Cardenal Brenes pide dejar la violencia y la confrontación en Nicaragua
El cardenal nicaragüense Leopoldo José Brenes pidió hoy abandonar la violencia y la confrontación que se sigue dando en las[…]
El cardenal nicaragüense Leopoldo José Brenes pidió hoy abandonar la violencia y la confrontación que se sigue dando en las últimas manifestaciones contra el Gobierno de Daniel Ortega, que han sido disueltas o asediadas por la Policía al considerarlas "ilegales".
"Esto es triste, es doloroso. Sobre todo que nos sigamos atacando entre nicaragüenses", aseguró Brenes a los medios de comunicación después de la misa dominical en la Catedral Metropolitana de Managua.
El cardenal, quien dijo sentir "dolor" después de ver que la Policía disolvió el sábado una marcha opositora al Gobierno y se llevó detenidos a varios jóvenes, insistió en que estas manifestaciones son "pacíficas" e instó a que permanezcan así.
Nicaragua vive una crisis social y política que ha generado varias protestas contra el Gobierno de Ortega y un saldo de entre 322 y 512 muertos y más de 300 "presos políticos", según organismos de Derechos Humanos locales y extranjeros, mientras que el Ejecutivo cifra en 199 los fallecidos.
"Yo exhortaría que las marchas fueran pacíficas, sin ofensas y que se eviten las confrontaciones", afirmó el cardenal, quien reiteró que "toda marcha violenta no tiene sentido en el país" y abogó por caminar hacia "una cultura de la no violencia".
El cardenal admitió que durante los últimos días mantuvo una reunión con altos mandos de la Policía, a los que les manifestó sus "inquietudes" y sus preocupaciones.
La oficina del Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) ha responsabilizado al Gobierno de Ortega por "más de 300 muertos" en el marco de las protestas, así como por ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros, violencia sexual, entre otras violaciones a los derechos humanos.
Ortega rechaza todos los señalamientos e insiste en que se trata de un intento de "golpe de Estado".
Las manifestaciones contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, se iniciaron por las reformas fallidas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, que lleva en el poder 11 años.
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