El BCE se enfrenta a sus demonios

El banco central se reúne en el peor momento de la tercera ola sin intención de volver a actuar

El Banco Central Europeo se reúne este jueves, en el peor momento de la tercera ola de la pandemia, con la eurozona, según Paul Diggle, economista jefe de Aberdeen Standard Investments, camino de una doble recesión.

Pero el consenso de expertos no cree que Christine Largade actúe a pesar de esta crítica situación, después de que el organismo aprobará extender el PEPP (el programa de compras pandémico) hasta 2022 y recargalo con 500.000 millones de euros.

Konstantin Veit, Portfolio Manager European Rates, cree que tras estas medidas, procederá a evaluar cómo se desarrollan las condiciones macroeconómicas en los próximos meses y responderá a cualquier endurecimiento material de las condiciones de financiación.

Paul Diggle, ecomomista jefe de Aberdeen Standard Investments, cree que puede hacer referencia a la reanudación de los confinamientos en toda Europa, el despliegue de vacunas, el acuerdo del Brexit, y cómo el estímulo fiscal adicional en los Estados Unidos afecta a las perspectivas europeas. 

Por estos motivos, los inversores querrán escuchar lo que el BCE podría hacer si las condiciones económicas siguen deteriorándose, y se mostrarán temerosos si el BCE habla de la eventual retirada del apoyo, apunta Frank Dixmier, director de Inversiones global de renta fija de Allianz Investors.

Para evitar esto, el BCE debería reiterar su capacidad para hacer más si fuera necesario.

 Diferenciales anclados

A pesar de que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha aprendido mucho desde la reunión de marzo, cuando dijo que el organismo no estaba para cerrar los spreads, los riesgos siguen siendo elevados para las perspectivas económicas. 

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“Las políticas del BCE anclan los activos de riesgo europeos, pero los diferenciales han avanzado mucho”, señala Veit. 

Dado que la política fiscal se considera el instrumento preferido en un entorno de elevada incertidumbre, el papel del BCE consiste principalmente en posibilitar la política fiscal y garantizar unas condiciones de financiación favorables para los sectores público y privado de la economía de la zona del euro. 

El hecho de centrarse en las condiciones de financiación en lugar de en las condiciones financieras relega a una prioridad menor las consideraciones relativas a la renta variable y a la divisa. 

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“Creemos que el PEPP es el instrumento adecuado para el control laxo de la curva de tipos en la zona del euro, ya que el PEPP se refiere tanto a la postura general de la política monetaria como al canal de transmisión”, recuerda Veit. 

Sin cambios en la política monetaria hasta junio

Con las compras del PEPP sin que se hayan agotado, lo cierto es que Dixmier cree que este modo crucero del BCE se mantendrá en la primera mitad del año. 

Una vez que se hayan neutralizado suficientemente los efectos relacionados con la pandemia en la senda de la inflación mediante medidas de política temporales como el PEPP y las agresivas TLTRO, “creemos que volverán a cobrar importancia los instrumentos de compra de activos más habituales para afinar la postura de la política monetaria posterior a la pandemia a partir de 2022, mientras que los recortes de los tipos de interés quedarán en un segundo plano”, destaca Dixmier.

El BCE tendrá que seguir siendo muy complaciente en los próximos años y, en todo caso, las conclusiones de su revisión estratégica probablemente se inclinen hacia la política acomodaticia por más tiempo”.

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Diggle insiste en que la economía de la eurozona se dirige hacia una doble recesión, y a largo plazo, la inflación va a permanecer muy moderada. Así que “no deberíamos descartar completamente que el BCE suavice aún más la política monetaria”.

 Su primera línea de defensa sería acelerar el ritmo de las compras de QE, y luego expandir el programa y aumentar la cantidad de préstamos bancarios baratos que ofrece. Es poco probable que esto se produzca tan pronto como esta semana.

“Esperamos más de lo mismo del BCE. Las medidas anunciadas en la última reunión en diciembre deberían ser suficientes para garantizar que los mercados se mantengan estables, aunque el BCE debería tener claro que puede hacer más si es necesario”.

Por otro lado, Christine Lagarde debería reiterar el papel fundamental de las políticas fiscales en el apoyo a la recuperación.

Los inversores entendieron bien la muy clara hoja de ruta presentada en diciembre, como lo demuestra el bajo nivel de tensión del mercado ante las dificultades políticas en Italia. El BCE no aceptará la fragmentación financiera en la zona euro y ofrece una gran visibilidad al anclar los tipos a corto plazo en niveles muy bajos para influir en toda la curva.

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