Los cerebros del 'brexit confían en un giro de May
Un ideólogo de la ruptura, Shanker Singham, el hombre adecuado para el momento, considera que Reino Unido debe negociar un tratado con la UE similar al firmado con Canadá.
Theresa May anunció ayer que su Gobierno organizará un gran Festival de Gran Bretaña e Irlanda del Norte en 2022, cuando Reino Unido se habrá marchado de la Unión Europea, y en vísperas electorales. Será, según May, una muestra «de la creatividad y de la innovación» del país, una evocación también de la Gran Exposición que desplegó los logros nacionales en 1851.
Si el festival levanta estatuas a las grandes figuras del momento, tendrá que reservar un podio para la estampa de Shanker Singham, que en los últimos días ha sido descrito como «el cerebro del 'brexit'». Hablaba ayer en tres reuniones en los márgenes de la conferencia anual de los conservadores en Birmingham, lo que ya muestra su popularidad.
Es el hombre adecuado para el momento. Emergió como experto en comercio internacional en un grupo de estudios, Legatum, de financiación misteriosa hasta que un multimillonario neozelandés del petróleo compareció públicamente para confirmar que es él quien lo financia, y que no tiene ninguna conexión con Rusia como se decía en algunos medios.
Sus comparecencias ante comisiones en el Parlamento le dieron visibilidad. Era un claro partidario de la marcha de la UE, porque a su juicio el proteccionismo está extendiéndose. Decía ayer en su primera charla que «estamos mirando al 'brexit' desde el lado equivocado del telescopio, porque es un gran evento global, que empresas y países deben analizar para definir qué pueden lograr».
Ministros del Gobierno han revelado sus reuniones regulares y otras no registradas con Singham, nacido en Londres, en 1968, en una familia de Sri Lanka. Estudió Químicas en Oxford, pero se recicló como abogado en una firma de la City, antes de irse a Miami y luego a Washington. Y regresó a Londres en el momento oportuno.
Los revuelos en torno a Legatum y las acusaciones sobre la gran influencia de Singham entre los puristas del 'brexit' provocaron su marcha abrupta y su ingreso en el Instituto de Asuntos Económicos (IEA), un grupo con solera en la historia conservadora como faro del monetarismo, de las privatizaciones y del afán desregulador en el tiempo de Thatcher.
La pasada semana, el IEA publicó una alternativa al plan de May sobre la futura relación con la UE y lleva la firma de Singham. Con la prominencia llega el interés y BuzzFeed News ha obtenido citas de expertos anónimos que dicen que es «un payaso» y ha desinflado su currículum como negociador de tratados comerciales o asesor de candidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos -Mitt Romney y Marco Rubio-, en cuyo entorno se le recuerda como una figura menor.
Exageraciones
Su argumento inicial no se discute. Lo expresaba de nuevo ayer: «El premio del 'brexit' tiene que ser la libertad de negociar tratados internacionales». La propuesta de May o la de los laboristas, con variedades de unión aduanera, son «el peor de los dos mundos». 'Brexiters' y partidarios de la permanencia cantan la unísono: en esas circunstancias, ¿para qué marcharse de la UE?
Economistas críticos le reprochan que ofrece un horizonte fantasioso sobre los beneficios de esos tratados y que cuando los cuantifica no publica, como manda el prestigio académico, la metodología y los datos que le llevan a dar cifras de aumento del PIB tan elevadas. Ayer, antes de partir con urgencia a su segunda charla, dijo que los tratados suelen sorprender porque dan más crecimiento del que se pensaba y entre países desarrollados entre el 5% y el 7% del PIB.
Se marchó Singham y quedó en la mesa Peter Lilley, ahora lord, y negociador como ministro británico de la ronda de Uruguay del Gatt, que redujo a la mitad los aranceles entre países desarrollados y creó la Organización Mundial de Comercio. Dijo Lilley que, al repasar sus discursos de aquel tiempo, «mis pronósticos exageraron los efectos que tendrían».
Lilley, partidario antiguo de la marcha de la UE, dijo también que «se exagera la importancia del acuerdo comercial». «Lo que realmente favorece el comercio es producir bienes y servicios que otra gente quiere», sentenció. Lilley y Singham están de acuerdo en una cosa. Que Theresa May tendrá que abandonar su idea y negociar con la UE un tratado como el que firmó con Canadá.