Los sectores más regulados son los más proclives a la corrupción, según TI
La presidenta global de Transparencia Internacional, Delia Ferreira, ha advertido de que "los sectores más regulados y que más trabajan[…]
La presidenta global de Transparencia Internacional, Delia Ferreira, ha advertido de que "los sectores más regulados y que más trabajan con el Estado, porque dependen de contratos como los de obra pública, suelen ser más proclives a ser afectados por la corrupción".
"Cuantos más escritorios tienes que pasar para abrir una empresa, más poder tienen esas personas del escritorio para ponerte una traba", ha señalado Ferreira en una entrevista con Efe.
"En mucho casos, durante muchos años, el pago de sobornos estaba normalizado", hasta tal punto que estos "se incluían en los balances de la empresa como un gasto normal", aunque esta práctica ha ido desapareciendo "a través de las convenciones anticorrupción como la de las Naciones Unidas", ha recordado.
Ferreira ha explicado que la corrupción altera "las reglas de la libre competencia", lo cual "afecta al negocio mismo, a la inversión, y al crecimiento de los países".
Por otro lado, la presidenta de Transparencia Internacional ha denunciado que en muchos países los mecanismos de control de los que dispone la justicia, así como las normas procesales, "son del siglo XIX para luchar contra un fenómeno que tiene todas la características del siglo XXI".
"El dinero se mueve a la velocidad de un 'click'", mientras una investigación judicial "se hace de acuerdo a las leyes", que es un proceso más lento y burocrático, ha señalado.
No obstante, Ferreira ha valorado que las empresas en todo el mundo estén mostrando "una mayor preocupación por mejorar sus niveles de integridad interna".
Una preocupación motivada porque "los países han empezado a aprobar leyes que asignan responsabilidad penal a las empresas, más allá de sus directores, accionistas, o gerentes", pues, hace años, cuando se hablaba de corrupción "se miraba sólo a las instituciones públicas".
Las sanciones también han llegado a los empresarios, que han tenido que pagar en ocasiones "indemnizaciones millonarias y repatriar lo que se había robado".
Ferreira ha abogado porque las empresas promocionen "la transparencia, la rendición de cuentas y la honestidad como normas internas", establezcan líneas de denuncia segura para empleados y que se predique con el ejemplo por parte de los consejeros.
A su juicio, hay tres pilares para fortalecer los organismos de control, tanto corporativos como públicos, que son la independencia de estos órganos, la capacidad para cumplir su función mediante la dotación de los recursos que precisen y la "autoridad legal" para investigar y sancionar.
Por último, la responsable de Transparencia Internacional ha apelado a que los consumidores sean más activos a la hora de "mandar el mensaje correcto a las empresas en materia de anticorrupción", por ejemplo, a través de las redes sociales o de las decisiones de consumo.
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