Brasil: Bolsonaro revoluciona las urnas y se jugará la presidencia con Haddad
El ultraderechista Jair Bolsonaro, con el 46,05% de los votos en las elecciones presidenciales celebradas hoy en Brasil, y el[…]
El ultraderechista Jair Bolsonaro, con el 46,05% de los votos en las elecciones presidenciales celebradas hoy en Brasil, y el socialista Fernando Haddad, con el 29,25%, dirimirán la jefatura del Estado en una segunda vuelta el 28 de octubre, según los resultados con el 99,92 % escrutado.
El ultraderechista, un polémico candidato por su defensa de la dictadura militar (1964-1985) y por sus declaraciones racistas, machistas y homófobas, confirmó su favoritismo, consiguió una votación superior a la pronosticada por los sondeos y le faltó poco para haber sido elegido sin necesidad de una segunda vuelta.
El candidato del Partido de los Trabajadores (PT), escogido a dedo por el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva una vez que no pudo postular por su condición de preso y condenado por corrupción, consiguió garantizar el segundo puesto y su lugar en la segunda vuelta.
De acuerdo a las normas electorales brasileñas, la segunda vuelta es necesaria cuando ningún candidato supera el 50 % de los votos. En tercer lugar, muy lejos de Haddad, se situó el laborista Ciro Gomes, quien obtuvo el 12,47 % de los votos válidos.
Según las encuestas publicadas hasta este sábado, en caso de una segunda vuelta entre Bolsonaro y Haddad, ahora confirmada, ambos estarían empatados en torno a un 45 % de los votos.
Bolsonaro, la estrella
Los brasileños hablaron ayer en las urnas y hoy habrá ganado, por encima de los resultados, el sistema que ha garantizado el voto a 147,3 millones de ciudadanos convocados para elegir al nuevo presidente, renovar parte del Senado, escoger a diputados y a los gobernadores de los 27 Estados.
Pero nadie puede negar que estas elecciones han estado protagonizadas por un hombre, el candidato ultraderechista a la presidencia, Jair Bolsonaro, que fue a votar ayer junto a su enfermero y protegido por un vasto operativo de seguridad. Confiado en hacerse con el poder ya en la primera vuelta, se dejó ver en público después de una larga y conveniente convalecencia. El miembro del PSL y excapitán del Ejército -que se recupera de las lesiones de un atentado sufrido hace un mes- presumió: «si dios quiere, la gente lo liquida hoy», y respecto al 28 de octubre, la fecha prevista para la segunda vuelta, dijo que «será un día para ir a la playa».
Su crecimiento imparable en las encuestas ha sorprendido a todos, sobre todo a su principal rival, Fernando Haddad, el candidato que reemplazaba al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva en representación del Partido de los Trabajadores. Haddad, lejos de proclamar su triunfo en la primera vuelta, dedicó sus gestos durante la jornada electoral a acercarse a potenciales aliados para una segunda ronda.
Bolsonaro fue a votar a una escuela de Río de Janeiro. Viajó oculto en una caravana de seis automóviles con vidrios oscuros y cerrados. El candidato explicó que aún lleva una bolsa de colostomía después de las dos intervenciones que sufrió por el atentado del 6 de septiembre, cuando un desconocido le clavó un puñal en el abdomen durante un acto de campaña.
Cuestionado por su misoginia, su racismo y su homofobia, el exmilitar había declarado mediante un video en redes sociales que gobernará «para todos, independientemente de la religión, y hasta para quienes sean ateos». «Tenemos un 5% de ateos en Brasil que tienen las mismas necesidades que los demás», aclaró a los temerosos de su 'mano dura'. Y anunció que su gestión también contemplará «a los gays» sobre quienes se había expresado con desprecio durante la campaña.
«Las personas de bien en Brasil quieren apartarse del socialismo, quieren una economía liberal y defender los valores familiares», interpretó ayer después de votar. Y aseguró que los brasileños «no quieren ser mañana lo que es Venezuela hoy». El candidato prometió además que se asociará con Estados Unidos, Japón, Israel y Corea del Sur, «todos países mejores que nosotros», resaltó. Y aseguró contar con el apoyo de unos 350 parlamentarios -sobre 514- entre la bancada ruralista y la evangélica.
«Ni equipos ni proyectos»
En otro colegio electoral, Fernando Haddad se expresaba con más modestia. Votó en Sao Paulo, donde fue alcalde entre 2012 y 2016, y allí se acordó de su mentor. «Estoy triste pues quería a Lula como candidato», confesó. Lula, que era favorito en todas las encuestas, está preso en Curitiba desde hace seis meses y la justicia electoral le impidió participar de las elecciones. Ayer dio a conocer una carta en la que señala que Haddad «tiene un compromiso conmigo y con Brasil: cuidar a nuestra gente como a mí me gustaría cuidarla».
No obstante la proscripción de la máxima estrella del partido, Haddad se mostró esperanzado en una segunda vuelta, con un carácter «más civilizado» y confiaba en poder debatir con Bolsonaro, que estuvo ausente de la campaña debido al atentado. «Entiendo su ansiedad por liquidar la elección en el primer turno», desafió y señaló que su adversario «no tiene equipos ni proyecto».
Pensando en los apoyos para una segunda ronda, Haddad dijo respetar a rivales que compitieron ayer con menos oportunidades y mencionó al desarrollista Ciro Gomes, a la ecologista Marina Silva y al exministro de Hacienda de Michel Temer, Henrique Meirelles. «Tengo el mayor respeto y admiración por el trabajo que ellos realizaron», adelantó.