reino Unido, Japón, Francia, Canadá e Italia es claro: evitar que estas empresas transfieran sus beneficios entre países para reducir su factura fiscal. 

Pero ahora el G-7 debe ganarse el apoyo del G-20 en la reunión del mes que viene en Venecia y esta cumbre pueden aparecer más discrepancias: “Toca analizar si a los países del G-20 les interesa este acuerdo porque algunos miembros o aliados clave de estos pueden sentirse claramente perjudicados”, explica el estratega de IG Markets, Sergio Ávila. 

Y es que las FAANG son conscientes de esta situación e Irlanda, miembro de la Unión Europea y en el corazón de la fundación del G-20 y la OCDE, ya ha dado la voz de alarma. Irlanda es el país más beneficado por estas compañías, con tasas del 12,5% y ha puesto sobreaviso al resto de lo que puede ocurrir. 

Cualquier acuerdo debe satisfacer la necesidad de los países pequeños y de los grandes, de los desarrollados y los que están en desarrollo”, expresó el ministro de Finanzas irlandés, Paschal Donohoe, al conocerse el acuerdo. 

Ajustes de precios a la baja 

“Si llega la aprobación del G20 los inversores van a descontar negativamente el anuncio, no van a necesitar verlo en las cuentas de resultados de las compañías”, explica Ávila. 

“Va a haber un ajuste de precios, pero estimo que no será muy elevado y no permanecerá en el tiempo pues una subida de impuestos afecta a la parte baja de los resultados, el crecimiento de estas compañías sigue intacto”, añade Celso Otero. 

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